LAS HUELLAS INVISIBLES DEL TEMPORAL

Especialista explica cómo apoyar la salud emocional de niños y niñas tras la emergencia

Tras las lluvias en la provincia del Limarí, especialistas llaman a las familias a estar atentas a cambios de conducta como irritabilidad, miedo, alteraciones del sueño o mayor apego a los adultos. También entregan recomendaciones para acompañar a los menores durante la etapa de recuperación y explican cuándo es necesario buscar apoyo profesional.
Recuperar las rutinas y volver al jardín infantil contribuye a que niños y niñas recuperen la sensación de seguridad tras una emergencia. (Foto: Cedida)
Recuperar las rutinas y volver al jardín infantil contribuye a que niños y niñas recuperen la sensación de seguridad tras una emergencia. (Foto: Cedida)
lunes 27 de julio de 2026

Por: Martha Hecherdorsf

Mientras la provincia del Limarí avanza en la recuperación tras el sistema frontal que dejó aislamiento, cortes de servicios básicos y evacuaciones en distintos sectores, especialistas advierten que las consecuencias de la emergencia no solo pueden reflejarse en la infraestructura o en las pérdidas materiales. Niños y niñas también pueden experimentar efectos emocionales que requieren atención y acompañamiento por parte de sus familias.

La jefa del Departamento Educativo de Fundación Integra, magíster en Psicología Educacional y doctora en Educación, Johanna Cortés, explicó que las reacciones emocionales durante los días posteriores a una emergencia son esperables y forman parte del proceso de adaptación que viven los menores frente a experiencias que alteran su entorno cotidiano.

"Es muy común que en estas dos primeras semanas los niños y niñas se muestren un poquito irritables. También es normal que tengan mucho miedo, que lloren más o que quieran estar muy apegados a sus figuras significativas. Asimismo, pueden aparecer cambios en el sueño o que, a través del juego, repitan situaciones relacionadas con la emergencia", señaló.

La especialista indicó que estas manifestaciones suelen disminuir gradualmente a medida que los niños recuperan su sensación de seguridad y retoman sus actividades habituales. Sin embargo, enfatizó que las familias deben mantenerse atentas a señales que podrían indicar la necesidad de apoyo profesional.

Entre ellas mencionó conductas como aislamiento, rechazo persistente a participar en actividades habituales, dificultades importantes para alimentarse, agresividad intensa o comportamientos que pongan en riesgo su seguridad.

"Cuando empecemos a ver que el niño no quiere participar en actividades normales, está muy aislado o aparecen conductas que comprometen su bienestar, ahí tenemos que poner atención y buscar apoyo", sostuvo.

El rol de las familias

Respecto a cómo enfrentar este proceso, Cortés afirmó que uno de los principales desafíos es contener emocionalmente a los niños sin minimizar lo que sienten.

"Lo más importante es ofrecer contacto físico, abrazarlos, contenerlos y utilizar palabras tranquilizadoras. No hay que decirles simplemente que ya va a pasar. Es necesario escucharlos, validar cómo se sienten y acompañarlos", explicó.

También es importante responder con honestidad cuando los niños preguntan si una situación similar podría volver a ocurrir, explicándoles que estos fenómenos naturales pueden repetirse, pero transmitiendo confianza en que la familia y las instituciones están preparadas para enfrentarlos.

Otro aspecto fundamental, es recuperar progresivamente las rutinas de sueño, alimentación, juego y asistencia al jardín infantil o al establecimiento educacional, ya que ello favorece la sensación de seguridad y estabilidad.

"Cuando los niños vuelven a un ambiente con horarios, actividades y adultos que los contienen, recuperan la calma, vuelven a sentirse seguros y continúan con su desarrollo", afirmó.

Evitar la sobreexposición

La especialista también recomendó limitar la exposición de niños y niñas a imágenes, videos o conversaciones reiteradas sobre las consecuencias del sistema frontal.

"Hay que evitar esa sobreestimulación. Ya comprendieron lo que ocurrió; seguir exponiéndolos puede afectar su bienestar emocional. Lo recomendable es favorecer espacios de calma, juego y actividades que les permitan sentirse seguros nuevamente", indicó.

Finalmente, enfatizó que atender oportunamente la salud emocional de la infancia es clave para su desarrollo integral. "Si no prestamos atención a esas señales ahora, eso puede tener repercusiones más adelante. El bienestar emocional y el aprendizaje van de la mano, por eso es tan importante acompañar a los niños en este proceso", concluyó. 

La especialista insistió en que escuchar, contener y recuperar las rutinas son acciones que pueden marcar una diferencia en el proceso de recuperación emocional de niños y niñas después de una emergencia como la vivida en el Limarí.