IMPORTANTE RECUPERACIÓN HÍDRICA EN EL LIMARÍ
La Paloma alcanza un 70% y regantes proyectan hasta seis temporadas de riego
Por: Martha Hecherdorsf
En apenas tres meses, los embalses del Limarí pasaron de niveles críticos a sumar más de 780 millones de metros cúbicos de agua, recuperación que cambia las perspectivas para la agricultura, aunque autoridades y especialistas advierten que las reservas no garantizan el riego de los próximos años.
Según el Ministerio de Obras Públicas (MOP), al 13 de julio La Paloma, Recoleta, Cogotí y Valle Hermoso reunían 66,56 millones de metros cúbicos. Al 16 de octubre sumaron 780,73 millones: un aumento de 714,17 millones. La Paloma protagonizó el cambio más marcado, al pasar de 35,94 a 527,65 millones de metros cúbicos, casi quince veces más, y llegar al 70% de su capacidad.
En tanto, Recoleta aumentó de 10,34 a 100 millones de metros cúbicos y Cogotí pasó de 15,20 a 136,70 millones, ambos al 100% de su capacidad. Valle Hermoso subió de 5,08 a 16,38 millones, equivalentes al 81%.
Dos semanas decisivas
Las precipitaciones del 17 al 22 de julio marcaron el punto de inflexión. El seremi de Obras Públicas, Cristian Smitmans, detalló que entre el 13 y el 27 de ese mes los cuatro embalses sumaron cerca de 367 millones de metros cúbicos. Solo La Paloma pasó de 35,94 a 202,12 millones. En ese mismo lapso, Recoleta subió de 10,34 a 97,20 millones, Cogotí de 15,20 a 124,23 millones y Valle Hermoso de 5,08 a 9,99 millones.
"Estamos hablando de un incremento cercano a los 367 millones de metros cúbicos de agua almacenada en estos cuatro embalses en apenas dos semanas. Esto refleja la magnitud del evento meteorológico y su impacto en la recuperación de nuestras reservas", señaló Smitmans.
De esta manera, más de la mitad del aumento total de las reservas registrado hasta el 16 de octubre se concentró en aquellas dos semanas de julio, reflejando el impacto que tuvieron las intensas precipitaciones sobre el almacenamiento hídrico de la provincia.
La magnitud de las lluvias se refleja en los registros de la Dirección General de Aguas (DGA): al 31 de agosto la estación Ovalle acumulaba 252,9 milímetros, un 165% sobre el promedio histórico a esa fecha. También hubo una importante acumulación de nieve en la cordillera.
Pablo Álvarez, académico de la Universidad de La Serena y director del Laboratorio PROMMRA, explicó que en Recoleta y Cogotí fueron decisivas las lluvias y la rápida respuesta de sus cuencas. En La Paloma, además de las crecidas invernales, todavía se espera parte del aporte de la nieve.
Lo que aún puede aportar la cordillera
Al cierre de agosto, la DGA registró un superávit de 328% en el equivalente en agua de la nieve acumulada en Quebrada Larga y de 119% en Cerro Vega Negra, ambos en la cuenca del Limarí, acumulación que puede aportar nuevos caudales durante la primavera y el verano. Según Álvarez, el momento de mayor contribución del deshielo se ha desplazado respecto de los años de sequía, cuando se concentraba principalmente en octubre y la primera mitad de noviembre.
"Las proyecciones del aporte nival todavía no se han expresado en su total magnitud", explicó Álvarez. Y si bien, los mayores aportes podrían producirse en noviembre y, en algunos casos, diciembre, esto no asegura que La Paloma llegue a llenarse.
Para septiembre de 2026 a marzo de 2027, la DGA proyecta un superávit de volumen de caudal de 120% en el río Hurtado, en San Agustín, y de 36% en el río Grande, en Las Ramadas. Estas proyecciones, no obstante, no equivalen a dotaciones de riego garantizadas.
¿Para cuántas temporadas alcanzaría?
El mayor almacenamiento abre una pregunta central: ¿cuánto tiempo podría durar?
Roberto Vega, vocero de la Junta de Vigilancia del Río Limarí, Río Grande y sus Afluentes, estimó que, si La Paloma alcanza el 100% y se administra bien el recurso, podrían contar con cinco o seis temporadas de riego.
Pero La Paloma aún está al 70% y falta conocer el aporte efectivo de los deshielos. Vega afirmó que, pese a la recuperación, la intención es mantener las dotaciones actuales y evitar una distribución libre que reduzca rápidamente las reservas.
"El ideal es mantener las dotaciones, lo que estamos asignando ideal es mantenerlas", indicó el dirigente, quien insistió en que el manejo debe ser moderado para no repetir los problemas de escasez. La mayor disponibilidad, por lo tanto, no implicaría necesariamente elevar la cantidad de agua entregada a cada regante.
Smitmans, en cambio, evitó establecer cuántas temporadas quedarían cubiertas, pues ello depende de las necesidades de riego, las entregas, la evaporación y los futuros aportes de los ríos. "Más que hablar hoy de un número determinado de temporadas aseguradas, lo responsable es señalar que hemos recuperado una capacidad de almacenamiento muy importante, que nos permite enfrentar el futuro inmediato en mejores condiciones", sostuvo.
Más reservas, pero desafíos pendientes
La recuperación tampoco resuelve los problemas de conducción del agua. Vega reconoció daños en canales por las crecidas, aunque afirmó que las comunidades avanzan en su reposición. Además, los sedimentos arrastrados por caudales elevados pueden dificultar el funcionamiento de bocatomas, canales y sistemas de abastecimiento.
Pese al favorable escenario, Smitmans llamó a mantener la cautela: "Esta recuperación representa un alivio muy significativo, pero no significa que hayamos superado definitivamente nuestra condición de escasez hídrica".