Orden Capuchina inicia investigación a sacerdote por abusos en Instituto Alonso de Ercilla

En los últimos 15 años, desde el caso de Andrés Aguirre, el llamado "cura Tato" -que fue sentenciado a doce años de presidio- 80 sacerdotes y religiosos católicos han sido acusados en Chile de delitos de connotación sexual.
martes 06 de febrero de 2018

La Orden Capuchina en Chile confirmó una investigación canónica sobre el sacerdote Sergio Uribe Gutiérrez, acusado de presuntos abusos sexuales a niños cuando ejercía como párroco del Instituto Alonso de Ercilla, perteneciente a la Congregación de los Hermanos Maristas.

Tras un comunicado difundido el lunes, la orden aseguró que luego de saberse esa información se inició una investigación canónica previa para conseguir los antecedentes del caso y aclarar lo sucedido.

"Con la finalidad de dar las debidas garantías a las personas denunciantes, hemos solicitado a un perito ajeno a la fraternidad Capuchina que prosiga y concluya la mencionada investigación canónica", iniciativa que asumirá el sacerdote David Albornoz, añadió la nota.

Asimismo, la Orden Capuchina informó que, como medida cautelar, mientras se desarrolla esta investigación, "fray Sergio Uribe tiene prohibición de ejercer el ministerio públicamente y de tener contacto con menores de edad".

Los Hermanos Maristas de Chile, parte de una congregación religiosa católica con fines educativos a nivel internacional, admitieron hace algunas semanas haber silenciado en los últimos 40 años presuntos abusos sexuales cometidos contra una treintena de alumnos de esa orden.

Al menos unos siete docentes son investigados por dichos delitos en contra de ese número de jóvenes.

Jaime Concha, uno de los exalumnos del Instituto Alonso de Ercilla denunciantes de abusos, señaló a Radio Cooperativa que no tiene mayores expectativas en las indagatorias eclesiales, porque éstas "suceden a destiempo, se intenta descalificar a las víctimas y se les trata de denostar como que muchas de ellas están mintiendo".

En los últimos 15 años, desde el caso de Andrés Aguirre, el llamado "cura Tato" -que fue sentenciado a doce años de presidio- 80 sacerdotes y religiosos católicos han sido acusados en Chile de delitos de connotación sexual.

De ese total, 45 fueron condenados por la justicia civil o canónica, y de ellos 34 tuvieron como víctimas a menores de edad.