POLÍTICA PÚBLICA

Subpesca evalúa "caza selectiva" de lobos marinos por impacto en pesca

Subpesca considera levantar la veda del lobo marino para una eventual caza selectiva, respondiendo a pescadores que acusan graves pérdidas en la merluza. ¿Qué riesgo para el ecosistema implica esto?
martes 04 de agosto de 2026

El subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, se ha mostrado dispuesto a considerar el fin de la veda para el lobo marino común y autorizar una caza selectiva. Esta posibilidad surge en respuesta a las demandas de los pescadores artesanales, quienes denuncian que estos animales afectan gravemente la extracción de merluza.

La propuesta fue presentada el 21 de julio durante una sesión de la Comisión de Pesca, Acuicultura e Intereses Marítimos de la Cámara de Diputados. En dicha instancia, participaron el subsecretario, parlamentarios y representantes de la pesca artesanal de la región de Los Lagos.

Según Jorge Bustos Nilsson, presidente del Consejo Regional de Pescadores Artesanales de Los Lagos, los lobos marinos pueden llegar a consumir o dañar hasta el 90% de una captura. El gremio reporta llevar entre cuatro y cinco meses sin poder extraer merluza en condiciones normales debido a esta situación.

Bustos también cuestionó la validez de los censos poblacionales de lobos marinos, afirmando que las cifras oficiales, que hablan de 112.000 a 150.000 individuos, subestiman la realidad, la cual, según él, podría alcanzar los 500.000 o 600.000 ejemplares. En este contexto, calificó al lobo marino como una “plaga” en la macrozona sur y urgió por medidas de control.

El subsecretario Urrutia recordó que la veda para el lobo marino común fue establecida en 1995 y renovada en 2021 por un plazo de diez años. Reconoció la problemática y detalló que, desde 2018, se han implementado acciones como censos y evaluaciones de medidas disuasivas, aunque con resultados “dispares”.

“La única medida que hasta ahora no se ha explicitado y creemos que debe ser considerada para contribuir, junto con otras soluciones, es que estamos disponibles (…) para analizar la posibilidad de fijar una cuota o una caza selectiva”, afirmó Urrutia.

No obstante, el subsecretario aclaró que para concretar esta propuesta, es esencial que los representantes del sector pesquero presenten un proyecto detallado. Este debe especificar el método de extracción y faenamiento, el destino de los productos y las cantidades involucradas.

La posible caza selectiva genera preocupación por su impacto ecológico. La Dra. Sara M. Rodríguez, académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) e investigadora en Biología Marina, destacó que el conflicto no se limita solo al número de lobos, sino también a “factores como los cambios oceanográficos, la disponibilidad de presas y las propias dinámicas de las pesquerías”.

Rodríguez enfatizó el papel crucial del lobo marino como depredador de alto nivel trófico en los ecosistemas costeros, regulando comunidades y el equilibrio de las redes alimentarias. Una reducción en su población podría generar “efectos en cascada sobre otras especies y alterar procesos ecológicos que todavía no conocemos completamente”, además de impactar la dinámica de enfermedades marinas.

Respecto a la eficacia de la caza selectiva, la investigadora de la UCSC advirtió que la evidencia científica internacional no respalda que esta estrategia reduzca los conflictos de manera sostenible. “Los estudios muestran que los lobos marinos aprenden rápidamente a asociar las embarcaciones con una fuente fácil de alimento. Por eso, eliminar algunos individuos no necesariamente disminuye el problema, ya que otros animales pueden ocupar ese mismo comportamiento”, concluyó la especialista. Actualmente, la veda de la merluza es fundamental para la sostenibilidad de las pesquerías locales.