su incesante lucha por volver a sonreír
El renacer de Yoselin Traipe a casi 5 años de accidente que le arrebató a parte de su familia
El 27 de abril de 2019 un trágico accidente ocurrido en el puente Zorrilla de Las Compañías enlutó a toda la ciudad y destruyó a toda una familia.
En la madrugada de ese sábado, Yoselin Traipe iba junto a su marido y sus dos hijos al trabajo cuando el vehículo en el que se trasladaban fue chocado por otro móvil que era conducido por un sujeto en estado de ebriedad.
Lamentablemente, el marido de Yoselin y su hijo mayor, de apenas 13 años, fallecieron producto de las lesiones, mientras que su hija menor, Mery, logró sobrevivir, pero cargando un grave daño cerebral que la dejó imposibilitada de hablar o moverse por sí misma.
Yoselin, por su parte, si bien resultó sin mayores heridas, lleva sobre sus espaldas un dolor quizás aún más intenso: el haber perdido a una parte de su familia.
Pese a ello, en estos casi 5 años desde el accidente, ha demostrado ser una mujer fuerte, perseverante y con una gran inteligencia, lo que le ha permitido salir adelante y darle una vida digna a su hija Mery, quien actualmente ya tiene 13 años.
Un equipo de Diario El Día pudo conversar con Yoselin y visitar su floristería ubicada en el sector de La Compañía Alta que reabrió ayer, después de un complejo año.
Durante la conversación, la joven madre relata lo vivido en estos casi 5 años desde que esta tragedia cambiara completamente su vida y con la frente en alto recalca que ha aprendido mucho y que continuará luchando por el bienestar de su pequeña y el propio.
Aunque su fortaleza es intachable, su vida no ha estado exenta de otras dificultades en el camino, y es por ello que, en esta oportunidad, también nos relató cómo ha superado cada uno de estos obstáculos y se ha transformado en la mujer fuerte y empoderada que es actualmente.
Después del accidente, Yoselin se dedicó a velar por la salud de su pequeña y para ello comenzó a buscar tratamientos que la ayudaran a tener una mejor calidad de vida. Sin embargo, ante la falta de opciones en la región, la joven madre decidió viajar a la capital, para que su hija pudiera acceder a una intervención. No obstante, este suceso se cruzó con el inicio de la emergencia sanitaria por covid-19. Para Yoselin, este momento fue muy complejo y explica que tuvo que adaptarse para vivir con los pocos recursos que tenía en ese momento.
“Pasé por mucha necesidad, por la pandemia y también porque estaba sola en otra ciudad y el costo de estar en otro lado con mi chica enferma fue más complejo. Me tocó pasar por muchas situaciones. Por ejemplo, no tener ducha a veces, estar en el hospital sin poder salir en pandemia, desear tomarse un té y no tener agua caliente, pasar hambre, frío y dormir como nunca imaginé, juntando sillas para pasar la noche”, relata Yoselin.
Sin embargo, ella ya demostró ser una mujer fuerte y muy inteligente emocionalmente, rescatando siempre un aspecto positivo de lo malo que ha vivido. “Uno del dolor aprende y aquello te hace más fuerte. Si vienen problemas más adelante no te derribas porque ya pasaste lo peor. Esto fue bueno, porque uno valora mejor la vida. Le agradezco a mi Mery que me ha hecho pasar por momentos tan críticos, porque cuando uno ama a los hijos todo lo hace por amor y no importa. No importa lo que pases y no es un peso. Emocionalmente me hice más fuerte”, añade con orgullo esta madre luchadora.

Sobre el estado de salud de su hija, Yoselin reconoce con tristeza que hace un tiempo fue desahuciada por los médicos, así que, por ahora, se concentra en trabajar y darle una vida digna por el tiempo que pueda estar con ella.
En un principio, la madre explica que agotó recursos y tocó todas las puertas buscando ayudar a su hija, hasta que un día se enfrentó a la dura realidad de que esto no sería posible, ya que la importante pérdida de masa encefálica que la pequeña sufrió a causa del accidente, no permitiría que Mery recuperara sus funciones motoras.
“Mi momento más doloroso fue ése, porque las neuronas que perdió ya no las puede recuperar. El doctor me dio un ejemplo muy duro para que yo pudiera entender. Uno se da cuenta de que los papás somos muy empecinados en querer sacar a nuestros hijos adelante y en ese intento a veces uno les provoca más daños porque es el paciente quien se lleva el dolor por los tratamientos”, explica Yoselin.
“Si una mamá me tuviera que pedir opinión por estar cursando una situación así, yo le diría que los dejen como están, que no insistan en buscar más solución porque eso solo provoca más dolor en el paciente en pabellón o en otros tratamientos. Incluso a veces hay que dejarlos partir, aunque duela”, agrega.
Todo esto fue un proceso difícil de aceptar para ella, pero esto no implica que se haya rendido. Por el contrario, se esfuerza cada día para poder acompañar a su hija. Comenta incluso que pueden salir a pasear y que ahora remodeló el balcón de su vivienda para que Mery pueda tomar sol y respirar aire fresco.
Yoselin indica que en un principio recibió la ayuda correspondiente con su pequeña. Ella ingresó al sistema por la ley Ricarte Soto y a través de ella, pudo conseguir implementación necesaria para poder cuidar a Mery en la comodidad de su hogar y a la vez trabajar.
Luego del accidente, Yoselin cambió de rubro y decidió dedicarse a la floristería. Todo iba viento en popa hasta que a fines de 2022 su hija fue diagnosticada con una fuerte septicemia. Esto la llevó a cerrar su negocio, pero ella agradece este tiempo que le sirvió para dedicarse a Mery y también para reinventarse a sí misma.
Cuenta que durante este periodo aprovechó para capacitarse y tomar cursos de estilista y barbería, para retomar lo que hacía previo al grave accidente. Además, invirtió para poder modificar el espacio de su vivienda y abrir pronto una barbería en el segundo piso, mientras en el primero continúa trabajando la floristería.
Esta semana reabrió las puertas de su local después de mucho tiempo y los clientes lo sabían, por lo que durante la jornada del 14 de febrero recibió mucho público encargando sus bellos arreglos florales.
En ese sentido, Yoselin valora y agradece la ayuda y el apoyo de la comunidad, no sólo de La Serena, sino de la región completa. Explica que más allá de regalar cosas o darle dinero, la gente ha sido muy colaborativa en cuanto a su trabajo, adquiriendo sus productos, recomendándola y compartiendo cada iniciativa comercial que ella anuncia en sus redes sociales.
Es que el chileno es conocido por ser generoso y en ese aspecto Yoselin agradece tremendamente el apoyo de cada persona que obró en este difícil camino para ayudarla a salir adelante.
Para muchos es impresionante la fortaleza de Yoselin después de todo lo vivido, su entereza y resiliencia ante todas las situaciones pasadas. Son valorables, sin duda, pero para ella, hay dos motivos importantes que la mantienen en pie.
El primer motivo y el más importante es su hija. Para Yoselin el bienestar de la pequeña Mery es su bandera de lucha para levantarse cada mañana y comenzar un nuevo día. Pero por otro lado Yoselin agradece a la fe y a Dios.
Desde lo ocurrido explica que tuvo un momento en el que conoció a Dios, lo sintió obrar en ella y con el transcurso del tiempo entendió que él la trajo a la vida con el propósito de cuidar de su hija, y que al mismo tiempo, su pequeña está aquí para darle fuerza cada día.
“Todo es como tiene que ser, en los tiempos de Dios y así está bien. Yo ya no me quejo, agradezco mucho estar viva y estar con mi hija. Él me salvó y me levanta cada día para poder cuidarla a ella”, relata.
Es por esta razón que su negocio lleva por nombre “Floristería MD”, aludiendo a “Mi Dios”, que es el pilar sobre el cual ella ha encaminado su vida.
Aún después de tanto dolor, Yoselin continúa siendo una mujer fuerte e inquebrantable, capaz de enfrentar la realidad y aun así hacerlo con una sonrisa en el rostro, con la misma sonrisa y cariño con el que vela cada día por su amada Mery.
Pronto comenzará con su nuevo proyecto y lo único que Yoselin espera, es recuperar a sus clientes y continuar creciendo en su trabajo.