Rafael Eldad, embajador de Israel en Chile: "Para superar la sequía se necesita voluntad política, se precisan inversiones"

La autoridad cuenta cómo su país, después de graves periodos de sequía, logró dejar de depender de las lluvias para el abastecimiento del agua y asegura que el modelo es muy factible de aplicar en la Región de Coquimbo
Rafael Eldad, embajador de Israel en Chile
Rafael Eldad, embajador de Israel en Chile
domingo 05 de junio de 2016

En la actualidad Israel es tal vez el único país del mundo que puede vanagloriarse de haber dejado de depender de las lluvias y que eliminó los graves efectos que las extensas sequías generaban a la población y a los sectores productivos.

Según explica el embajador de ese país en Chile, Rafael Eldad, la clave que llevó a esa nación a lograr estos resultados en cerca de una década fueron tres. Propiciar el ahorro del recurso, la tecnificación del riego y la construcción de plantas desalinizadoras, todo de la mano de una fuerte inversión.

De visita en la zona, donde expuso esta experiencia en la Cumbre Internacional del Agua, la autoridad cuenta que ha estado muy atento a lo que sucede con la escasez hídrica en la Región de Coquimbo y plantea que se trata de una realidad muy similar a la que enfrentó Israel hace algunos años. Por esto, asegura, siempre ha considerado que no sería difícil que acá emprendiéramos el mismo camino de tomar conciencia de que es una situación que se va a ir agravando cada vez más en el futuro y se comiencen a elaborar planes más concretos para superar la problemática.

Será clave, eso sí, la voluntad política, agrega, y también la propia capacidad de la población de comenzar a exigir un cambio más definitivo en esta materia. En su país, además, se creó una institución que tiene gran relevancia y que se encarga de administrar todos los temas relacionados con el agua, el recurso se volvió una prioridad.

No se puede seguir viviendo “de la gracia del cielo”, apunta, no se puede seguir esperando resolver todos los problemas cuando caiga la lluvia. La población va creciendo, las ciudades y las industrias se van desarrollando cada vez más y llega un momento en que tal vez el recurso hídrico disponible no alcance para cubrir todas estas necesidades.

La idea sería, señala el embajador, tomar acciones ahora y a largo plazo y no cuando la situación ya sea insostenible. Hay herramientas para eso, sólo hay que ponerse a trabajar, precisa. Desde su país, indica, está la tecnología y la disposición a contribuir con la zona en estas tareas.

-¿Cuáles han sido las claves de Israel para dejar de depender de las lluvias y prácticamente eliminar los efectos de la sequía?

“Primero, existió la necesidad. Cuando hay tan poca agua, cuando casi dos tercios del país son desierto, cuando la población va creciendo y las necesidades son cada vez más de un mundo moderno, de un país industrializado, hay que encontrar las soluciones. Ahora, depender solamente de las gracias del cielo es bueno, pero no siempre se puede. Entonces, el deporte nacional en Israel hace algunos años era mirar el nivel del agua del lago de Tiberíades en Galilea, para ver si subía o bajaba con las lluvias y, según subía o bajaba, subía y bajaba también el estado de ánimo nacional.

Entonces, no se podía seguir así, con la angustia de saber si hay sequía o no hay sequía, si llovía en una parte y en otra no. De esta forma, a través de tres medidas principales, Israel solucionó totalmente su problema de escasez de agua, creo que es el único país del mundo que lo ha solucionado de una manera entera y definitiva”.

-¿En qué consistieron estas acciones?

“Lo primero fue a través del ahorro del agua. Todo el sistema de irrigación por goteo está ahorrando mucha agua y de paso también aumenta mucho los rendimientos, porque le da a la planta justo lo que necesita. Se han logrado dos cosas a la vez. Por ejemplo, Israel en los últimos 30 años, sin agregar ni un centímetro de tierra, ni una gota de agua, subió los rendimientos 17 veces.

El otro punto importante ha sido el reúso del agua, porque hay agua que no hay que desperdiciar ni tirarla al mar. El 80%, que creo que es un record mundial, del agua se reúsa. No siempre tiene su uso para agua potable, pero sí para jardines, para la industria, para parte de la agricultura”.

-Además han invertido mucho en desalinización…

“Sí, principalmente lo que dio el empuje para solucionar este problema fue la desalinización, tenemos 5 plantas grandes que producen mucha agua a precios muy competitivos, más o menos la mitad del costo de desalinizar agua en el mundo a través de la tecnología y los sistemas ha reducido mucho los costos.

Ahora, por supuesto, se necesita voluntad política, se precisan inversiones, preparar a la población, educarlos para ahorrar agua, en la importancia del agua. Creo que todas estas cosas han creado lo que hemos logrado y es muy factible para Chile aplicarlo, dado que tiene muchas cosas muy similares con Israel, el desierto, la escasez de agua, una sequía que está tomando un proceso de industrialización rápido, una agricultura de alta tecnología, así que creo que mucha de la experiencia de Israel se puede trasladar aquí”.

-En su país ¿Quién fue el encargado de aunar todas estas soluciones? ¿Se creó una entidad especial?

“Hay una entidad que es la autoridad central del agua en Israel, que llamamos Mekorot, que es la institución que junta todo lo que tiene que ver con el agua y, por supuesto, el gobierno. Por eso decía que se necesita también una voluntad firme del Estado para realizar inversiones, para invertir sumas así tienen que venir del gobierno, no puede ser el sector privado solamente. De esta manera se ha hecho y creo que siempre es bienvenida la lluvia cuando viene, pero si no, nadie está muy preocupado”.

-¿La inversión para estas plantas desalinizadoras vino del gobierno o fue un trabajo conjunto con los privados?

“Las dos cosas. Primero estuvo la iniciativa del Gobierno y también el apoyo financiero del Gobierno, pero también empresas privadas hicieron inversiones, es una mezcla. Por eso creo que acá en Chile el Gobierno también debe dar el aval, el empuje, pero seguramente vendrán muchas inversiones, porque la necesidad es fuerte”.

-¿En cuánto tiempo usted diría que Israel pudo lograr pasar de periodos de sequía extremos a tener asegurada el agua?

“Es un proceso que uno nunca sabe cuándo empezó, porque la angustia por la falta de agua es desde que yo me acuerdo. Pero cuando se empezó a ver que cuando había sequía había que restringir el uso del agua, había que pedir que no rieguen jardines, ahorrar agua incluso en las duchas y hubo que subir los precios para desincentivar el consumo, se puede hablar de los 10 últimos años que se dio el empuje. Ahí hubo una decisión firme y se fueron construyendo todas estas plantas de desalinización”.

-¿Cuál sería la recomendación que entregaría a la región para comenzar a trabajar en el tema de la sequía antes de que se agrave el problema?

“Primero se tiene que tomar la decisión política y tener el apoyo y aval de la población para poder avanzar. Los políticos son políticos y necesitan que voten por ellos, que los elijan. Pero a partir de ese momento, cuando se toma la decisión política y hay una ambiente favorable en la opinión pública, el resto viene caminando solo, vienen las inversiones, el Gobierno, por supuesto, pone lo suyo y las cosas van arreglándose”. 3701i