SALUD PÚBLICA
Crisis de soledad en Chile: 1,5 millones de personas se sienten solas
En Chile, el 9,6% de las personas mayores de 18 años, equivalentes a unas 1,5 millones de personas, admiten sentirse solas “casi siempre” o “siempre”, según la Encuesta de Bienestar Social 2025 del Ministerio de Desarrollo Social y Familia. Este estudio, que consultó telefónicamente a 13.600 personas entre julio y octubre de 2025, muestra una problemática de salud pública que también se observa a nivel global. La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su informe de la Comisión sobre Conexión Social de 2025, advierte que la soledad y el aislamiento son problemas extendidos que impactan seriamente la salud, estimando que una de cada seis personas en el mundo experimenta soledad.
La OMS diferencia el aislamiento social, que es la falta objetiva de conexiones, de la soledad, que es una percepción subjetiva de distancia entre los vínculos deseados y los reales. Esto explica por qué alguien puede estar físicamente solo sin sentirse así, o sentirse muy solo pese a estar rodeado de gente. La encuesta ministerial chilena clasificó a la población según su percepción de soledad y el tamaño de su red de contactos: el 78,8% está integrado, el 18,5% está en riesgo de soledad y un 2,7% se encuentra aislado, lo que representa aproximadamente 420 mil personas.
El foco en la “epidemia de soledad masculina” ha cobrado fuerza, especialmente en redes sociales, refiriéndose a hombres jóvenes y de mediana edad con escasos amigos cercanos o falta de confidentes. Aunque la evidencia científica aún no establece que los hombres sean más solitarios que las mujeres en general, sí sugiere vulnerabilidades específicas en cómo construyen sus lazos. Un estudio del Survey Center on American Life en Estados Unidos reveló que en 1990, el 55% de los hombres tenía al menos seis amigos cercanos, cifra que cayó a 27% en 2021. Además, la proporción de hombres sin amigos cercanos se quintuplicó, pasando de 3% a 15% en el mismo periodo. Las mujeres también experimentaron una disminución en amistades, pero en menor grado.
Expertos explican que la socialización masculina tiende a ser más instrumental, basada en “hacer cosas juntos” como deportes o trabajo, generando camaradería pero rara vez espacios de confidencia. La psicóloga Margarita Gómez de RedSalud señala a BioBioChile que “Las mujeres, en cambio, suelen ser socializadas en vínculos donde se conversa sobre lo que se siente, lo que les facilita construir redes de contención para enfrentar las crisis”. El psiquiatra Rodolfo Ramírez de Mindplace de Clínica Bupa Santiago, complementa que “Tener con quién salir, jugar o conversar por redes sociales no siempre significa tener a quien decirle ‘estoy mal’”. Las normas tradicionales de masculinidad, como la autosuficiencia, pueden actuar como barreras para buscar ayuda. Esta situación subraya la importancia de fortalecer las redes de apoyo y fomentar una comunicación más profunda para abordar este desafío de salud mental.
Fuente: BioBioChile