Sostenibilidad: Trabajo de todos
Desafortunadamente, también he aprendido que los esfuerzos académicos colisionan frontalmente con el estilo de silo funcional, que aún observamos en pleno siglo XXI en la academia, al puro estilo de la modernidad del siglo XX, centrada en la especialización de disciplinas y en la compartimentalización del conocimiento, normas que, desafortunadamente, no será fácil erradicar. Tal es así que, en una oportunidad, cuando le comenté a un colega sobre mi deseo de investigar en sostenibilidad, me retroalimentó con un: “¿Para qué?, si tu tema es otro.” Aunque no era la retroalimentación que ciertamente buscaba, superé el incidente y seguí adelante, convenciéndome, cada vez más, que la sostenibilidad es el trabajo de todos y, por tanto, nadie puede quedarse atrás.
Para resumir, la sostenibilidad implica un cambio paradigmático: centralidad en las personas, resolución de problemas orientada a resultados, perspectiva a largo plazo y pensamiento holístico o ecológico, con un fuerte llamamiento a la acción. Estos nuevos enfoques cognitivos podrían sonar simples, pero son extremadamente difíciles de llevarlos a la práctica, ya que requieren un esquema de apoyo abierto de las organizaciones, planes de incentivos, cambios en los estilos de trabajo y una cultura de gobernanza compartida, más que reglas rígidas y burocráticas, que no nos permiten innovar, ni menos transformar. Sólo basta con mirar a nuestro alrededor. Además, la sostenibilidad demanda profesionales de todo tipo, que sepan trabajar en forma colaborativa y abierta, independientemente de su área disciplinar, ofreciéndonos a todos un nuevo potencial que nos mueve a crear una comunidad global de agentes de cambio para así responder activamente a los desafíos presentes y futuros de una sociedad en permanente desarrollo.