Lluvias abren expectativas para la próxima temporada.
Limarí pierde más de 4.600 empleos en un año y el sector agrícola concentra la mayor caída
Un complejo escenario laboral enfrenta la provincia del Limarí. De acuerdo con las cifras correspondientes al trimestre julio-agosto-septiembre de 2026, elaboradas a partir de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la cantidad de personas ocupadas disminuyó en 4.674 durante los últimos doce meses.
La caída tiene un impacto especialmente significativo en el sector agrícola, una de las principales actividades económicas de la provincia. Según el informe, la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca registró 14.276 personas ocupadas, frente a las 17.619 contabilizadas en igual trimestre de 2025. Esto se traduce en una pérdida de 3.343 puestos de trabajo y una disminución de 19%.
La cifra convierte a esta actividad en la que concentra la mayor reducción de ocupados entre los sectores económicos seleccionados en el informe, dando cuenta de las dificultades que enfrenta el rubro para recuperar su capacidad productiva y de contratación.
El deterioro también se refleja en los indicadores generales del mercado laboral. Durante el trimestre analizado, la fuerza de trabajo provincial alcanzó las 90.510 personas, con un aumento de 1.085 respecto de igual periodo del año anterior. Sin embargo, este incremento no se tradujo en más empleos, sino que estuvo acompañado por un fuerte crecimiento de la desocupación.
En concreto, la población desocupada llegó a 11.349 personas, lo que representa un aumento de 5.759 en doce meses, equivalente a un alza de 103%. De esta manera, la tasa de desocupación se elevó desde 6,3% en 2025 hasta 12,5% en el trimestre julio-septiembre de este año.
Las razones detrás de la baja en la contratación
Para Karen Vargas, directora del Observatorio Laboral de la Región de Coquimbo y directora de la Escuela de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica del Norte, el escenario responde a una combinación de factores estructurales y externos que han debilitado la capacidad del sector para generar empleo.
Entre los primeros menciona las condiciones laborales de la actividad, particularmente la informalidad, las remuneraciones y la temporalidad de los puestos de trabajo. Estas características, explicó, desincentivan la inserción laboral y afectan especialmente a determinados grupos, como los jóvenes de la provincia, dificultando la contratación.
A ello se suma el impacto prolongado de la escasez hídrica, que durante más de una década ha condicionado el desarrollo agrícola del Limarí y provocado una salida de trabajadores hacia otras actividades productivas.
Si bien las recientes precipitaciones mejoraron la disponibilidad de agua en la región, Vargas advirtió que este cambio todavía no se refleja en una recuperación de la ocupación agrícola.
“Si bien, a raíz del frente climático acontecido, existe una mayor disponibilidad de agua, aún no se ha traducido en un aumento de ocupados dentro del sector”, señaló.
La especialista agregó que existen otros elementos que han dificultado el funcionamiento de la actividad, entre ellos la proliferación de la mosca de la fruta en determinadas comunas, como Monte Patria, y las correspondientes cuarentenas fitosanitarias, que restringen el desarrollo de labores productivas.
También identificó dificultades de los empresarios agrícolas para acceder a créditos que permitan financiar sus procesos productivos y, con ello, concretar nuevas contrataciones.
Otro fenómeno que incide en el panorama es la migración de trabajadores, especialmente jóvenes, desde localidades rurales hacia centros urbanos, además de las tendencias de conmutación laboral. Esto reduce la disponibilidad de mano de obra en territorios donde la agricultura mantiene una presencia importante.
Expectativas para la próxima temporada
Frente a estas cifras, la presidenta de la Sociedad Agrícola del Norte (SAN A.G.), María Inés Figari, afirmó que el 12,5% de desempleo "refleja una realidad que afecta profundamente al sector agrícola, donde los años de sequía provocaron importantes pérdidas productivas, una disminución de las superficies cultivadas y, como consecuencia, una menor demanda de mano de obra".
Pese a este escenario, Figari proyecta una reactivación vinculada a los trabajos de verano. "Hoy miramos con esperanza la próxima temporada agrícola. Las lluvias y la mayor disponibilidad de agua nos abren la posibilidad de recuperar la producción, reactivar cultivos y generar nuevas oportunidades de empleo, especialmente durante los meses de verano, cuando aumenta la demanda de trabajadores para las labores de cosecha y packing", señaló.
Sin embargo, desde el gremio advierten que para concretar estas contrataciones se requiere apoyo financiero para los productores. "Para que esta recuperación se concrete, es fundamental que nuestros agricultores cuenten con financiamiento y apoyo para recuperar su capacidad productiva. La agricultura es una importante fuente de empleo para Limarí, y fortalecerla no solo significa generar más trabajo, sino también asegurar la producción de alimentos y el desarrollo económico de nuestras comunidades rurales", concluyó Figari.