Efectos del temporal en la salud

Después de la tormenta...vienen las enfermedades respiratorias y estomacales

Para evitar posibles cuadros de gravedad las vacunas son vitales para protegerse de cuadros complejos como la hepatitis A, tétanos, influenza y neumonía.
Si bien las lluvias no causan directamente patologías respiratorias, el frío, la humedad y la permanencia en lugares cerrados aumentan la probabilidad de que los virus pueden infectar el cuerpo en estas condiciones. (Foto: Cedida)
Si bien las lluvias no causan directamente patologías respiratorias, el frío, la humedad y la permanencia en lugares cerrados aumentan la probabilidad de que los virus pueden infectar el cuerpo en estas condiciones. (Foto: Cedida)
lunes 03 de agosto de 2026

Dicen que después de la tormenta viene la calma, pero luego del intenso sistema frontal que golpeó a la Región de Coquimbo, ese popular dicho lamentablemente no se ha hecho realidad en el territorio.

Y es que luego de las lluvias, ha comenzado un duro proceso de reconstrucción y así también, la proliferación de patologías respiratorias, estomacales e incluso, mentales, junto con la descompensación de afecciones crónicas.

Al respecto, el Dr. Cristian Rodríguez, epidemiólogo del Servicio de Salud Coquimbo, explicó que, después de la catástrofe, “surgen enfermedades transmisibles o cuadros de salud que pueden afectar a la población. En primera instancia, lo que requiere de mayor atención es la posibilidad del aumento de patologías gastrointestinales, por el haber estado mucho tiempo sin acceso al agua potable por los cortes y el hecho de que, en algunos lugares, las aguas servidas invadieron los terrenos,lo que genera condiciones de riesgo frente a la trasmisión de ellas”.

En este contexto, la principal conducta protectora sigue siendo el correcto lavado de manos, crucial práctica que previene un sinfín de enfermedades. Asimismo, posterior a la emergencia, pueden surgir las afecciones asociadas con la manipulación de alimentos que no fueron correctamente tratados.

Además, el epidemiólogo indicó que “hay que tener también cuidado con las enfermedades respiratorias, cuadros que son altamente transmisibles entre las personas. Las lluvias cayeron luego de una semana de que los niños habían vuelto a clases y luego, éstas se suspendieron, lo que los protegió de este tipo de patologías, porque la gente estaba en sus casas, pero el ir volviendo a la normalidad y el mayor contacto con otras personas, aumenta el riesgo de contagio de estos virus”.

Resulta importante destacar que, si bien las lluvias no causan directamente patologías respiratorias, el frío, la humedad y la permanencia en lugares cerrados aumentan la probabilidad de que los virus pueden infectar el cuerpo en estas condiciones, con influenza, bronquitis, neumonía y resfríos, entre otras. Por eso, es fundamental abrigarse con ropa adecuada e inmunizarse lo antes posible.

“Actualmente, los virus respiratorios con mayor circulación son el rinovirus, la influenza B, el virus respiratorio sincicial (VRS) y la influenza A, en orden decreciente. Los casos de influenza van aumentando progresivamente y esperamos que, en las próximas semanas, esta tendencia continúe al alza. Por eso, el llamado es a que las personas se acerquen a los puntos de vacunación y eviten enfermar gravemente”, señaló Edward Navarro, kinesiólogo encargado de la Campaña de Invierno del Servicio de Salud.

Vacunas importantes luego de las lluvias

El temporal causó lluvias, inundaciones, humedad e interrupciones de servicios básicos, como la luz y el agua, afectaciones que aumentan el riesgo de enfermedades infectocontagiosas, especialmente entre quienes han entregado la primera respuesta a la emergencia, voluntarios, damnificados y quienes estén en albergues y se hayan expuesto a zonas o condiciones con contaminación.

Afortunadamente, existen las siguientes vacunas que sirven para protegerse de ellas:

-Hepatitis A: que puede transmitirse por consumir agua o alimentos contaminados o por contacto con personas u objetos que también lo estén (desde los 12 meses a los 50 años).

-Difteria y tétanos: para quienes han removido escombros o estén en contacto con barro, objetos oxidados o tengan heridas producidas por el movimiento de material (consulta si te corresponde según tu esquema de vacunación previo).

-Meningocócica para meningitis: para personas que permanezcan en albergues y/o estén en condiciones de hacinamiento o aglomeración, teniendo contacto con gotitas o secreciones contaminadas (Menveo, desde los 2 meses a los 55 años, y Menquadfi, desde los 12 meses en adelante).

De igual manera, desde fines de julio, toda la población puede vacunarse contra la influenza en su Centro de Salud Familiar (CESFAM) más cercano y en los puntos de vacunación que, semanalmente, se publican en la cuenta de Instagram del Servicio de Salud Coquimbo (ssaludcoquimbo).

También es relevante mantener al día los esquemas de inmunización contra el covid-19, el neumococo (para mayores de 65), el virus respiratorio sincicial y el sarampión.