Los Porotitos y Arrayán Costero

El drama que persiste en los sectores rurales del norte de La Serena

Familias de estos sectores continúan sin conectividad vial mientras la llegada de un nuevo sistema frontal, previsto para este viernes, amenaza con agravar los daños. Vecinos y dirigentes relatan noches de pánico, rescates al límite y la incertidumbre de quienes lo perdieron todo.
Janet Alonso Cortés, residente del sector 2 de Los Porotitos, aún permanece aislada debido al deterioro del camino de acceso a su vivienda. (Foto: El Día)
Janet Alonso Cortés, residente del sector 2 de Los Porotitos, aún permanece aislada debido al deterioro del camino de acceso a su vivienda. (Foto: El Día)
jueves 30 de julio de 2026

Mientras la Región de Coquimbo se prepara para enfrentar un nuevo sistema frontal cuya llegada está pronosticada para este viernes, en el sector norte de la comuna de La Serena persiste la preocupación entre sus habitantes.

Y es que localidades como Los Porotitos y Arrayán Costero, todavía no logran recuperarse de los efectos provocados por las intensas lluvias de la semana pasada. 

A más de una semana de la emergencia, sus residentes denuncian que continúan existiendo caminos dañados, viviendas destruidas y familias que permanecen con dificultades de conectividad. 

Uno de los casos más complejos es el de Janet Alonso Cortés, residente del sector 2 de Los Porotitos, quien aún permanece aislada debido al deterioro del camino de acceso a su vivienda. La vecina recuerda las horas de angustia que vivió junto a su familia cuando una quebrada se desbordó violentamente durante la noche.

Según relata, los residentes del lugar intentaron contener el avance del agua utilizando sacos, tierra y arena para proteger las viviendas, pero la fuerza de la corriente terminó superando cualquier esfuerzo. En pocos minutos el agua ingresó a las casas, dañó estructuras y provocó el colapso de techumbres.

La situación obligó a una evacuación de emergencia durante la madrugada. Los afectados debieron desplazarse por la ladera de un cerro, bajo la lluvia y el viento, sorteando barro y terreno inestable para ponerse a salvo.

“Fue algo atroz. Nos sacaron por la orilla del cerro, nos caíamos y nos hundíamos en el barro. No se lo doy a nadie”, señaló la vecina.

Preocupación y temor

La presidenta de la Junta de Vecinos sector 1 de Los Porotitos, Gloria Tapia, explicó que la principal preocupación hoy es la vulnerabilidad de los caminos frente a un nuevo evento meteorológico, debiendo considerarse que son aproximadamente 2 mil los habitantes del sector.

“Todavía tenemos gente aislada. El camino principal está medianamente transitable, pero los caminos interiores siguen sin conectividad. Lo que nos preocupa es qué va a pasar después de este nuevo sistema frontal”, indicó Tapia.

A su juicio, cerca del 60% de las viviendas resultó con algún nivel de daño, aunque prácticamente la totalidad de los hogares sufrió anegamientos o afectaciones derivadas del temporal.

“Hay casas con pérdida total. La magnitud de lo que ocurrió fue impresionante. El viento y el agua venían por todos lados y hubo quebradas que arrasaron completamente con viviendas y vehículos”, sostuvo Tapia.

El agua se llevó todo

En la localidad de Arrayán Costero, las huellas de la emergencia aún son evidentes.

José Durán, vecino del lugar, explicó cómo una quebrada modificó completamente el terreno de su parcela tras la crecida del agua. 

Hasta antes del temporal, en el lugar existía un gallinero. Hoy sólo quedan sedimentos, piedras y restos de infraestructura arrastrados por la fuerza del agua.

“El material que bajó terminó incluso llegando a la alcantarilla de la ruta 5. La quebrada se llevó todo por delante”, comentó.

Durán considera que la intervención realizada durante los últimos años en algunos cauces naturales pudo influir en la magnitud del desastre. Según su apreciación, en sectores superiores se efectuaron modificaciones que terminaron actuando como una especie de represa, cuya ruptura habría generado una avalancha de barro y material sólido.

Durán recuerda que el ruido de la quebrada durante la noche fue similar al de un terremoto.

“Se sentía una fuerza muy fuerte. Lo que venía bajando eran piedras y materiales arrastrados por el agua”, explicó.

Pese a ello, alcanzó a rescatar parte de sus aves de corral antes de que la corriente inundara el sector. Sin embargo, varias gallinas y gansos fueron arrastrados por las aguas. 

Otra de las habitantes afectadas es Madeleine Herrera Contreras, expresidenta de la Junta de Vecinos 2R del Arrayán Costero. La dirigenta calificó la emergencia como uno de los episodios más complejos que ha enfrentado la comunidad.

“Hubo mucho temor. Varias quebradas bajaron con una fuerza enorme y algunas se llevaron casas completas”, afirmó.

No obstante, destacó que las alertas emitidas oportunamente permitieron que numerosas familias evacuaran antes de que ocurrieran los mayores desbordes. Asimismo, valoró el trabajo coordinado entre organizaciones vecinales y autoridades para canalizar ayuda hacia los sectores más afectados.

Con un nuevo frente de mal tiempo ad portas, los vecinos reconocen que la prioridad sigue siendo restablecer completamente la conectividad y reforzar las zonas de riesgo. Mientras tanto, cientos de familias observan con preocupación el pronóstico meteorológico, conscientes de que muchas de las heridas que dejó el último temporal todavía permanecen abiertas.

El drama que persiste en los sectores rurales del norte de La Serena
El drama que persiste en los sectores rurales del norte de La Serena