TRAS ESTRAGOS POR HISTÓRICO SISTEMA FRONTAL

Gremios advierten un duro impacto económico por cancelación de La Pampilla 2026

Empresarios y autoridades reconocen que la decisión era necesaria, y destacan el potencial del desierto florido, el Valle de Elqui y otras zonas de la región, mientras llaman a apoyar la reactivación económica.
La suspensión de La Pampilla 2026 abrió un debate sobre cómo sostener la actividad económica en plena etapa de recuperación. (Foto: Cristian Silva)
La suspensión de La Pampilla 2026 abrió un debate sobre cómo sostener la actividad económica en plena etapa de recuperación. (Foto: Cristian Silva)
domingo 02 de agosto de 2026

Por Romina Onel. 

La suspensión de La Pampilla 2026, adoptada por el municipio de Coquimbo para redestinar más de $1.800 millones a la reconstrucción tras el histórico sistema frontal que golpeó a la región, abrió un amplio debate entre autoridades, vecinos y el sector productivo. 

Si bien la decisión ha recibido un respaldo mayoritario al priorizar la recuperación de viviendas, caminos e infraestructura crítica, también instaló la preocupación por el impacto económico que tendrá la ausencia de la tradicional celebración dieciochera.

Y es que la cancelación de la denominada “Fiesta más Grande de Chile”-en un contexto en que muchos rubros ya arrastran pérdidas producto de las lluvias y los daños ocasionados por la emergencia- plantea un nuevo desafío para la reactivación local. 

En ese escenario, representantes del comercio y el turismo advierten que la suspensión también implicará dejar de percibir uno de los mayores impulsos de ingresos del año.

Otros atractivos

Con respecto a esto, la Directora del Servicio Nacional de Turismo (Sernatur) de Coquimbo, Angélica Funes especificó que “la suspensión de la Pampilla de Coquimbo 2026, para la industria del  turísmo local  tiene distintos tipos de efectos, ya que, al ser la fiesta más grande de Chile, no es buena señal para el sector turístico y por lo tanto, visitantes que llegan por este concepto, podrían buscar otras alternativas, por lo que se verá afectada toda la cadena de servicios, en particular entre Coquimbo y La Serena”. 

Funes también remarcó que “la región y la conurbación en particular, tiene otros atractivos turísticos. Las lluvias ya anticiparon un desierto florido que estará en su máxima expresión y el Valle de Elqui, ya está operativo”. 

Además de esto, la directora afirmó que “esperamos que nuestras áreas protegidas silvestres, estén en septiembre, listas para recibir a los turistas y visitantes, así como los valles del Limarí. Y por su parte, la Provincia del Choapa, también cuenta con una oferta increíble”. 

Repercusiones negativas

Por su parte, el Presidente de la Asociación Gremial de la Industria Hotelera y Gastronómica (Hotelga) de la Región de Coquimbo, Marcos Carrasco, advirtió que “la suspensión de La Pampilla traerá repercusiones negativas a la economía de la región, ya que es una instancia que genera empleo temporal, ventas, recaudación de impuestos y beneficia a la hotelería y a los lugares de alojamiento”.

Pese a esto, Carrasco reconoció que esta “es una decisión consecuente con la realidad que estamos viviendo, sin perjuicio de que va a traer múltiples repercusiones en lo económico debido a la trascendencia de esta fiesta popular, ya que la Región de Coquimbo está duramente golpeada por las repercusiones económicas, la falta de conectividad y los daños provocados por los fuertes temporales”.

El dirigente también hizo hincapié en que “la alta tasa de desempleo provoca una economía débil, estancada y difícil de recuperar en corto plazo, por lo tanto la suspensión de La Pampilla ha sido un golpe duro para aquellos pequeños comercios y empresas de menor tamaño que giran en torno a esta importante fiesta popular”. 

En línea con esto, Carrasco recalcó que “la afectación turística será cuantiosa y tendremos que buscar la fórmula de cómo atraer turistas a la región, porque el sector turístico y el comercio lo necesitan”.

Al ser consultada por esta contingencia, la Gerente de Barrio del Mar, María Antonieta Zúñiga, señaló que “entendemos que, frente a una catástrofe, la prioridad siempre debe ser apoyar a las familias afectadas y contribuir a la reconstrucción de nuestra comuna, por eso, valoramos que se destinen recursos para quienes hoy más lo necesitan”.

Sin embargo, Zúñiga alertó que “también creemos que la suspensión de La Pampilla representa una gran pérdida para el turismo, el comercio y el patrimonio de Coquimbo”.

“La Pampilla no es solo una celebración; es parte de nuestra identidad, una vitrina para miles de emprendedores y un motor económico que beneficia a restaurantes, hoteles, transportistas, comerciantes y trabajadores de toda la región”, aseguró. 

Ahondando en esto, la gerente sostuvo que “hoy el desafío es doble: reconstruir sin dejar de reactivar. Por eso, necesitamos que, junto con la ayuda social, existan medidas concretas de apoyo para el sector productivo, porque cada empresa que logra mantenerse en pie protege empleos y contribuye a que Coquimbo pueda levantarse con más fuerza”.

“La reconstrucción de una ciudad también pasa por recuperar sus espacios de encuentro, su actividad turística y aquellas tradiciones que nos unen como comunidad. La Pampilla volverá, y esperamos que cuando lo haga encuentre a un Coquimbo más fuerte”, remató. 

Un rayo de luz entre la pena

Por su parte, el Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Coquimbo, Fernando Guzmán, explicó que “aunque podría ser contradictorio para algunos, al comercio establecido en la ciudad le conviene esta decisión, ya que la mayoría de comerciantes que se instalan en La Pampilla provienen de Santiago”. 

“Las pocas veces que no se ha realizado La Pampilla, las personas vuelven al centro y compran ahí -que es lo que esperamos que suceda- pero cuando la fiesta está activa, el centro de Coquimbo queda desierto”, añadió. 

A pesar de esto, Guzmán expresó que “esto es algo que nos apena, porque estamos acostumbrados a ir a la fiesta, al igual que miles de personas de Coquimbo y La Serena”.