En menos de una semana
Más de 10 intoxicados por consumir pescado en mal estado en la región
Un total de 14 personas han resultado intoxicadas durante lo que va de la semana por el consumo de pescado en mal estado en Ovalle. Los casos corresponden a cinco brotes, detectados por la Secretaría Regional Ministerial de Salud, en el marco de las fiscalizaciones y monitoreo que realiza Minsal desde 2011.
Los registros han preocupado a la autoridad de la cartera en la zona, la seremi Paola Salas, quien alertó en conversación con El Día, que los números escapan a las tendencias que manejan de temporadas anteriores. “Tener cinco brotes en una semana es mucho. En 2020, que es cuando más tuvimos, registramos 32 brotes (alimentarios) en total, del que 44% correspondía a pescado y en período estival”, afirmó la epidemióloga.
Según las investigaciones que han realizado, se trataría de familias que compraron pescado a través de vendedores ambulantes en sectores rurales, conducta de riesgo que no logra asegurar por completo la cadena de frío necesaria para mantener los productos del mar en buen estado.
“Hacemos un llamado a los vendedores ambulantes a que, por lo menos, lleven los pescados con hielo, y a las personas que, donde no ocurra eso, no compren. Lo ideal es que los adquieran en lugares establecidos y con certificación sanitaria”, señaló.
Consultada, la seremi Salas indicó que las personas afectadas en los cinco brotes concurrieron a centros de salud, desde donde tienen la obligación de notificar a la autoridad sanitaria.
“Se enferman con dolores que no se pueden aguantar en casa. Los síntomas son dolor abdominal, cólicos muy fuertes, diarreas y vómitos”, detalló.
Los pacientes no requirieron hospitalización, aunque se han registrado casos en años anteriores en que dicha medida ha sido necesaria. Eso sí, la autoridad mantiene el monitoreo constante de los afectados, como parte de los protocolos establecidos.
Salas explicó que el pescado fresco se traslada desde el punto de extracción con cadena de frío a puntos de venta, que son fiscalizados para asegurar que tengan un piso de hielo molido para los productos, con el fin de mantener las temperaturas bajo los 5 grados centígrados.
El problema -agregó- es cuando se dejan a temperatura ambiente, lo que genera producción de bacterias y virus que intoxican a las personas. Los más afectados suelen ser adultos mayores, ya que en muchas ocasiones los anticuerpos no logran controlar adecuadamente estas toxinas. En ese sentido, la autoridad entregó recomendaciones para reconocer un pescado en buen estado.
Desde 2011, el Ministerio de Salud ha detectado 667 brotes en la Región de Coquimbo, los que han afectado a 897 personas en total. Según el registro de los últimos años, en 2018 se anotaron 52 y el 37% de ellos fueron por pescado en mal estado. En 2019 64 (16% por las mismas razones) y en 2020 73, con el desglose ya indicado al inicio de la nota.
Los registros de 2021 y 2022 son considerablemente más bajos para realizar una comparación anual y en lo que va de 2023 se han anotado 11 brotes de estas mismas características. Además de los cinco en Ovalle, se suman otros casos en comunas como Salamanca y Coquimbo.
“Nunca tuvimos en el sector rural notificaciones de brotes tan altos, lo que sugiere una venta clandestina por vehículos que llevan pescado a lugares no establecidos. Los brotes uno siempre los espera, en el borde costero o en restaurantes, pero no esperábamos en Ovalle”, dijo Salas.
Los planes de la seremi consideran fiscalizaciones a locales establecidos y concurrencia ante venta ilegal denunciada por vecinos. Al año, se realizan más de 300 de estos controles, de los cuales el 30% corresponde a locales que venden pescados y mariscos.
Hasta la fecha, la autoridad sanitaria ha realizado un 20% de las fiscalizaciones objetivo, lo que ha terminado en cinco sumarios cursados y tres prohibiciones de funcionamiento, a lugares y puntos de venta sin las condiciones necesarias para mantener los productos en buen estado.
La seremi de Salud, Paola Salas, explicó cómo una persona puede diferenciar un pescado fresco de uno que no está en condiciones de ser consumido de forma segura.
- Al comprarlo, la persona debe verificar que el vendedor tenga el pescado sobre hielo. La pigmentación de éste tiene que ser de un color brillante.
- Puede tener olor a mar o algas, pero jamás mal olor.
- La consistencia de la carne debe ser rígida. “Se puede presionar con el dedo y la carne debe volver a su posición inicial”.
- Los ojos del pescado deben tener idealmente un color negro brillante, con cornea definida.
- Las branquias debiesen tener un color rojo brillante.
La manipulación también es clave. La persona debe mantener la cadena de frío hasta comer el pescado. Se debe congelar y una vez descongelado, no se puede volver a refrigerar. Paola Salas recomienda poner la noche anterior la porción del pescado que se utilizará y el resto mantenerlo en el congelador.