José Luis Murillo, gerente general de Aguas del Valle
"Esperamos terminar el día con un 94% del servicio de agua potable repuesto"
Una compleja emergencia sanitaria enfrentan miles de habitantes de La Serena y Coquimbo, quienes en algunos sectores permanecieron más de seis días sin suministro de agua potable. La situación se originó tras el desborde del río Elqui, que destruyó parte importante de la infraestructura de producción de Aguas del Valle, dificultando las labores para restablecer el servicio.
En conversación con Diario El Día, el gerente general de la sanitaria, José Luis Murillo, explicó las causas de la prolongada interrupción, detalló el estado de la infraestructura afectada y el avance de los trabajos para recuperar el abastecimiento, además de responder a las críticas surgidas durante la emergencia.
"Queremos pedir a los vecinos que hagan un consumo responsable del agua. Sabemos que es difícil después de tantos días sin suministro, pero mientras menor sea la demanda, más rápido podremos estabilizar el sistema y lograr que el agua llegue a todos los hogares", señaló.
- ¿Por qué se produjo una interrupción tan prolongada del suministro de agua potable en La Serena y Coquimbo?
“Lo que vivimos fue un sistema frontal, pero no cualquier sistema frontal, sino uno que derivó en un estado de catástrofe. Nuestra infraestructura está preparada para soportar emergencias asociadas a altas turbiedades, crecidas de río o bajadas de quebradas. De hecho, estaba funcionando de manera impecable, con estanques de reserva para enfrentar este tipo de situaciones.
Desgraciadamente, la bajada simultánea de quebradas hizo que el río Elqui se desbordara y provocara un aluvión que afectó gravemente nuestras instalaciones. La planta de producción quedó anegada por barro, troncos y material arrastrado por el río. Además, los pozos profundos, que son una fuente fundamental de abastecimiento, también quedaron cubiertos por barro y fango.
Lo que ocurrió no fue solo una dificultad para producir agua, sino una destrucción de la infraestructura encargada de hacerlo. Eso nos obligó a cortar el servicio, desplegar medidas de emergencia mediante estanques estacionarios y comenzar un complejo proceso de reconstrucción del sistema.
Hoy trabajamos con infraestructura dañada, exigiéndola al máximo, mientras enfrentamos una demanda que duplica e incluso triplica los consumos habituales. Es una situación muy compleja y entendemos perfectamente el malestar que esto ha generado.
- ¿Es la emergencia más compleja que ha enfrentado Aguas del Valle en los últimos años?
“En 2017 vivimos una situación que muchos recuerdan porque también hubo altas turbiedades en el río y fue necesario interrumpir el suministro. A partir de esa experiencia se realizaron importantes inversiones para aumentar la capacidad de tratamiento y construir un estanque de reserva de 30 horas.
Lo que no estaba previsto, y para lo que no existe infraestructura capaz de resistir, es un aluvión que destruya la planta, la bocatoma y también el estanque preparado para enfrentar emergencias. Eso fue lo que ocurrió en esta oportunidad”.
- ¿Cuál es la situación actual del servicio y qué sectores continúan afectados?
“Durante la jornada del sábado logramos reponer el servicio al 75% de los clientes y quedaban pendientes sectores como La Florida, Las Orquídeas, Las Compañías y San Joaquín. Sin embargo, debido al alto consumo registrado, fue necesario volver a restringir el suministro en algunos sectores para evitar desestabilizar completamente el sistema.
Durante la noche seguimos trabajando para aumentar la producción de agua mediante instalaciones provisorias. Hoy ya superamos nuevamente el 75% de reposición.
Es importante entender que cuando hablamos de clientes repuestos significa que hemos abierto el suministro hacia esos sectores, pero el agua tarda varias horas en recorrer toda la red hasta llegar a los últimos domicilios”.
- ¿Cuándo esperan normalizar completamente el servicio?
“Si el sistema se mantiene estable, esperamos terminar el día con un 94% del servicio repuesto (noche de domingo). Solo quedaría un sector de Las Compañías, que depende de pozos que quedaron completamente anegados y cuya recuperación podría extenderse hasta el martes.
Llevamos una semana trabajando en esos pozos, pero incluso acceder con maquinaria ha sido muy difícil debido al barro”.
- ¿Por qué algunos sectores nunca perdieron el suministro y otros continúan sin agua?
“Desde el primer momento hubo fuentes de abastecimiento que resistieron la emergencia y permitieron mantener el suministro para cerca del 30% de la ciudad. La reposición debe hacerse de manera gradual. Cada vez que incorporamos un nuevo sector debemos llenar toda la red antes de que el agua llegue a los hogares. Si incorporamos demasiados sectores al mismo tiempo, el sistema pierde presión y debemos retroceder para estabilizarlo nuevamente. Eso fue precisamente lo que ocurrió el sábado. Ahora estamos avanzando con mucho cuidado para evitar que vuelva a suceder”.
- ¿Se ha evaluado algún mecanismo de compensación para los clientes afectados?
"En general, la normativa sanitaria establece que las compensaciones son automáticas cuando existe una interrupción o discontinuidad del suministro que supera un determinado número de horas. Sin embargo, esas compensaciones no aplican cuando la causa corresponde a un evento de fuerza mayor.
Desde nuestra perspectiva, aunque será una discusión que tendremos más adelante con la autoridad competente, consideramos que este es claramente un caso de fuerza mayor. Estamos frente a una zona que se encuentra en estado de catástrofe y donde nuestras instalaciones se han visto gravemente afectadas. Por lo tanto, estimamos que se trata de un hecho absolutamente imprevisible, imposible de enfrentar con la infraestructura de cualquier empresa sanitaria.
Cabe señalar, además, que las sanitarias chilenas cuentan con una de las infraestructuras más robustas del mundo, pero ninguna está diseñada para soportar el desborde de un río, un aluvión, inundaciones y el nivel de destrucción que hemos enfrentado durante estos días, especialmente en La Serena, donde la emergencia se produjo en dos ocasiones consecutivas".
- ¿Qué le responde a las familias que cuestionan la demora en la reposición del servicio?
“Entiendo perfectamente que un minuto sin agua ya es un muy mal minuto. Seis o siete días sin suministro es algo absolutamente insoportable para cualquier familia y compartimos esa preocupación.
Lo único que queremos que la comunidad entienda es que hemos redoblado todos nuestros esfuerzos para restablecer el servicio lo antes posible. La magnitud de la destrucción que sufrimos nos impidió avanzar más rápido. No ha sido un problema de recursos ni de voluntad. Nos hemos dejado todo para recuperar el sistema.
Vivimos la mayor emergencia climática de los últimos 50 años y ninguna infraestructura, ya sea sanitaria, vial o eléctrica, estaba preparada para soportar una catástrofe de esta magnitud”.