En solo 26 horas

Impresionante imagen muestra el corazón de la Vía Láctea

La Agencia Espacial Europea (ESA) a través del telescopio Euclid capturó más de 60 millones de estrellas.
 ESA
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miércoles 24 de junio de 2026

La Agencia Espacial Europea (ESA) dio a conocer la imagen más grande y detallada obtenida hasta ahora del corazón de la Vía Láctea, gracias a las capacidades del telescopio espacial Euclid, una misión diseñada para estudiar la materia oscura y la estructura del universo.

La captura se centra en el denominado bulbo galáctico, la brillante región ubicada en el centro de nuestra galaxia, considerada por los astrónomos como su "corazón" debido a la enorme concentración de estrellas que alberga.

Para realizar esta observación, los científicos utilizaron la cámara de luz visible de Euclid, un instrumento capaz de registrar extensas áreas del cielo con un nivel de detalle excepcional. En apenas 26 horas de observación, el telescopio logró captar más de 60 millones de estrellas, ofreciendo una vista sin precedentes de una de las zonas más complejas y fascinantes de la Vía Láctea.

De acuerdo con la ESA, las imágenes fueron tomadas el 23 de mayo del 2025 y lo que estamos viendo es un mosaico de 9 “apuntados”, que son secciones del cielo a las que apuntó el telescopio.

Para ponerlo en perspectiva, cada porción es más grande que lo que abarca la Luna llena en el firmamento.

Además de los millones de estrellas que vio, el Euclid también captó nebulosas y cúmulos estelares. “Esta densa región de nuestra galaxia es el lugar perfecto para que los astrónomos busquen exoplanetas mediante el efecto de microlente gravitacional”, explica la agencia espacial.

Los microlentes gravitacionales son un fenómeno astrofísico que permite a los científicos ver objetos mucho más distantes a partir de objetos menos distantes.

Por ejemplo, cuando una estrella masiva se alinea con otra distante, la más cercana actúa como lente o lupa cósmica, ya que su gravedad curva el espacio-tiempo y amplifica el brillo de la que está atrás.

El trabajo de Euclid proporcionó datos únicos del centro de la Vía Láctea, que “servirán como referencia temporal para misiones pasadas y futuras, y permitirán estudiar exoplanetas y sus masas”, señala la ESA.

Además, esta información también podrá utilizarse para otras aplicaciones científicas, como la detección de enanas marrones, estrellas binarias, movimientos estelares y el polvo de la galaxia.