De sobrevivir a una guerra a darle voz a la región

La extraordinaria historia del pionero de la radiodifusión en Coquimbo

Eduardo Lorca del Rosal fue técnico de Radio Málaga durante la Guerra Civil Española, escapó de la persecución franquista gracias a su talento y, al regresar a Chile, se convirtió en uno de los pioneros de la radiodifusión nacional. Hoy una calle de Coquimbo lleva su nombre, aunque pocos conocen la historia del hombre que ayudó a encender las primeras voces del dial en la región.
Imagen de la presentación del libro “Carne de Radio. Historia de un botín de la Guerra Civil en Málaga”,  del escritor español, Francisco García Muñoz. En ella se observa una fotografía de Eduardo Lorca del Rosal. (Foto: Cedida)
Imagen de la presentación del libro “Carne de Radio. Historia de un botín de la Guerra Civil en Málaga”, del escritor español, Francisco García Muñoz. En ella se observa una fotografía de Eduardo Lorca del Rosal. (Foto: Cedida)
lunes 06 de julio de 2026

Cuando hoy alguien recorre el sector de Tierras Blancas y lee el letrero de la calle Eduardo Lorca del Rosal, difícilmente imagina que detrás de ese nombre se esconde una historia digna de una película.

La vida de este español-chileno estuvo marcada por la guerra, la persecución política, el exilio y una pasión inquebrantable por la radio. Una pasión que no sólo le salvó la vida en España, sino que terminaría transformándolo en uno de los grandes pioneros de la radiodifusión en Chile y, particularmente, en la Región de Coquimbo.

Su historia permaneció prácticamente desconocida durante décadas. Incluso su propia familia no conocía detalles de los difíciles años que vivió en España antes de retornar a Chile.

Durante décadas, Eduardo Lorca del Rosal guardó silencio, quizás por el dolor y la pena que generan los recuerdos. Pero ocho décadas después, el escritor español y profesional de las comunicaciones, Francisco García Muñoz, reconstruyó su trayectoria en el libro “Carne de Radio. Historia de un botín de la Guerra Civil en Málaga”, donde dedica un capítulo completo a quien considera una figura fundamental tanto para la historia de la radio española como chilena.

"Es una historia para llevar al cine", resume el investigador a El Día.

Saber hacer hablar a las máquinas

Aunque nació en Málaga, Eduardo Lorca emigró siendo muy pequeño junto a su familia a Chile, donde comenzó a desarrollar conocimientos de electricidad y radiocomunicaciones en el Instituto Superior de Comercio de Coquimbo.

En 1919, fue el profesor de Física, Eduardo Spencer, quien le propuso la construcción de una emisora de radioaficionados y un receptor de radiotelegrafía. Para ello aprendió, junto a otros compañeros y en solo un verano, código Morse. Comenzaron a comunicarse con estaciones de la Armada, con la Isla Juan Fernández y con barcos que se dirigían a Japón o a Australia.  A principios de los años 20 crearon la primera emisora experimental.

Muchos de estos antecedentes fueron recopilados por don Juan Ramírez Portilla en diversos artículos periodísticos, un importante personaje de la radiodifusión de la Región de Coquimbo. Así por ejemplo se conoce, de la propia mano de don Eduardo Lorca que, en enero de 1923, se trasmitía el programa de palabras, música y noticias “La Emisora de la Empresa Eléctrica de Coquimbo”.

En 1931 y con 26 años, Eduardo Lorca del Rosal regresó a España para cumplir con el servicio militar, sin imaginar que ese viaje cambiaría para siempre su destino. Dos años más tarde fue contratado como técnico de E.A.J. 9 Radio Málaga, una de las emisoras más importantes de Andalucía durante la Segunda República española.

Allí, y debido a sus conocimientos y experiencias en radiofonía en Coquimbo, se convirtió en el hombre capaz de mantener funcionando la radio en una época en que las comunicaciones eran mucho más que un medio de información. Eran un arma de guerra.

"Era un auténtico manitas. Lo mismo reparaba una emisora de radio que un proyector de cine o cualquier equipo eléctrico", relata García Muñoz.

En Málaga, no sólo se dedicó a reparar y hacer andar la radio, conoció también al poeta Federico García Lorca y se llamaban “primos”, sin que hubiera parentesco.

La radio le salvó la vida

Tras la guerra civil y el inicio de la dictadura franquista en 1939, Radio Málaga fue incautada por el régimen. Muchos de quienes habían trabajado en la emisora fueron perseguidos y algunos fueron fusilados.

Eduardo Lorca también fue encarcelado. Sin embargo, ocurrió algo inesperado. Francisco García Muñoz relata a El Día que los nuevos administradores necesitaban a alguien que conociera el complejo funcionamiento de los equipos de transmisión y prácticamente sólo él era capaz de mantener la emisora operativa.

Cada mañana era sacado del barco-prisión donde permanecía detenido para reparar transmisores, proyectores de cine y sistemas eléctricos. Al terminar la jornada regresaba nuevamente a prisión. Así fueron dos años trabajando gratis y 15 meses durmiendo en la cárcel

"Su condición de técnico fue lo que le salvó la vida", explica el escritor español, tras conocer parte de los relatos de la hija de Eduardo, Ana María.

Tras ser juzgado por el régimen franquista, se le prohibió ejercer cargos técnicos en España, por lo que en 1942 decidió regresar definitivamente a Chile.

El hombre que hizo hablar a Coquimbo

Lejos de abandonar la radio, Eduardo Lorca volvió a Coquimbo a hacer lo que mejor sabía:  comunicar.  Aquí desarrolló uno de los primeros sistemas de radiodifusión local mediante parlantes instalados en distintos puntos de la ciudad, una experiencia inédita para la época que permitió que la comunidad se enterase de cada hecho importante que ocurría en Chile y en el mundo. Además, contó con una tienda donde vendía repuestos de radio y televisión, y un taller electrónico.

Posteriormente, en 1954, y junto a su hermano, Miguel, utilizó el servicio de amplificación, por primera vez en La Pampilla y transmitía cada uno de los actos que realizaba la municipalidad de Coquimbo en la plaza de armas.  Apoyaba las transmisiones de emisoras locales y con sonido al estadio municipal y al Teatro Nacional de calle Aldunate. Incluso muchos de los reconocidos grupos locales nacieron gracias a sus equipos de sonido.

Su experiencia técnica adquirida en Europa fue clave para impulsar el desarrollo de la radiodifusión regional. Diversos historiadores lo consideran el creador de la radio en Coquimbo y uno de los impulsores de la segunda emisora instalada en Chile, aunque existen distintas versiones sobre ese hito.

Lo cierto es que su aporte marcó el inicio de una nueva forma de comunicar en la región y fue sin duda un personaje clave en el desarrollo de las comunicaciones locales hasta su muerte, el 10 de marzo de 2000.

Una vida que unió dos continentes

Para Francisco García Muñoz, la historia de Eduardo Lorca trasciende a España y Chile. "Fue un personaje desconocido tanto en Málaga como en Chile. Aquí fue un gran pionero de la radio y allá también. Su historia conecta dos mundos a través de la radiodifusión", sostiene.

El investigador destaca que la experiencia adquirida por Lorca en una emisora europea en plena Guerra Civil Española terminó convirtiéndose en el conocimiento técnico que impulsó los primeros pasos de la radio coquimbana.

"Si hoy tiene una calle con su nombre, seguro que se la ganó", afirma el escritor.

Eduardo Lorca del Rosal falleció en Chile, dejando una huella que todavía permanece en la memoria de quienes conocieron sus aportes a las comunicaciones. Una historia que durante décadas permaneció en silencio y que hoy vuelve a escucharse, tal como aquellas primeras transmisiones que Eduardo ayudó a hacer posibles.

Porque antes de que existieran las redes sociales, Internet o la televisión, hubo hombres que dedicaron su vida a que una simple voz pudiera cruzar ciudades, unir familias y acompañar a comunidades enteras.

Uno de ellos fue Eduardo Lorca del Rosal y aunque muchos no lo sepan, parte de la historia de la radio chilena comenzó con él y su vida “de película”.