SALUD MENTAL

Cannabis: "Puede ser detonador de psicosis", advierten expertos

El consumo regular de cannabis, sobre todo en adolescentes, eleva el riesgo de desarrollar psicosis, según estudios. Expertos debaten el impacto de la regulación.
martes 30 de junio de 2026

Nuevas revisiones internacionales reabren el debate sobre las políticas públicas en torno al consumo de cannabis. Especialistas advierten que su uso regular, particularmente en edades tempranas, incrementa significativamente el riesgo de desarrollar psicosis, aunque la forma en que se regula su acceso es determinante en el impacto.

Los estudios, publicados recientemente en la revista The Lancet Psychiatry, concluyen que existe una evidencia creíble de que el consumo frecuente de cannabis es una causa contribuyente de psicosis. Esto no significa que la sustancia sea el único factor, sino que actúa en conjunto con predisposiciones genéticas, ambientales y personales para desencadenar el trastorno.

El riesgo se eleva cuanto antes se inicia el consumo, mayor es su frecuencia, más tiempo se mantiene y más alta es la concentración de THC, el componente psicoactivo del cannabis. Aunque la mayoría de quienes lo consumen no desarrollarán psicosis, en algunos casos puede ser un “detonador”, según explica Celso Arango, jefe del Departamento de Psiquiatría del Niño y del Adolescente del Hospital Universitario La Paz.

“Algunos tienen una predisposición que quizá nunca se habría manifestado, pero el consumo precipita un primer episodio. En ocasiones los síntomas remiten; en otras, el trastorno persiste incluso después de abandonar el cannabis y evoluciona hacia una enfermedad crónica”, detalla el psiquiatra.

En la unidad de Arango, cerca del 70% de los adolescentes internados por episodios psicóticos dieron positivo en cannabis, una cifra que ilustra la coincidencia en la práctica clínica, aunque no es extrapolable a toda la población. Sus investigaciones también muestran un mejor pronóstico para quienes abandonan el consumo. Casos extremos de los efectos del cannabis han sido documentados, como el de una joven que sufrió graves lesiones tras un episodio de alucinaciones severas.

La relación con la depresión y la ansiedad es más compleja de establecer. Rafael Maldonado, catedrático de Farmacología de la Universidad Pompeu Fabra, sugiere la “hipótesis de la automedicación”, donde algunas personas consumen cannabis para aliviar temporalmente el malestar, lo que podría explicar parte de la asociación. Sin embargo, advierte sobre la necesidad de no sacar conclusiones apresuradas, ya que una vulnerabilidad genética o circunstancias sociales pueden favorecer tanto el consumo como el trastorno mental.

Respecto al trastorno bipolar, el cannabis se asocia con un inicio más temprano, episodios más frecuentes y graves, y una peor respuesta al tratamiento. Sin embargo, los estudios en esta área son menos numerosos y han controlado de forma menos exhaustiva otros factores que podrían influir. Maldonado recalca que esta conexión merece mayor atención, dado que es un tema poco presente en el debate público.

En cuanto a la regulación, la segunda revisión de The Lancet Psychiatry revela que el cambio legal por sí solo tiene un impacto limitado. Lo crucial es la forma en que se organiza el acceso. Donde el cannabis se comercializa libremente, se observa un aumento del consumo problemático, lo que difiere de los lugares donde el Estado controla la venta. Este debate también resuena a nivel local, con iniciativas como el proyecto de ley que busca regular el autocultivo en Chile.

La legalización en sí misma no está demostrada como causante de un incremento en los brotes psicóticos. No obstante, modifica la accesibilidad, el precio, la potencia y la oferta, factores que pueden propiciar un consumo frecuente. Es este patrón de uso constante el que mantiene una relación más sólida con el riesgo de psicosis, abriendo la interrogante sobre cómo los gobiernos pueden balancear la regulación con la protección de la salud pública ante estos hallazgos.