Coronel Juan Escobar:
"La prevención no se hace desde un escritorio, se hace en terreno"
Con 28 años de carrera institucional y una trayectoria marcada por la planificación operativa y la gestión de la seguridad pública, el coronel Juan Escobar asumió en octubre de 2025 la Prefectura de Carabineros de Coquimbo, unidad de la que dependen cerca de mil funcionarios y donde se concentra más del 60% de los procedimientos policiales de la región.
Sin embargo, el oficial no es un desconocido para la zona. Antes de convertirse en prefecto fue subprefecto de los Servicios de la Prefectura Coquimbo y comisario de la Primera Comisaría de La Serena. Su experiencia también incluye años de trabajo especializado en investigación de accidentes de tránsito y planificación estratégica, respaldados por una sólida formación académica.
En conversación con Diario El Día, el coronel Escobar analiza el escenario actual de la seguridad en la provincia del Elqui, los cambios en la estrategia policial, el trabajo conjunto con otras instituciones y los desafíos que proyecta para los próximos años.
-Ya han pasado varios meses desde que asumió la Prefectura de Coquimbo. ¿Cómo ha sido esta etapa y qué evaluación hace de su gestión hasta ahora?
"Ha sido una etapa intensa, de mucho trabajo en terreno y de conocimiento profundo de la realidad de cada comuna que integra nuestra Prefectura. Asumir una responsabilidad de esta naturaleza implica no solo dirigir recursos policiales, sino también comprender las particularidades sociales, geográficas y delictuales de un territorio amplio, diverso y dinámico como la provincia del Elqui. La evaluación que hago hasta ahora es positiva, pero siempre con sentido autocrítico. Hemos avanzado en presencia policial, coordinación interinstitucional, servicios focalizados, controles preventivos y respuesta operativa. Sin embargo, la seguridad pública es una tarea permanente, donde ningún resultado permite conformarse. Cada día nos exige ajustar estrategias, escuchar a la comunidad y disponer los recursos de manera más eficiente, con el único objetivo de devolverle a los vecinos la tranquilidad".
-Cuando asumió habló de fortalecer el vínculo entre Carabineros y la comunidad. ¿Cree que ha logrado avanzar en ese objetivo? ¿Qué acciones concretas destacaría?
"Sí, hemos avanzado, aunque este es un trabajo que nunca se agota. La confianza se construye con presencia, respuesta oportuna y cercanía real, no solo con discursos. Hemos reforzado el contacto de los comisarios y delegados de cuadrante con juntas de vecinos, municipios, organizaciones comunitarias, gremios y establecimientos educacionales. También desarrollamos servicios focalizados y controles preventivos tanto en sectores urbanos como rurales. Uno de los aspectos que más me interesa es que la comunidad vea a sus carabineros en la calle, disponibles, atentos y comprometidos. La prevención no se hace desde un escritorio; se hace en terreno, conversando con las personas y entendiendo dónde están sus principales preocupaciones".
-Cada prefecto imprime su propio sello. ¿Cuál diría que es el suyo y cómo le gustaría que la comunidad recuerde su paso por la Prefectura de Coquimbo?
"Mi sello es el trabajo en terreno, la planificación operativa y la coordinación. Creo en una conducción cercana, pero exigente; con presencia en los servicios, análisis de la información y supervisión directa. Así como me interesa que los vecinos vean a sus carabineros en terreno, también considero que los carabineros deben ver a sus jefaturas en la calle, junto a ellos. Me gustaría que la comunidad recordara esta gestión como una etapa en que Carabineros estuvo presente, escuchó, se coordinó y trabajó seriamente por mejorar la seguridad".
-La percepción de inseguridad sigue siendo una de las principales preocupaciones de la ciudadanía. ¿Qué delitos o fenómenos delictuales concentran actualmente la mayor atención de Carabineros en la zona?
“Nos preocupa especialmente el robo con violencia o intimidación, el robo en lugar habitado, el robo de vehículos y accesorios, la receptación, el microtráfico, la circulación de armas y las personas que mantienen órdenes vigentes. También ponemos mucha atención a las incivilidades, porque muchas veces son la antesala de otros problemas mayores y afectan directamente la calidad de vida de los vecinos”.
-Uno de los temas que más interés ha generado es la incorporación del helicóptero policial. ¿Qué balance hace de su utilización y de qué manera ha fortalecido el trabajo operativo en la región?
“El balance es muy positivo. El helicóptero policial es una herramienta que entrega una capacidad operativa distinta, especialmente en persecuciones, búsqueda de personas, apoyo a procedimientos complejos, vigilancia preventiva y coordinación desde el aire con los equipos terrestres. Su utilización permite ampliar el campo de observación, seguir desplazamientos, apoyar a patrullas y entregar información en tiempo real. En una región con zonas urbanas extensas, rutas, quebradas, borde costero y sectores rurales, contar con apoyo aéreo fortalece significativamente la respuesta de Carabineros. Ahora bien, el helicóptero no reemplaza el trabajo del carabinero en la calle, lo complementa”.
-La coordinación con municipios, Seguridad Pública, Fiscalía y la PDI ha sido clave en distintos procedimientos. ¿Cómo evalúa ese trabajo conjunto y qué aspectos aún falta fortalecer?
“Cuando existe un compromiso transversal por fortalecer la seguridad, la evaluación siempre será positiva. Hoy la seguridad pública exige coordinación real y permanente. Carabineros no trabaja solo; necesita vincularse con Fiscalía, PDI, Delegación Presidencial, municipios y su Seguridad Pública, servicios públicos y la propia comunidad. Hemos tenido buenos resultados cuando existe información compartida, objetivos comunes y capacidad de respuesta conjunta. En procedimientos relevantes, esa coordinación ha permitido detener personas, recuperar especies, incautar drogas, sacar armas de circulación y enfrentar fenómenos delictuales complejos”.
-En una región que combina grandes centros urbanos, localidades rurales y un importante flujo turístico, ¿cómo se adapta la estrategia policial a realidades tan distintas como La Serena, Coquimbo, Vicuña o Paihuano?
“La estrategia debe adaptarse a cada territorio. La Serena y Coquimbo concentran mayor densidad poblacional, comercio, vida nocturna, tránsito vehicular y delitos urbanos. Allí se requiere mayor despliegue preventivo, controles focalizados, fiscalización y patrullajes en sectores de alta circulación. En comunas como Vicuña o Paihuano, la realidad es distinta. Hay ruralidad, mayor distancia entre localidades, turismo astronómico, rutas interiores, actividades agrícolas y sectores donde la presencia policial debe combinar prevención, cercanía comunitaria y capacidad de respuesta ante emergencias, situación similar ocurre en las comunas de Andacollo y La Higuera”.
-En estos meses, ¿qué situación o procedimiento lo ha marcado especialmente como prefecto?
“Me han marcado varios procedimientos, especialmente aquellos donde se ve el compromiso de nuestros Carabineros en situaciones de alto riesgo. Cuando un funcionario enfrenta un procedimiento complejo, una detención violenta, una persecución o un hecho donde hay armas involucradas, uno dimensiona el nivel de vocación y sacrificio que existe detrás del uniforme. También me han marcado los encuentros con vecinos que piden más presencia policial, no desde la crítica, sino desde una necesidad legítima de sentirse protegidos. Eso obliga a redoblar esfuerzos. Como prefecto, cada procedimiento deja una enseñanza”.
-¿Cuáles cree que serán los principales desafíos de la seguridad pública en la Región de Coquimbo durante los próximos años?
“Será clave enfrentar la seguridad desde una mirada integral. No basta con detener personas; hay que recuperar espacios públicos, mejorar iluminación, fortalecer la denuncia, aumentar la coordinación institucional, incorporar tecnología y trabajar con las comunidades. La Región de Coquimbo seguirá creciendo, recibirá más población flotante, más turismo y más actividad económica. Eso es positivo, pero también exige una seguridad pública moderna, flexible y coordinada. Carabineros debe prepararse para ese escenario con más análisis, más tecnología, más capacitación y más presencia territorial. Ese es el desafío: anticiparse, no solo reaccionar. Carabineros de Chile tiene una misión permanente: proteger a las personas y dar seguridad a la comunidad”.
-¿Qué mensaje le gustaría entregar a la comunidad respecto al trabajo de Carabineros y qué metas espera cumplir durante el resto de su gestión al mando de la Prefectura?
“A la comunidad le diría que Carabineros está trabajando con compromiso, con vocación y con sentido de urgencia. Sabemos que la seguridad es una preocupación diaria para muchas familias, comerciantes, adultos mayores, estudiantes y trabajadores. Por eso, nuestro deber es estar presentes, responder y mejorar continuamente. Las metas para el resto de la gestión son claras: fortalecer la presencia policial preventiva, mejorar los tiempos de respuesta, profundizar el trabajo con la comunidad, aumentar la efectividad de los servicios focalizados, mantener una coordinación estrecha con otras instituciones y seguir golpeando a quienes hacen del delito una conducta habitual”.