Emotivo encuentro
Familiares de donantes de órganos se reúnen para honrar la memoria de sus seres queridos
Detrás de cada familia que ha decidido donar los órganos de un ser querido hay una historia de amor, recuerdos y aprendizajes que se van descubriendo y resignificando con el paso del tiempo.
Es un camino que no siempre resulta fácil de recorrer, pero que puede hacerse más llevadero gracias al acompañamiento de los profesionales del Hospital de Coquimbo y al apoyo de otros seres queridos que han vivido una experiencia similar.
Con ese propósito, cada año funcionarios del establecimiento y familiares de donantes se reúnen en un espacio de escucha y reflexión, donde la solidaridad cobra un significado especial: honrar la memoria de quienes, a través de la donación, dieron una nueva oportunidad de vida, y agradecer a quienes hicieron posible ese gesto que trasciende en el tiempo.
Para Renato Dorador, quien participó por primera vez en este encuentro, la experiencia le permitió compartir su dolor, sentirse acompañado y encontrar consuelo tras la pérdida de su padre. “Todos los que asisten, pasaron por situaciones muy complejas y similares al igual que uno, y no hay problema en poder hablar o contar tu proceso, ya que ellos están en lo mismo”.
Bajo el lema “El hilo que nos conecta”, la jornada de este año buscó representar ese vínculo invisible que une a las familias desde el momento en que decidieron respetar la voluntad de sus seres queridos y dar continuidad a su legado a través de la donación.
“Coincidir con otras personas nos demuestra que existen vivencias que no necesitan demasiadas palabras para ser entendidas. Aunque cada camino es único, hoy encontramos los hilos comunes que nos conectan”, señaló Vanesa Briceño, a psicóloga de la Unidad de Procuramiento de Órganos y Tejidos del Hospital de Coquimbo.
Para Pamela Castagnoli, madre de una joven donante que por segundo año participa en este encuentro, uno de los aspectos más significativos es la cercanía que se genera entre las familias y la posibilidad de expresar sus emociones desde la comprensión y la empatía. “Aquí se forma un ambiente cálido y cercano en donde muchas veces no se necesitan palabras y solo con un abrazo se pueden transmitir emociones, cercanía y empatía. Porque es un instante donde podemos honrar la memoria y mantener vivo el legado de cada uno de ellos”.
Por su parte, la enfermera jefa de la Unidad de Procuramiento de Órganos y Tejidos, Lida Miranda, destacó la importancia de generar estos espacios de acompañamiento, que permiten mantener el vínculo, reconocer el valor de su decisión y agradecer a quienes hicieron posible que otras personas tuvieran una nueva oportunidad de vida.
“Con mucho respeto, empatía y un enfoque en la humanización, acompañamos a familias que, en momentos de profundo dolor, deciden transformar la pérdida en un acto de amor al ratificar la voluntad de donación de órganos y tejidos de quienes acaban de perder. Para rendir homenaje a su generosidad y brindarles un espacio de contención y memoria, una vez al año organizamos el “Encuentro Anual de Familias de Donantes”, señaló la enfermera jefa del área.