PSU en la mira por acrecentar brecha socioeconómica
Días de bastante emoción ha vivido Bárbara Andrade (18), ex alumna del Liceo Alejandro Álvarez Jofre de la comuna de Ovalle, quien fue premiada con el nuevo galardón “Mérito Académico” al obtener un puntaje ranking de 850 puntos y promediar un total de 762,5 unidades. Con una emoción evidente en su voz, agradeció el apoyo recibido por su madre y abuela en este proceso, y expresó su deseo de estudiar Ingeniería Civil Química en la Universidad de Chile.
La joven es parte del grupo de los tres estudiantes de establecimientos municipales (de un total de ocho) que obtuvieron reconocimiento por ranking en la región de Coquimbo. Sin embargo, en cuanto a los 13 puntajes regionales registrados en la zona, incluyendo los cinco nacionales, siete de ellos corresponden a alumnos provenientes de colegios particulares pagados, cinco de subvencionados y sólo uno de establecimiento municipal.
La evidente brecha de puntajes entre un sector y otro se expresa en que el 2016 sólo el 11 por ciento de resultados máximos nacionales proviene de la educación pública, escenario que según Bárbara depende de “los distintos enfoques que tienen los establecimientos en cuando a la PSU”, destacando que “influye la cantidad de alumnos por sala, porque en el caso de los colegios particulares se da una enseñanza más focalizada. En cambio, en los públicos no existe esa capacidad”.
En tanto, para Tihare Castillo (18), egresada del Liceo Gregorio Cordovez de La Serena con un promedio de 617 puntos, es lógico que los alumnos de colegios privados tengan mejores resultados en la prueba, puesto que tienen más opciones económicas para prepararse. “La brecha que existe es por las diferencias socioeconómicas. Ellos pueden pagar un preuniversitario, mientras que en nuestro caso, muchas veces con suerte alcanza para pagar el pasaje”.
Orgullosa y decidida, cuenta que quiere estudiar Psicología en la Universidad de La Serena (ULS) porque confía en la calidad de esa casa de estudios. No obstante, confiesa que “también me quedo en la ciudad por mayor comodidad porque si me voy a otro lugar tendría que arrendar una pieza, lo que significaría una mayor inversión económica para mi familia”.
Lo cierto es que el saldo que dejó la PSU 2016, tanto a nivel nacional como regional, demuestra la gran deuda que tiene el país con la educación pública, con más de 100 puntos de diferencia entre sector municipal y privado. Frente a este escenario, el seremi de Educación, Pedro Esparza, sostuvo que “el sistema escolar en la actualidad reproduce las grandes desigualdades sociales que existen en Chile, en cuanto al acceso a distintos instrumentos y estímulos, que hoy dependen de las familias”.
POTENCIAR HABILIDADES
“La mayoría de mis compañeros aspiran a estudiar en institutos de formación técnica y no piensan ir a las universidades porque prefieren estudiar carreras cortas y entrar rápido al mundo laboral. En este sentido, la baja cantidad de puntajes nacionales en el ámbito público indica las diferencias que existen con la educación privada, donde se le da mayor énfasis a la PSU”, comenta Nicolás Blanco (18), egresado del Liceo Pedro Regalado Videla de Andacollo, quien promedió 612 puntos y estudiará Licenciatura en Música en la ULS.
Es aquí donde surge la interrogante. ¿Cuál es la real efectividad de la PSU en la medición de las capacidades y motivaciones de los estudiantes? En este punto, Mario Benavides, presidente del centro de exalumnos del Instituto Nacional, afirma que “actualmente nos preocupamos más de potenciar los resultados que las habilidades de los estudiantes, cuando en realidad no se debería centrar todo en una aspiración universitaria porque hay personas que tienen más vocación técnica”.
Siguiendo esta línea, el ex institutano asegura que “la universidad no es para todos. Siempre tienen que existir sistemas educacionales intermedios que se potencien, y en este sentido hay que fortalecer las carreras técnicas, que son las que permiten en poco tiempo tener un oficio e ingresar al campo laboral. Por otra parte, la idea de estar constantemente presionando a un joven a estudiar para rendir ciertas pruebas lo único que hace es generar un aprendizaje estresante y poco productivo”.
La preferencia por estudiar en centros de formación técnica se manifiesta en mayor medida en Coquimbo, donde el 80% de los establecimientos municipales privilegian el perfeccionamiento de carreras técnicas o áreas de emprendimiento. Al respecto, Jaime Valenzuela, jefe del Departamento de Administración de Educación Municipal (DAEM) de la comuna puerto, explica que “los liceos técnicos rompen el paradigma y dan mejores oportunidades, ya que no todos los jóvenes rinden la PSU. Tenemos que avanzar en esta materia porque hay que entender que en el país no sólo se necesitan profesionales, sino que también técnicos”.
¿FALTA DE MOTIVACIÓN?
Por estos días, Lucas Olivares (17) es el orgullo de la comuna de Combarbalá, al ser el único estudiante destacado de la localidad por promediar 694,5 puntos en la PSU. El joven, que sobresale de la media de resultados del Liceo Samuel Román Rojas, anhela estudiar Ingeniería Civil en la Universidad Federico Santamaría de Valparaíso. y mientras Lucas emprende un desafío en la educación superior, la mayoría de sus compañeros no consideran esta opción, ya que según cuenta “no se motivan porque creen que les irá mal o simplemente lo consideran muy caro”.
En relación a la falta de motivación que afecta a los jóvenes del país, Pedro Esparza señala que influye mucho el entorno en el que se desarrollan. “Es casi un tema cultural el que se ha instalado sobre que los estudiantes provenientes de sectores vulnerables no pueden soñar con ser profesionales, y pese a los avances que ha implementado el Gobierno, es una realidad que todavía está presente en la sociedad, y en la cual tenemos que trabajar para disminuir las brechas”.
Por su parte, Jaime Valenzuela plantea que para mejorar los resultados de colegios públicos y acortar las diferencias, se necesitan políticas públicas enfocadas en la prueba de selección. “El tema de fondo es cómo aplicamos esas políticas, cómo reforzamos el punto de vista académico, cómo cambiamos el paradigma de los alumnos, haciéndoles ver que ellos pueden obtener mejores puntajes, que son capaces, lo que significa un trabajo a largo plazo”.
Si bien Mario Benavides considera que el sistema de medición que propone la PSU deja a los alumnos de colegios municipales en desigualdad de condiciones y que requiere ser repensado y evaluado, admite que “el proceso mismo de la educación pública ha ido produciendo un gran deterioro en los cuales se han ido perdiendo matrículas, fruto de una mala gestión de los sostenedores, quienes destinan los recursos de educación para otros fines. En definitiva, la educación pública requiere más recursos, porque si no, será imposible que alcance el mismo nivel que un colegio particular”.
INSTITUTO NACIONAL SALE DEL RANKING
Tras la publicación de los resultados de la PSU 2016 quedó en evidencia la pérdida de presencia de los colegios emblemáticos en el listado de los mejores resultados del tradicional examen. Y es que en esta oportunidad, el Instituto Nacional no logró ubicarse dentro de los 50 primeros lugares. En este contexto, cabe destacar que de los establecimientos con mejor promedio en la prueba, 93 son particulares pagados, cinco subvencionados y sólo dos municipales, lo que marca claramente una tendencia que se viene dando hace unos años.
Teniendo en cuenta estos antecedentes, Mario Benavides, presidente del Centro de Ex Alumnos del Instituto Nacional, expresa su preocupación ante la innegable brecha que se está creando entre colegios particulares y municipales. “Es aquí donde uno se pregunta ¿dónde está el fortalecimiento de la educación pública?, lo que es sumamente grave porque actualmente la élite de la sociedad está proviniendo de colegios particulares.
Pero, ¿a qué se debe la baja en los puntajes? Según explica Benavides, “lo que pasó en el establecimiento es que fruto de las movilizaciones estudiantiles se generó una pérdida importante de clases, lo que significó que ciertas materias del conocimiento se aprendieran en menor grado”, agregando que el segundo factor se relaciona con la política del ranking, “la que ha producido que alumnos de colegios emblemáticos obtuvieran menor puntaje en esta área, y tomaran la decisión de cambiarse a un establecimiento de más bajo rendimiento para optar por un mejor lugar en este listado”.