Mantener la capacidad de detección es clave
Carabineros decomisa un arma por día en la provincia del Elqui
Un arma por día. Esa es la frecuencia con que Carabineros ha sacado de circulación armamento en la provincia de Elqui desde julio hasta la primera quincena de agosto.
Y es que en medio de una semana marcada por hechos de violencia con armas blancas, la policía uniformada informó que solo durante las últimas seis semanas, ha sacado de circulación 48 armas de distintos tipos, con una cifra predominante en los elementos cortopunzantes.
La cifra incluye 42 armas blancas, cuatro armas de fuego y dos armas de aire comprimido. Es decir, cerca de nueve de cada diez elementos incautados corresponden a armas blancas.
El dato adquiere especial relevancia tras el homicidio de la ciudadana estadounidense Anne Gray, ocurrido en el sector de Diaguitas, en Vicuña, crimen en el que la víctima falleció producto de múltiples heridas cortopunzantes. Carabineros detuvo horas después a un sospechoso, quien mantenía entre sus pertenencias un cuchillo tipo carnicero y una pistola de aire comprimido, entre otros elementos.
Y si bien no se puede establecer una relación automática entre las incautaciones y los delitos más graves, la estadística sí permite observar algo concreto: las armas blancas están presentes de manera recurrente en los procedimientos policiales y constituyen la principal categoría de elementos que Carabineros está retirando de circulación en el territorio, al menos en las últimas semanas.
De hecho, al revisar el detalle comunal, aparece un patrón bastante claro.
En La Serena, Carabineros ha incautado 12 armas blancas: diez cuchillos, una cortaplumas y un machete. En Coquimbo, en tanto, se concentra el mayor número, con 23 armas blancas: 19 cuchillos, tres machetes y una navaja. Y en Vicuña, donde se han registrado siete incautaciones de este tipo, aparecen cuatro cuchillos, dos cortaplumas y una denominada arma tipo mariposa.
En otras palabras, los cuchillos representan por sí solos 33 de las 42 armas blancas incautadas en la provincia, lo que equivale a casi ocho de cada diez elementos de esta categoría.
“Es una cifra que nos permite dimensionar el fenómeno desde una perspectiva distinta. No siempre se trata de armas sofisticadas ni de grandes arsenales. Muchas veces, el elemento que termina siendo detectado durante un control es algo tan cotidiano como un cuchillo que, dependiendo de las circunstancias y de su porte, puede transformarse en un elemento de riesgo. Y allí aparece uno de los principales desafíos del trabajo preventivo: detectar esas armas antes de que sean utilizadas para cometer un delito o generar una situación de violencia”, explica el prefecto de Coquimbo, coronel Juan Escobar.
Durante todo julio, Carabineros en la provincia del Elqui sacó de circulación 25 armas, cifra que ya se acerca a los registros de las dos primeras semanas de agosto.
“Es el reflejo y la consecuencia de una estrategia operativa centrada en un fortalecimiento de los controles, las fiscalizaciones y las investigaciones en terreno. Los carabineros salimos a la calle todos los días con el compromiso de recuperar la tranquilidad de la comunidad, y lo estamos haciendo con más despliegues, con más control y por consecuencia, con mayor prevención”, agrega el coronel Escobar.
Este último componente resulta relevante porque varias de las incautaciones no se producen necesariamente durante operativos destinados exclusivamente a buscar armas, sino en controles, procedimientos policiales e investigaciones asociadas a otros delitos.
Cuatro armas de fuego y dos de aire comprimido
Aunque las armas blancas representan la mayoría de los decomisos, las armas de fuego constituyen un foco especialmente sensible por su capacidad de generar consecuencias graves.
En las últimas semanas, Carabineros ha sacado de circulación cuatro armas de fuego en la provincia: una pistola en La Serena, un revólver en Coquimbo y dos escopetas en Vicuña, una de ellas de fabricación artesanal.
A ello se suman dos armas de aire comprimido, una de las cuales fue encontrada durante el procedimiento que permitió detener al sospechoso del homicidio ocurrido en Diaguitas.
Hay una lectura que resulta inevitable al observar las 48 armas incautadas: el dato no habla solamente de cuántas armas encontró Carabineros, sino también de cuántas potenciales situaciones de riesgo fueron detectadas antes de que pudieran escalar.
Un cuchillo incautado no necesariamente iba a ser utilizado para cometer un delito. Una escopeta tampoco implica, por sí sola, que su propietario pretendiera utilizarla contra otra persona.
Pero retirar un arma que es portada o mantenida de manera ilegal significa eliminar un elemento que puede quedar disponible para ser utilizado en un momento de violencia.
Y esa es precisamente la relevancia del trabajo preventivo: muchas veces, su resultado más importante es el hecho de que no ocurrió.
En una semana en que el valle de Elqui quedó profundamente impactado por un homicidio cometido con un arma cortopunzante, mirar las cifras permite poner la discusión en perspectiva: no significa que cada cuchillo incautado sea un delito grave en potencia, pero sí evidencia que las armas blancas forman parte de una realidad que Carabineros está encontrando de manera reiterada en sus controles y procedimientos.
Casi medio centenar de armas fuera de circulación en poco más de un mes es, finalmente, una cifra que habla de presencia policial, pero también plantea un desafío: mantener esa capacidad de detección, profundizar la investigación sobre el origen y destino de las armas y sostener un despliegue que permita intervenir antes de que un elemento concebido para agredir termine siendo utilizado en una tragedia.