Consejos de salud
¿Siente el oído tapado? Expertos advierten que un lavado no siempre es la solución
La sensación de oído tapado es una de las consultas frecuentes en salud auditiva. Puede aparecer después de la ducha, tras usar audífonos, luego de un resfrío o incluso de forma repentina.
Frente a esta molestia, muchas personas se preguntan si requerirán un lavado de oído y generalmente recurren al uso de cotonitos para limpiar, una práctica que, lejos de ayudar, puede agravar el problema al empujar el cerumen hacia el fondo del conducto auditivo.
Camila Abarza, académica de la carrera de Fonoaudiología de UDLA Sede Viña del Mar, explica que el cerumen no corresponde a suciedad ni a un signo de mala higiene, sino que “se trata de una sustancia natural que cumple funciones de protección, al lubricar la piel, impedir el ingreso de partículas y polvo, junto con actuar como barrera frente a microorganismos al poseer propiedades antimicrobianas. La formación de tapones responde a condiciones habituales como canales auditivos estrechos o curvos, mayor producción de cerumen, piel seca, envejecimiento o alteraciones en el mecanismo de autolimpieza del oído. Además, la causa más común de impactación es el uso de cotonitos u objetos que empujan el cerumen hacia el fondo”.
Agrega que “muchas veces las personas asocian el cerumen con falta de limpieza, pero en realidad cumple un rol protector esencial. El problema aparece cuando se manipula el oído sin indicación, ya que eso puede generar impactación y molestias. No todos requieren un lavado, y es importante evitar prácticas caseras que pueden empeorar la situación o provocar lesiones en el canal auditivo”.
La fonoaudióloga comenta que el lavado de oídos no es una práctica de higiene habitual. Se indica únicamente cuando existe un tapón que bloquea el canal y genera síntomas, lo que debe confirmarse mediante una evaluación clínica (otoscopía, observación directa del canal y del tímpano).
Este procedimiento debe ser realizado por personal de salud capacitado y, en algunos casos, requiere manejo especializado, como médicos, enfermeras o fonoaudiólogos, entre otros. Detalla que, en muchos casos, antes del lavado, es necesario realizar un tratamiento previo en casa para “soltar” o ablandar el cerumen, utilizando gotas cerumenolíticas (sustancias diseñadas para disolver o ablandar el tapón) indicadas por un profesional. Esto facilita la extracción, disminuye molestias y reduce el riesgo de complicaciones.
“Antes de cualquier intervención, es fundamental evaluar el estado del oído. Existen condiciones en las que el lavado está contraindicado, como infecciones activas, antecedentes de perforación timpánica o cirugías previas. Por eso, la indicación siempre debe ser realizada por un profesional, quien determinará el tratamiento más adecuado según cada caso”, dice.
La académica menciona que, aunque es un procedimiento seguro cuando está bien indicado, no está exento de riesgos. Pueden presentarse irritación, mareos, dolor o infecciones, entre otras complicaciones poco frecuentes. En contraste, sus beneficios incluyen la recuperación de la audición y el alivio de la sensación de obstrucción.
“En la vida diaria, el cuidado auditivo no requiere intervenciones complejas. Se recomienda limpiar solo la parte externa con un paño, evitar introducir objetos en el oído, secar el pabellón auricular tras el contacto con agua y consultar ante síntomas persistentes como picazón, dolor, zumbido o disminución auditiva. La clave está en respetar los mecanismos naturales del oído y acudir a evaluación cuando aparecen molestias, en lugar de intentar resolverlo de forma doméstica”, aconseja la profesional.