ENTRE JUEGOS, REENCUENTROS Y TRADICIONES

Localidades del Limarí mantienen vivo un 18 marcado por la familia y la comunidad

Mientras Pichasca prepara una celebración que cada año vuelve a reunir a vecinos, organizaciones y familiares que regresan al pueblo, en Panulcillo la comunidad busca recuperar juegos y encuentros dieciocheros que durante un tiempo dejaron de realizarse. Lejos de las grandes pampillas, ambas localidades muestran una forma más cercana de vivir las Fiestas Patrias.
Vecinos de Pichasca participan en una de las tradicionales celebraciones de Fiestas Patrias que cada año reúnen a familias y organizaciones de la localidad. (Foto: Cedida)
Vecinos de Pichasca participan en una de las tradicionales celebraciones de Fiestas Patrias que cada año reúnen a familias y organizaciones de la localidad. (Foto: Cedida)
miércoles 16 de septiembre de 2026

Por: Martha Hecherdorsf

En las localidades rurales del Limarí, las Fiestas Patrias no necesariamente se viven entre grandes escenarios o eventos masivos. En sectores como Pichasca, en Río Hurtado y Panulcillo, en Ovalle, el 18 sigue teniendo un marcado carácter comunitario, donde las organizaciones locales, los juegos tradicionales y el regreso de familiares convierten estas fechas en una oportunidad para volver a encontrarse.

En Pichasca, la preparación comienza varias semanas antes. Alan Ramírez, presidente de la Junta de Vecinos y de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Río Hurtado, explica que las distintas organizaciones sociales se coordinan para definir cómo aportará cada una a las celebraciones.

La programación suele extenderse por varios días e incluye actividades religiosas, actos cívicos y encuentros comunitarios. Este año, por ejemplo, se realizará un acto cívico el jueves 17, mientras que el viernes 18 tendrá lugar un acto comunitario en el centro histórico de Pichasca, que contará con poesía de adultos mayores, presentaciones de niños y jóvenes y la participación de un grupo de danza. 

Las celebraciones también contemplan una Pampilla Familiar en el estacionamiento de Carachilla. Sin embargo, este año no podrán realizarse las habituales carreras, debido a los daños que el temporal provocó en la cancha donde se desarrollaban. Pese a ello, Ramírez destacó que la comunidad ha logrado mantener una programación que, con mayor o menor cantidad de actividades, se repite cada septiembre.

“Llegan muchas visitas, llegan todos los familiares, viene la gente también que reside acá que está en faena o en trabajo”, relató. Además resumió el sentido de estas jornadas como “un punto de reunión”, donde las familias vuelven a socializar y encontrarse en torno al acto del 18, las fondas o las ramadas.

Desde su rol en la Unión Comunal, Ramírez sostiene que esta dinámica se repite, con distintas dimensiones, en localidades como Fundina, Espinal y Samo Alto. Incluso recuerda que en Serón las celebraciones han incorporado nuevos elementos a las tradiciones, con desfiles donde participan tanto clubes de huasos como agrupaciones de motociclistas.

Recuperar una tradición

A varios kilómetros de allí, en Panulcillo, comuna de Ovalle, la historia tiene un matiz diferente. En este sector la comunidad busca retomar una celebración que anteriormente se realizaba, pero que durante un periodo dejó de organizarse.

Para este 18, la junta de vecinos prepara una jornada con juegos tradicionales y actividades destinadas tanto a niños como adultos, además de espacios para que los vecinos puedan ofrecer productos como empanadas, mote con huesillo y otras preparaciones.

René Gutiérrez, presidente de la junta de vecinos, explicó que la intención es recuperar estos encuentros y, al mismo tiempo, generar recuerdos entre las nuevas generaciones. Carreras de saco, competencias de tirar la cuerda y otras pruebas formarán parte de una jornada dirigida tanto a niños como adultos. “Los niños pasan a ser adultos y ya tienen ese recuerdo”, señaló. 

Según el dirigente, a estas celebraciones suelen llegar familias completas, acompañadas por hijos, nietos e incluso bisnietos. “Esta es una tradición, es bonito para nosotros, así nos juntamos todos los vecinos, nos miramos a los ojos para poder conversar”, sostuvo.

Panulcillo también espera recibir a habitantes de sectores cercanos. El dirigente cuenta que vecinos de localidades aledañas ya han consultado por la actividad y que la invitación está abierta especialmente a las familias. “Cuando la gente viene, apoya estas cosas, uno se va contento, porque es el pago que uno recibe”, agregó.

Así, aunque Pichasca mantiene una tradición consolidada y Panulcillo busca recuperar la suya, ambas experiencias coinciden en un mismo elemento: el 18 continúa siendo, en los sectores rurales, una oportunidad para reunir a generaciones y celebrar desde la propia comunidad.