El incierto futuro de emblemáticas discoteques de la capital regional
Una situación que se ha tornado dramática con el paso de los meses es la que están enfrentando los propietarios, trabajadores y trabajadoras de discoteques, luego que tuvieran que cerrar sus puertas en el mes de marzo, producto de la llegada del Covid-19 a nuestro país.
Los propietarios de estos recintos estiman que fueron despedidos unos 50 trabajadores y trabajadoras por cada local que bajó sus cortinas, por lo que la cesantía en ese sector de la diversión es alta.
Además, han debido reinventarse para poder sobrevivir y enfrentar el pago del arriendo de los locales, que en algunos casos han renegociado y están pagando menos, pero sin tener ingresos, lo que complica su situación.
“Esperamos poder abrir en octubre o noviembre, no con un cien por ciento, pero con un tipo de público acotado y tomando las medidas del caso”, marcos González, administrador de Discoteca Arcángel.
Algunos tienen la esperanza de reabrir para el mes de octubre o noviembre si la situación de la pandemia mejora, pero están en una situación incierta.
“Esperamos poder abrir en octubre o noviembre, no con un cien por ciento, pero con un tipo de público acotado y tomando las medidas del caso”, señala el administrador de la discoteca Arcángel, Marcos González, ubicada en calle Almagro.
La situación es complicada y menciona que fueron despedidas 40 personas, las que han tenido que reinventarse, vendiendo productos algunos; otros, como los artistas hacen presentaciones en redes sociales e incluso algunos organizan rifas y otras actividades que les permitan sobrevivir.
Distintos recintos del mismo rubro que se encuentran paralizados en La Serena son Sunset Beach, Kamanga y Living Loft, de propiedad de Kike Valencia, quien dice que no tuvieron otra opción que cerrar y despedir a cerca de 200 personas.
“Ha sido terrible, estamos parados desde el 21 de marzo, con los locales cerrados y cien por ciento de las personas cesantes, uno siempre está algo resguardado, pero nunca piensa que será por tanto tiempo”, dice, por lo que con el paso de los meses la situación se le puso crítica a Valencia.
Estuvo dos meses tratando de resistir, pero le fue imposible y ahora ya no vislumbra para cuándo volver a funcionar o si deberá cerrar definitivamente.
“Si llegan a volver a funcionar los locales se va a comenzar con un mínimo de gente entrando, yo creo que va a ser con un 25% y vamos a ser los últimos a los que les permitirán trabajar”, Kike Valencia, empresario del rubro discotecas.
“Si llegan a volver a funcionar los locales se va a comenzar con un mínimo de gente entrando, yo creo que va a ser con un 25% y vamos a ser los últimos a los que les permitirán trabajar”, señala.
En este caso, no ha postulado a beneficios gubernamentales, porque para el rubro de las discotecas no les llega nada. “En los negocios que son de alto riesgo, que son las discos, por lo general, los créditos no los dan, porque son los locales que demoran más en restablecerse”, plantea Kike Valencia.
En su caso, intentó instalar un autocine, pero finalmente no obtuvo luz verde y ha debido reinventarse vendiendo productos de higiene, mascarillas, entre otros.
Cesantía
En el caso de las discotecas Sunset Beach, Kamanga y Living Loft, se despidió a 50 funcionarios por cada local, los que tienen familia, por lo que directa e indirectamente son afectados con la cesantía unas mil personas, sin contar a proveedores y otros servicios externos.
La situación, dicen los empresarios del rubro, es muy complicada.