En La Serena y alrededores

¿Sobrevivirá la papaya? Más del 70% de cultivos se han perdido en dos décadas en la zona

Las principales causas que han generado la disminución de las hectáreas de cultivo se explican por los efectos de la sequía en la zona, los cambios en el uso de suelos para parcelas de agrado y las lentas reconversiones productivas.
viernes 16 de junio de 2023

Si bien la Región de Coquimbo sigue concentrando el mayor porcentaje de superficie de cultivos de papayos en el país, con un total de 83,5% al año 2021, en las últimas dos décadas se ha observado una fuerte disminución de las hectáreas cultivadas, producto de la sequía y otros factores que han afectado a los productores locales.

Esta disminución considerable - situación que fue detallada por un informe académico (Salvatierra y Jana, 2014) - tiene como causas la variación de rendimientos en función de condiciones climáticas, precios altamente variables, y bajo consumo de la fruta (sólo a nivel de consumo nacional y sujeto a procesamiento).

No obstante, el mayor condicionante para la reducción de la superficie de papaya es el avance de la urbanización, comprometiendo las zonas de cultivo como lugares de interés habitacional.

Lo anterior ha llevado a una reducción del 70,9% de la superficie cultivada,  bajando de las 380,85 hectáreas registradas en 1999 según datos de Odepa, a las 110,89 registradas en el año 2021.

En cuanto a la producción por comunas, La Serena encabeza la lista,  aunque la superficie cultivada en la comuna se redujo de 163,76 hectáreas (1999) a sólo 51,09 ha, en 2021.

Otra disminución significativa se da en la comuna de Ovalle, que pasó de 79,00 hectáreas en 1999 a, apenas, 1,97 en 2021.

Por el contrario, en Canela, la superficie de papayas muestra una constante alza en estas últimas dos décadas, pasando de 7,64 hectáreas a 33,83 en 2021 (ver recuadro en la página 7).

Para Viviana Arias, profesional de INIA Intihuasi, las mayores plantaciones de papayos en la zona alcanzan las 35 hectáreas, mientras que aún se pueden encontrar predios con superficies menores a 1 hectárea, por lo cual la variabilidad productiva se enmarca dentro de los intereses de cada productor, muchos de ellos nuevos en el rubro, como también de la disponibilidad de agua y el tipo de clima.

En cuanto a los efectos de la sequía en la productividad del rubro, Arias explica que, si bien, éste es uno de los factores que incide en el quehacer productivo, la generosidad de la papaya “es tan atractiva, que los mayores problemas se centra en los cambios de suelo productivos por sectores para parcelas de agrado y las lentas reconversiones productivas”, explicó.

No obstante, otro de los problemas que afecta a este fruto  es la presencia de oidio, hongo que genera daños en la fruta. Esto, a diferencia de otras zonas del país donde las temperaturas muy frías o una exacerbada humedad, o bien, un bajo drenaje de la tierra, lleva a la pudrición de las raíces.

REALIDAD DE LOS PRODUCTORES

Para las personas que se dedican al cultivo de la papaya en tanto, la situación del fruto es compleja, considerando todos los factores que los han afectado en los últimos años.

Así lo indica Rodrigo Muñoz, administrador de Agrícola Hacienda Huetelauquén, quien señala que la temporada pasada fue muy complicada por falta de agua, por lo que la producción alcanzó a casi la mitad de lo que saca en un año normal.

“Nosotros sacábamos de 28 a 35 mil kilos por hectáreas, manejando unas 21 a 15 hectáreas productivas de papayos, cosa que hoy han disminuido”, señala Muñoz.

El administrador de la agrícola agrega que los precios se han mantenido, pero que no dan los niveles de volúmenes para exportar hacia afuera.

“En lo que si estamos trabajando  es en productos más elaborados como jugos, néctar, papayas al jugo o confitadas, o en cuadritos”, manifestó Muñoz.

Por su parte, según el productor Miguel Ruiz, si bien, el fruto se produce todo el año, en estas fechas se generaba el doble de lo que producen hoy.

“Si antes entregaba 2 mil kilos al mes, hoy no alcanzamos a los 800 o 900 kilos, y la mayoría de los productores que conozco estamos en las mismas. Esto es por el problema del agua y mucha temperatura en el verano”, indicó, agregando que por su ubicación, el tema de las heladas no los ha afectado.

El productor, que tiene sus plantaciones en el sector de El Rosario, indica que ellos venden sus papayas a una fábrica que elabora productos terminados derivados del fruto.

ORGANIZACIÓN

Uno de los puntos que destaca este agricultor es su interés porque haya una asociación u organización de productores, para así, trabajar juntos en los problemas que los afectan.

Ello, pues la mayoría de los productores de la zona vende sus productos en el país y es muy difícil que alguien pueda exportar a otros lugares.

“Como fruta, es más bien desconocido en otros lugares, pues compite con otros productos de Ecuador o de zonas más tropicales. Otros envían   productos procesados. He sabido que hace un tiempo se efectuaban envíos a Alemania, pero se dejó de hacer porque la persona que era el nexo no apareció nunca más. Si los productores grandes de Santiago piden miles de kilos para sus fábricas de jugo”, manifiesta el productor de papayas.

Pero además, la baja en la producción también repercute en los locatarios de La Recova, en La Serena, donde los comerciantes también manifiestan su preocupación por la poca fruta con que cuentan en la actualidad.

“La gente siempre viene a comprar papayas, el que pasa por acá y no se lleva algo de papaya, es como si no viniera a La Serena. Pero los proveedores nos dicen que es poca la fruta que pueden comprar y eso hace que los costos aumenten”, señala un vendedor del recinto.

SELLO DE ORIGEN

Dentro de la proyección de crecimiento en la zona, destacan 15 agricultores, que actualmente presentan un aumento en su producción, con lo que se espera que la superficie de cultivo de papayos pueda aumentar a 148,3 hectáreas.

Pero, quizás, el mayor desafío que tienen los productores es establecer un Sello de Origen para la papaya regional, principal meta del proyecto “Investigación de la valorización del papayo, un cultivo con identidad”, ejecutado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Intihuasi y financiado a través de un Fondo de Innovación para la competitividad (FIC-R) del Gobierno Regional de Coquimbo.

Al respecto, Viviana Arias indicó que la papaya es reconocida a nivel nacional por tener una diferenciación territorial, pero aún, se debe trabajar para establecer una estrategia conjunta para lograr un Sello de Origen.

 “Nosotros sabemos que somos fuertes en la producción de papaya y hoy día nuestro llamado es a que los productores se pongan de acuerdo para poder establecer la diferencia productiva”, expresó la profesional.