Madre de niño con TEA acusa falta de atención en hospital de Coquimbo
Para Mireya Ayala y su esposo fue el peor día de sus vidas. Porque acusan al Hospital San Pablo de Coquimbo de no atender a su hijo con TEA (Trastornos del Espectro Autista) cuando fue llevado con convulsiones producto de un fármaco que le trajo efectos secundarios. Desde la rejilla –cuentan- les dijeron que esperaran, como todos los que estaban ese día lunes 6 de marzo cerca de las 18.00 horas en la sala de espera.
Su hijo Nicolás Mejías (18) sufre de autismo y llegó al recinto hospitalario con convulsiones, su mirada pérdida y hasta con su boca y lengua paralizada, luego que tomara un remedio recetado por un doctor. En esas condiciones, -detallas su madre- no fue atendido. Incómodos, insistían que por favor atendieran a Nicolás. Pasaron más veinte minutos y nada.
“Tienen su condición de autismo, pero son personas. Dicen que están en otro mundo, pero para mí es un mito, ya que ellos sienten, tienen pena, sólo que se comunican de diferentes maneras con nosotros y quizás son mucho más evolucionados que notros en otras cosas”.
“El tema pasó que con el medicamento le vino un efecto secundario a las diez horas de haberlo tomado. Comenzó con contracciones, convulsiones, su mirada perdida y se le paralizó su boca y su lengua, así que muy angustiados acudimos a la Clínica Elqui donde nos dijeron que lo podían atender, pero que no había especialistas, así que nos derivaron al hospital de Coquimbo. Ahí fue el peor día de nuestras vidas, ya que en recepción le tomaron los datos, estando en el suelo y con convulsiones, y no hicieron nada más. Fue un trato pésimo, pese a que les dijimos que el niño era autista. Tirado en el suelo, no fueron capaces de pasarle una silla, ni siquiera una preocupación mínima de acostarlo en la camilla mientras llegaba el médico. Sólo nos decían que teníamos que esperar, que no era problemas de ellos”, cuenta ya más tranquila Mireya, la madre, que sí reconoce que un momento su marido perdió el control “y se puso nervioso y golpeó una puerta de la impotencia, por ver a nuestro hijo así, con arcadas, paralizado, llorando...”
Sin duda, un momento que no quieren volver a pasar, “ya que fueron 20 minutos horribles. Mucha gente se puso la bandera con nosotros y decían que cómo era posible que no lo atendieran. ¿Sabe? En el fondo tengo como una desesperanza, porque estos niños, en este tipo de situación, están a la deriva. En caso de que los niños autistas sufran crisis, debiera existir otro protocolo. Imagínate, fuimos a tres partes –además de la Clínica Elqui y Clínica de Coquimbo- y nada. ¿Qué pasa con la gente que no puede pagar su consulta? Lo pasa mal o se muere en el pasillo a la espera que lo atiendan. Qué hacemos, qué esperamos. ¿Sigamos desprotegidos? Y los profesionales que se pongan una mano en el corazón y que los hospitales sí necesitan especialistas. La verdad es que como familia me queda una gran pena, puesto que el debate es muy grande, con protocolos mal hecho para este tipo de personas. Tengo una gran desilusión”.
Respuesta del hospital
Por su parte, desde el centro hospitalario entregaron su parecer con respecto a la situación vivida por la madre y su hijo. En este caso, la doctora Ana Farías, médico jefe de la Unidad de Emergencia del Hospital San Pablo de Coquimbo, indicó que “el joven se trataría de un paciente con una patología de autismo y que habría llegado con agitación psicomotora, sin embargo, en nuestros registros el nombre del paciente no aparece inscrito y mucho menos puede ser atendido. Debo referirme a que cualquier paciente que viene grave, o en camilla, ingresa y finalmente el dato es tomado adentro si es necesario. Por ejemplo, un accidentado y un infarto no lo hacemos pasar por la ventanilla, sino que lo hacemos ingresar y luego se le toman los datos, por lo tanto si el paciente hubiese estado en la sala de espera nuestra, en la condición que la madre refiere, habría sucedido eso; se habría ingresado y se habría después tomado los registros y se hubiese atendido. Estoy hablando de cualquier paciente con agitación psicomotora, pues no existe ningún motivo para no incorporarlo y atenderlo de inmediato, porque eso categoriza como un paciente de C2, que debe ser inmediatamente estabilizado”.