Empresarios de Avenida del Mar enfrentan marejadas con cambios en la infraestructura de locales

Un nuevo restaurante construido sobre pilotes con tubos de acero y el levantamiento de murallones de vidrio para evitar inundaciones son algunas de las medidas que dueños de recintos gastronómicos han tomado. “El valor comercial que tiene Avenida del Mar es incomparable a otras ubicaciones en la ciudad, por lo que es necesario correr el riesgo”, dicen.
sábado 26 de agosto de 2017

El tsunami que en septiembre de 2015 llegó a las costas de la región —y que requirió inversiones por cerca de $4 mil millones para recuperar los daños— dejó importantes lecciones en los empresarios de Avenida del Mar, sobre todo en aquellos que administran los restaurantes que se ubican en la costanera de La Serena.

Y es que los daños no fueron menores. El 16 de septiembre de ese año, emblemáticos establecimientos de la costanera de la conurbación fueron arrasados por el tsunami. Tras una serie de fuertes marejadas de agosto de ese año, la ola que llegó en el mes de la Patria terminó por deteriorar sus instalaciones, generando pérdidas totales en siete recintos, entre los que se cuentan Kardamomo, Quinta Ola, El Muelle, Tololo Beach, Bakulic, Playa Paraíso y Oxigeno. Los daños estructurales requirieron meses de reconstrucción para volver a funcionar.

Con todo, las lecciones que dejó esta emergencia han visto sus frutos con las fuertes marejadas que se observaron durante junio y julio este año, ya que ninguno de los concesionarios se vio mayormente afectado, debido a que la mayoría de los restaurantes han levantado infraestructura con miras a resistir las entradas del mar a la playa.

RESTAURANTES CONSTRUIDOS SOBRE PILOTES

Un caso es el de La Estación, un restaurante que abrió en abril de este año en la ribera de Cuatro Esquinas con Avenida del Mar, y que se construyó en altura para sortear marejadas y posibles entradas de agua agresivas.

Su dueño, José Ignacio Martínez, señaló a diario Radio Mistral que usaron una técnica americana, que consta de una construcción en pilotes con tubos de acera que se insertaron cuatro metros por debajo de la arena y dejaron al restaurante con dos metros de altura, por lo que cuando el agua entra, asegura, pasa por debajo del lugar sin problemas.

“Comercialmente Avenida del Mar es superior a cualquier otro punto de la ciudad por la afluencia de turismo que tiene, por lo tanto el riesgo de estar ahí hay que correrlo. Además, fuimos certificados por las compañías de seguros, que nos otorgaron cobertura por la forma de construcción que tenía el restaurante. De hecho nos respaldan en caso de salidas del mar, que demuestra que ésta es la forma correcta de hacerlo”, asegura el empresario. Agrega que en su momento, si todos los concesionarios hubieran hecho lo mismo, no habría habido tantos problemas con las entradas de mar. Y es que la mayoría construyó en el suelo mismo de la playa.

“Llevamos cuatro meses de operación, la respuesta del público ha sido extraordinaria, somos muy competitivos en relación precio, calidad y lugar. Creo que somos un aporte turístico, el lugar quedó bastante entretenido, tiene cuatro puntos de venta con una trattoria, sushi fusión, bar de tapas y un café que se inaugura en septiembre”, adelantó.

LA IMPORTANCIA DE LOS MURALLONES

Por su parte, Javier Jorquera, dueño del restaurante Huentelauquén, señaló que tras las situaciones de emergencia, han tomado las medidas correspondientes instalando además, murallones de vidrio para evitar inundaciones. “Ya aprendimos la lección y se han tomado las medidas correspondientes. Por nombrar algunos ejemplos, el Tololo Beach y El Muelle hicieron murallones de vidrio. Todos han reconstruido con arquitectura adecuada”, comentó Jorquera.

El concesionario señaló que a la región le ha aumentado bastante el flujo de público debido a las fuertes marejadas que también se han sucedido en la quinta región, por lo que los turistas han migrado a esta zona y se han quedado. “Aquí los empresarios turísticos tenemos una oportunidad de aprovechar la situación y atraer a los visitantes y encantarlos. Además, llegan acá, se dan cuenta de la avenida hermosa que tenemos como costanera, y se enamoran. Y la distancia con Santiago no es tanta”, aseguró.

Asimismo, Anka Bakulic, socia del restaurante con su mismo nombre y Porotas, en el sector de El Faro, señala que el Bakulic, que se destruyó casi en un 100% durante el tsunami de 2015, no ha tenido mayores problemas con las marejadas de este año, pues no han llegado hasta el lugar mismo. “Eso sí, la playa tiene menos arena. Es cierto que cuando marejadas, nos asustamos, pero hemos andado bien en lo que va del año”, comentó.

LA POSIBILIDAD DE LEVANTAR UN ROMPEOLAS

Desde la Asociación de Concesionarios de la Avenida del Mar han reconocido con anterioridad que fue una situación difícil enfrentarse a la reconstrucción tras el tsunami, y destacaron la gestión en conjunto de privados con las autoridades.

La agrupación ha dicho que tienen claro que el estar ubicados en la primera línea frente al mar genera un riesgo importante y por ello, dicen, han tratado de tomar las medidas de resguardo pertinentes para proteger la seguridad del público y también la inversión en las nuevas infraestructuras. “Las mejoras se han hecho en virtud de mejorar el servicio a los clientes, pero también de alguna manera, resguardar la seguridad de ellos mismos frente a lo que acaba de ocurrir, que los accesos sean libres, que puedan salir en caso de cualquier eventualidad”, sostuvo María Antonieta Zúñiga, representante de la Asociación, en septiembre del año pasado.

Por su parte, Mauricio Peyreblanque, presidente de la organización, planteaba en ese entonces que “claramente nosotros corremos un riesgo importante porque estamos en la Avenida del Mar y contra la naturaleza uno no puede hacer nada”. Pero aseguraba que pensando en este resguardo se buscaron diversas opciones. Un de ellas, los muros de contención que hoy se ven. “En el ministerio de Defensa nos autorizaron en algún minuto a poner un rompeolas y tuvimos que traer una gran cantidad de rocas que cumplen dos objetivos. Primero, proteger a las instalaciones que tenemos y segundo evitar la erosión”.

De hecho, dice, incluso es de la idea de que este tipo de contención pueda extenderse por toda la Avenida del Mar “no solamente para hermosear, sino que para parar la erosión de la arena con los vientos, por supuesto con accesos a las playas cada 20 metros, con vegetación, áreas verdes. Esa es una de las ideas importantes que hemos planteado a las autoridades de La Serena y de Coquimbo. Lo único que se puede hacer frente al mar medianamente es este roquerío”, indicó.

Eso sí, este rompeolas estaría aún en etapa de estudio y su edificación se podría esperar para los próximos años.