Despedida a una funcionaria histórica
Carolina Naranjo: la mujer que hizo de la amabilidad su sello en Diario El Día
Hay vidas que no se miden únicamente en el paso del tiempo, sino en la profundidad de la huella que dejan a su alrededor. En la memoria colectiva de un medio de comunicación y en la retina de toda una comunidad, existen personas capaces de transformar la rutina diaria en un espacio de afecto y calidez humana.
Ese es el caso de Carolina Naranjo De la Rivera, una funcionaria histórica de Diario El Día, cuyo rostro, trabajo y calidad humana iluminaron durante décadas los pasillos de esta casa editorial.
Luego de dar una batalla ejemplar y con entereza frente a una dura enfermedad, "Carola", como la llamaban cariñosamente sus amigos, familiares y compañeros, ha partido de este mundo. Sin embargo, su partida física no hace más que avivar el fuego de un recuerdo que permanecerá inalterable entre quienes tuvieron el privilegio de conocerla, compartir una jornada de trabajo o simplemente recibir de ella una sonrisa franca y acogedora.
Carolina Naranjo no fue solo una colaboradora más en el área comercial de El Día; fue, en muchos sentidos, el rostro amable y la embajadora de esta empresa periodística hacia la sociedad. Durante largos años, estuvo a cargo de la gestión de las emblemáticas páginas sociales, un espacio que bajo su liderazgo no solo cobró relevancia, sino que logró perdurar y consolidarse en el tiempo como un pilar fundamental del diario.
Hacer páginas sociales sociales requiere una sensibilidad especial, pues implica retratar la vida comunitaria, los hitos familiares, las celebraciones y los momentos significativos de la gente. En esa labor, Carola no solo tejió sólidas relaciones comerciales y profesionales, sino que supo representar a este medio con una distinción encomiable. Llevó siempre la bandera de El Día con el orgullo de quien se sabe parte de una tradición y el compromiso de quien entiende que detrás de cada fotografía y de cada nota hay seres humanos.
Quienes compartieron con ella el día a día coinciden en que era una persona que no solo hablaba de valores, sino que predicaba con el ejemplo vivo. Su amabilidad no era una postura formal para el trabajo, sino una extensión natural de su forma de ser: comprensiva, dispuesta a escuchar, siempre orientada al servicio y guiada por una fe profunda que hacía patente en cada una de sus acciones cotidianas.
Una huella imborrable
El impacto de su partida ha calado hondo entre los trabajadores y trabajadoras de esta casa periodística. Sus compañeros de labores la recuerdan como una mujer recta, sumamente profesional y dotada de un respeto invariable por los demás.
Jacqueline Torres, compañera de equipo laboral durante años y una de sus amistades cercanas, reflejó el sentir de funcionarios y funcionarias con palabras impregnadas de cariño y gratitud.
“Lamentamos profundamente la partida de nuestra querida ‘Carolita’, como siempre la llamamos, quien fue una pieza muy importante para nuestro equipo comercial por muchos años. Gracias a su enorme profesionalismo y dedicación, lideró con éxito las secciones de Vida Social y Páginas Sociales, logrando que perduraran en el tiempo. Como parte del equipo, dejó una huella imborrable dentro de la organización y de nuestros corazones debido a su gran sentido de la solidaridad que la hizo merecedora de grandes afectos”, dijo.
Y aunque por decisión personal no era socia formal del Sindicato de Trabajadores de El Día, su vocación de integración la llevaba a participar activamente y apoyar de manera incondicional cada una de las iniciativas, celebraciones y causas del gremio.
Por ello, la dirigencia sindical, en representación de todos los trabajadores y trabajadoras de la empresa, quiso rendir un homenaje público a su memoria y expresar sus condolencias directas a su familia, de manera especial, a su hija Natalia Puga Naranjo. “El apoyo de Carolita fue siempre desinteresado y sincero, ganándose un lugar de imponderable valor en el alma de la organización sindical. Su empatía, su disposición a ayudar sin pedir nada a cambio y su espíritu comunitario la convirtieron en una figura transversalmente querida por prensistas, redactores, diseñadores, administrativos y directivos por igual”, señaló Jacqueline Torres.
Por su parte, Patricia Villena, otra de sus amigas cercanas, evocó los inicios de esa amistad que se extendió por más de treinta años.
“A Carola la conocí hace más de 30 años, cuando llegué al Diario El Día. Desde entonces, siempre la recuerdo como una de las personas más dulces y de corazón más noble que he conocido en la vida. Agradezco profundamente a la vida haber cruzado nuestros caminos. Carola fue una mujer especial, resiliente y generosa, que enfrentó con una enorme fortaleza un camino de enfermedad muy duro, sin dejar nunca de entregar amor. A sus hijos, a sus nietos y a todos quienes la rodeaban, siempre tuvo una palabra, un gesto y una mano dispuesta a ayudar. Me quedo con su dulzura, su nobleza y ese corazón enorme que la hizo tan querida”, afirmó.
Estas palabras rescatan uno de los aspectos más conmovedores de los últimos años de vida de Carolina: su inquebrantable resiliencia. Frente al dolor y a las dificultades inherentes a un trance médico complejo, nunca permitió que la amargura opacara su espíritu. Mantuvo hasta el último momento esa dulzura que la caracterizaba, priorizando siempre el bienestar de sus hijos, el orgullo por sus nietos y el afecto hacia sus amigos.
El último adiós
Con la partida de Carolina Naranjo De la Rivera Diario El Día pierde a una de sus funcionarias más emblemáticas, pero conserva en la memoria de sus trabajadores la amabilidad, dedicación y generosidad que ella supo cultivar día a día en cada rincón de la empresa.
Este sábado sus restos mortales serán trasladados desde Santiago a la región, para dar paso al velatorio, el cual, se llevará a cabo en la Iglesia San Francisco, donde también, este domingo 13 de septiembre, se oficiará la misa por el eterno descanso de su alma las 10:00 horas.
Posteriormente, sus restos serán trasladados hasta el Parque Cementerio La Foresta.