Ecuatorianos luchan ante "la mayor tragedia de los últimos 67 años"
Ecuador se encuentra ante la terrible certidumbre de que la cifra de muertos por el terremoto de 7,8 grados del día sábado, hasta el momento de 350 víctimas, aumente conforme pasen las horas.
Es por ello, que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, dijo que “hay todavía muchísimos cadáveres entre los escombros”, por lo que teme que el saldo víctimas mortales “aumente”.
El presidente confía, no obstante, en que el país sabrá “salir adelante”.
Las autoridades ecuatorianas han movilizado todos sus recursos para hacer frente a “la mayor tragedia de los últimos 67 años”.
Y es que con la luz del día han salido a relucir las destructivas consecuencias de la sacudida en las provincias afectadas, en especial las de Manabí y Esmeraldas, declaradas en emergencia por el Gobierno junto a las de Guayas, Santo Domingo de los Tsáchilas, Los Ríos y Santa Elena.
Además, el estado de emergencia rige en el conjunto del país, que comienza a hacer acopio de medicinas, agua, mantas, carpas y alimentos para hacerlos llegar a lugares como Pedernales y Manta, dos de los puntos más castigados.
Los equipos de rescate buscan supervivientes entre los escombros, que dan a lugares como Pedernales, en el epicentro del desastre, el aspecto de un lugar castigado por un bombardeo, como lo describió el ministro del Interior, José Serrano.
Imágenes de televisión mostraban en ese lugar turístico casas derrumbadas por completo y otras bastante destruidas, vías dañadas, hoteles desplomados, gente en las calles llorando por personas fallecidas, desaparecidas o heridas y personas deambulando consternadas en medio de polvorientas vías.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, recorre hoy la zona afectada tras un fuerte sismo de 7,8 grados que sacudió al país.