Entre el MINVU y el municipio de Coquimbo

Demoler o recuperar: la disputa por el condominio abandonado en Tierras Blancas

Mientras el jefe comunal, Ali Manouchehri, propone echar abajo las diez torres levantadas por la desaparecida constructora Pacal y que hoy, se encuentran en situación de abandono, el ministro de Vivienda, Iván Poduje, descarta dicha medida, asegurando que se priorizará una evaluación estructural y una solución habitacional para las 286 familias afectadas por la paralización de las obras.
Son diez torres de 286 departamentos que han quedado abandonados luego que la constructora a cargo de la obra quebrara. Hoy, según los vecinos, el lugar se ha transformado en un foco de incivilidades y delitos. (Foto: Oscar Rosales)
Son diez torres de 286 departamentos que han quedado abandonados luego que la constructora a cargo de la obra quebrara. Hoy, según los vecinos, el lugar se ha transformado en un foco de incivilidades y delitos. (Foto: Oscar Rosales)
martes 30 de junio de 2026

Un complejo escenario social, urbano y de seguridad pública se vive en el sector de Tierras Blancas, en la comuna de Coquimbo. Diez torres de departamentos a medio edificar, pertenecientes a un proyecto inmobiliario privado que quedó inconcluso hace cuatro años tras la quiebra de la empresa constructora Pacal, se han transformado en un grave foco de delincuencia e inseguridad para los residentes de las inmediaciones.

La gravedad de la situación, que se arrastra por años sin una solución definitiva, llevó al alcalde de Coquimbo, Ali Manouchehri, a proponer una medida radical: la demolición total de las estructuras.

El jefe comunal confirmó que, al tratarse de un terreno e inversión privada, las herramientas edilicias son acotadas. “Esto es privado y no tiene nada que ver con viviendas sociales, la única solución que tenemos es levantar un decreto de demolición por obra ruinosa”, sentenció la autoridad de la comuna-puerto.

El alcalde recalcó el deber del municipio de velar por el orden y la tranquilidad barrial, argumentando que ya se presentó formalmente la orden de demolición. No obstante, lamentó el dilema ético y urbano que presenta la medida. “Duele el alma demoler edificios cuando tenemos un déficit habitacional tan grande, pero no podemos dejar sin protección a los vecinos del sector”, enfatizó Manouchehri, recordando que situaciones de abandono delictual similares ya han sido intervenidas con demoliciones en los sectores de El Llano y Baquedano.

No habrá demolición

A pesar de la urgencia manifestada por la administración municipal, el ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, descartó de plano una demolición inmediata, abriendo una vía de solución que ponga el foco en las familias damnificadas.

“Estamos trabajando con las familias y vamos a darle una solución; no van a quedar en el aire. Son familias de cuatro regiones que quedaron abandonadas por la quiebra de la empresa Pacal, que la verdad ha sido muy desastrosa”, afirmó el secretario de Estado.

Poduje detalló que, antes de adoptar cualquier medida drástica, se ejecutará una rigurosa evaluación estructural y sísmica de las torres para determinar si el proyecto es recuperable.

Para evitar que las tomas de terreno e incivilidades continúen en el intertanto, el jefe de la cartera de Vivienda aseguró la inyección de recursos de resguardo. “Tenemos que garantizar que no haya incivilidades y para eso tenemos recursos. Podemos poner guardias para que no se los tomen, porque ese es un problema mayor”, enfatizó.

En esa misma línea, el seremi de Vivienda de la Región de Coquimbo, Pablo Cuadra, complementó señalando que existe un trabajo permanente con los afectados y que el área jurídica del ministerio supervisa el traspaso de la propiedad desde Pacal hacia una nueva firma - Circular SPA - con el fin de retomar las obras de manera correcta, transparente y sin conflicto de intereses.

Cabe recordar que son un total de 286 familias las directamente afectadas y damnificadas por la quiebra de la inmobiliaria original hace cuatro años. Al momento de paralizarse las faenas, un 40% de avance registraban las diez torres.

La queja de los vecinos

Mientras se busca una solución, vecinos del sector reclaman que el abandono de la obra ha derivado en la pérdida de la tranquilidad para ellos. 

Así lo planteó Rubén Gómez, quien señala que “el lugar se presta para que personas se tomen el lugar por las noches y los fines de semana se ponen a beber y el sector se ha puesto malo”.

En tanto, Carlos Rojas, indicó que “desde que dejaron las obras abandonadas aumentaron los robos y la delincuencia. Al principio se veía que había guardias, pero poco a poco han ido desapareciendo”.

Asimismo, Claudia Lecaros, precisa que donde residen han ocurrido asaltos y robos a las viviendas. “Perdimos las paz hace años. Desde que dejaron tirada esa construcción, no podemos dejar nada en el patio sin que se lo roben, y las fiestas y peleas son frecuentes en ese lugar”, indica y añade que las autoridades deben tomar medidas. “Sentimos que no nos escuchan. Es como si no existiéramos”, asegura.

Sobre lo anunciado por el ministro Poduje, no se mostraron muy esperanzados y sostienen que van a esperar a que se adopten las medidas primero, porque indican que en los últimos cuatro años no se ha hecho nada.