Niños de la Escuela Juan Pablo II ldan un golpe al destino fuera de nuestras fronteras
Avanzando por el sector de la Molinera de Coquimbo, rumbo hacia la Parte Alta de la comuna puerto, nos vamos encontrando con las particularidades de esta zona, donde muchos luchan en forma pujante para sacar adelante a sus familias.
Y claro, no es fácil tener que hacerle frente a un tiempo atmosférico cambiante, donde el frío es una constante, el viento amenaza y las pocas oportunidades para cambiar las condiciones de vida aparecen como obstáculos.
Pero, hay gente que está dispuesta a modificar esta suerte. Y quieren hacer esos cambios a partir del deporte, uno de los pocos caminos posibles cuando se está en condición de vulnerabilidad.
En la Escuela Juan Pablo II de la comuna de Coquimbo practican el Wushu, arte marcial de origen chino que les ha permitido conocer el mundo. Y en agosto último, tuvieron la gran posibilidad de competir en un campeonato internacional desarrollado en Colombia, al que pudieron asistir gracias al respaldo del Consejo Regional de Coquimbo.
Alejandro Landeros, profesor responsable del taller y encargado de convivencia del recinto deportivo, comentó a El Día que “este se viene desarrollando desde el 2009, preparando niños. Hemos tenido varios campeones que han salido desde octavo básico y se van yendo. Tenemos algunos chicos que vuelven al colegio para estar en constante entrenamiento, ya que sólo ofrecemos enseñanza básica”, afirmó este fanático de las artes marciales.
Respecto de la experiencia en tierras cafeteras, aseguró que este es el tercer campeonato mundial al que se presentan. “Hace dos años estuvimos en Buenos Aires y el año pasado estuvimos en Lima. Obtuvimos un total de 12 medallas con seis chicos en competencia. Este fue un torneo internacional que se desarrolló en Tolu, Colombia, del 27 al 29 de agosto”, comentó.
Sobre la preparación, los niños realizaron una fuerte antesala desde el mes de abril, ya que participaron de diversos campeonatos dentro de la región y del país. Y así, se fueron curtiendo.
No es menos cierto que realizan una labor constante estos cerca de 20 menores que trabajan en forma constante, disciplinadamente. Pero sobre todo, rompiendo esquemas sociales que muchas veces estigmatizan y limitan las oportunidades.
“Creo que lo importante es formar buenas personas, que sirvan a la sociedad. Porque estamos en un sector que es muy vulnerable, por eso este taller refuerza todos esos valores. Todos los niños son de este sector. A Colombia fueron cinco de esta escuela y uno que pertenece al INSUCO”, señaló el profesor Landeros.
Cabe destacar que este fin de semana participarán de un torneo en el Coliseo Monumental de La Serena, y entre el 1 y 2 de diciembre se realizará un seminario, donde un maestro proveniente de Argentina enseñará sus técnicos. Y a fin de año, se realizará un examen donde los chicos cambiarán finalmente de grado.
Los grados van desde el blanco, pasando por el amarillo, el verde, azul, violeta, rojo hasta llegar el negro. Los menores tienen entre 6 y 16 años.
A juicio del maestro, lo más importante es que los menores tengan disciplina, constancia, responsabilidad y rendir sobre todo en la sala de clases. “En este momento, yo selecciono a los chicos que pueden participar de las competencias, sobre todo en el extranjero. Son chicos vulnerables pero que tienen mucho talento. El deporte permite que ellos conozcan otras realidades, otros países y ciudades, con gente que vive de otra manera. El mundo no sólo es donde viven, hay mucho más que eso”, concluyó el maestro, que sostiene que esta es la única manera de combatir al alcoholismo, a las drogas y la violencia con la que conviven.
LAS VOCES DE LOS NIÑOS
Los menores se muestran sonrientes, y se nota que gozan cuando participan en sus entrenamientos. Lo hacen en forma atenta y siguen las instrucciones de su maestro en forma total, aunque son menores de edad.
Kevin Salazar Miranda es uno de los chicos que entrena duro para darle un golpe al destino. Tiene 16 años y es el joven que estudia en el Instituto Superior de Comercio (INSUCO). Tuvo un paso por la Escuela Juan Pablo II desde quinto hasta octavo básico.
“Antes de la academia yo era todo un rebelde, y gracias a ella comencé a tener disciplina. Me he comportado mejor, y ya llevo seis años acá. Es bueno poder salir, conocer otras culturas. Volví de Colombia con tres medallas, dos de oro y una de plata. El entrenamiento es duro y hay que mantener la guardia en alto. Gracias a este deporte mi conducta ha cambiado”, afirmó este joven deportista.
Nicole Tapia Miranda sólo tiene ocho años. Y tiene una sonrisa que llena los espacios. Está desde pre-kinder en la escuela y consiguió dos medallas en su paso por Colombia. “Me gusta entrenar porque después te van llevando a campeonatos y a otros países. Conocí Perú y Colombia”, afirmó.
Otro de los chicos es John Tapia, que tiene 10 años pero una personalidad interesante ante los micrófonos. “Desde tercero básico que vengo, hace tres años. Me ha gustado la experiencia, porque he viajado a muchos lados, he conocido hartos países. Además, así paso más tiempo con mis compañeros, voy a torneos, gano medallas y me aprendo a defender. Me gusta entrenar, lo hago martes y jueves. Gané dos medallas. Respecto a mi futuro, quiero llegar a cinturón negro y luego dedicarme a trabajar como empresario”. Por actitud, este chico no se queda. 3801i