a Tres años del hito político

La “monarquía” de Krist: Testimonios protegidos develan la trastienda de polémica gestión

El último incidente en el Consejo Regional, cuando la gobernadora llamó a Carabineros para terminar con una manifestación de funcionarios, volvió a elevar la tensión en torno a la independiente y su relación con los trabajadores del GORE. Fuentes protegidas por El Día destapan detalles de la interna del trabajo con la autoridad, la que describen como de una “complejidad extrema”.
jueves 16 de mayo de 2024

Con carabineros Krist Naranjo Peñaloza “disuadió” la pacífica manifestación de funcionarios del gobierno regional de Coquimbo quienes, acusando “cero respeto, cero gestión” en un lienzo, llegaron a la sesión del CORE realizada este martes.

Resulta que los problemas en torno a las decisiones de la gobernadora regional no terminan, por el contrario, parecen tomar nuevos aires, incluso a meses de las próximas elecciones.

“Desde el año pasado la situación no ha cambiado en nada, ni siquiera en buenas intenciones”, reclamó el presidente de la Nueva Asociación de Funcionarios, Manuel Barraza, quien lideró la protesta.

Críticas, dicho sea de paso, alentadas por nuevas desvinculaciones y cambios arbitrarios hechos por la autoridad, un problema que se ha tornado recurrente en su gestión.

A esta altura, para nadie es desconocido el cuestionado actuar de Naranjo, tildado en ocasiones de “errático”, poco dialogante y de escaso sentido común. Un estilo que ha derivado en una serie de problemas, que la llevaron a una sanción de Contraloría por faltas a la probidad, solo frenada por un recurso presentado en la Corte Suprema.

Pero, ¿cómo se llegó a este punto y qué tan grave es la situación en el gobierno regional?

El Día habló con distintas fuentes que dan luces del “fenómeno Naranjo”.

 

Desorden en la casa

En 2021 Krist Naranjo Peñaloza hizo historia tras imponerse con el 62% de los votos al ahora diputado Marco Antonio Sulantay (UDI) en el balotaje de la primera elección de gobernadores regionales, el 13 de junio de ese año.

Podríamos decir “sorpresiva”, pero lo cierto es que la primera gran sorpresa la había dado en mayo, en la primera vuelta, donde la independiente sacó la primera mayoría frente a fuertes candidaturas de la DC, la UDI y el PC, que llevaban a Ricardo Cifuentes, Sulantay y Javier Vega en la papeleta, respectivamente.

“Ser muy francos con nuestras propuestas nos jugó a favor”, dijo Naranjo, analizando el hito y prometiendo con ello una gestión con “planificación territorial” para responder a las principales preocupaciones de la zona: la sequía y el desempleo, a las que añadió el cambio climático, fiel a sus principios.

“Esperamos cumplirle a la ciudadanía”, señaló la entonces gobernadora electa en una de sus primeras declaraciones a la prensa. “Vamos a llegar a ordenar un poco la casa”, dijo en otra que acaparó titulares.

Sin embargo, desde entonces, y entrando a los últimos meses de su período, el escenario no es tan optimista.

Su relación con las demás autoridades ha sido compleja, a tal punto que perdió el respaldo de la Delegación Presidencial Regional, que por meses se esforzó en seguir el mandato del Presidente Gabriel Boric, de acompañar y trabajar de la mano con los gobernadores.

A eso se sumó la cada vez más tensa relación con los funcionarios del GORE, cuyas acusaciones por maltratos se fueron develando una a una, luego del bullado caso de un conductor que acusó mal uso de vehículo fiscal, junto con quejas por el trato de la autoridad.

Y en el plano más ejecutivo, su gestión está marcada por problemas como baja ejecución presupuestaria y dificultad para el avance de diversos proyectos en el seno del Consejo Regional.

Todo lo más lejos del orden y la planificación territorial que prometió.

 

Una “reina con plebeyos”

Lo anterior, en el ámbito más público gracias al trabajo de la prensa.

En la interna, en tanto, las sensaciones son desde luego más desalentadoras de las que tiene la opinión pública. Funcionarios y exfuncionarios consultados por El Día, dan cuenta de una persona difícil de tratar, con una personalidad, a ratos, intransigente e incluso, autoritaria, en la que encuentran explicación a gran parte de los problemas que ocurren en torno a la figura de Naranjo Peñaloza.

Un trabajador del GORE, cuya identidad mantendremos en reserva, la describe como una persona “que toma decisiones sin tener en cuenta la opinión de los profesionales que la rodean”, incluso de aquellos a las que ella elige para formar parte de sus equipos.

“No permite que le lleven la contra, porque se enoja y eso la lleva a tomar malas decisiones. Es decir, se nota su falta de liderazgo (...). En realidad nunca lo ha tenido”, indica el trabajador.

Algunos exfuncionarios son incluso más duros. Otra fuente de este medio la describe como alguien “con cero noción política”, pero con una personalidad que, en contraste, la hace “creer que sabe más que el resto en materia política y técnica”.

“Trabajar con ella es de una complejidad extrema, no entiende ni escucha a los profesionales ni políticos que trataron de ayudarla. Nunca entendió que, para gobernar, hay que dialogar, ceder y tener una visión más estadista”, dice el exfuncionario.

Incluso, la tilda de “floja”, afirmando que no recibe audiencias de la ciudadanía y que “muchas veces no llega a trabajar y cuando va, llega a las 12 del día”.

“Es una lástima la situación. Yo trabajé con ella, le dije muchas veces que habían situaciones que no me parecían o que estaba equivocada, pero eso no le gustaba, le molestaba. Hoy se rodea de profesionales que le dicen que sí a todo, aún sabiendo que la gobernadora está equivocada”, declara.

Un tercer testimonio, también de una persona que ya no presta funciones en el GORE, analiza que “nunca pudo o no quiso asumir el cargo como se esperaba”, lamentando que tenía “todo a su favor” para trabajar con otras autoridades y servicios, pero que no lo aprovechó.

“Siguió siendo Krist Naranjo persona y, por tanto, decidiendo y actuando según su forma particular de cómo percibe las cosas, que es bastante compleja y distante de lo que podríamos llamar sentido común”, sostuvo.

Este extrabajador la describe como una persona “con marcados rasgos narcisistas”, llegando a cuestionar y a tratar de “ignorantes” incluso a especialistas en diversas materias.

“Por eso bajó los sueldos a la CRDP, a los científicos del CEAZA, a los funcionarios a honorarios. Baja el presupuesto a servicios como SERCOTEC o CORFO, porque está convencida de que solo ella tiene la razón y el conocimiento, nadie más”, señala la fuente.

En cuanto al trato con los funcionarios, indica que “le gusta controlar todo, con quién te relacionas, con quién fuiste a almorzar, a quién saludaste y por qué hablaste con tal persona”, mencionando una oportunidad en la que le quitó el teléfono a un exfuncionario para revisarle los mensajes y llamadas.

“Está obsesionada con perseguir a quienes, considera, filtran a la prensa (información) con propósitos políticos, por eso hace cambios, pero no tiene ninguna prueba, solo percepciones”. Es más, esta misma persona, afirma que Naranjo dice “sentir las energías”, sacando de ello conclusiones erradas, de las que no da pie atrás.

Además, describe que maneja “de un hilo” a todos a través de Telegram, con la idea de que los funcionarios están a su servicio 24/7.

“Krist Naranjo considera que quien trabaja con ella le debe un favor, y por eso hace y deshace denigrando al ser humano hasta su más mínima expresión. Se cree ‘reina con plebeyos’ y lo disfruta”, concluye la fuente.

 

La ganadora del voto castigo

El sentir de una mala gestión traspasa las paredes del GORE y es también palpable en la opinión pública. Prueba de ello son las largas filas de comentarios en cada publicación sobre las polémicas de la autoridad. Pero, en concreto, es la primera gobernadora electa, y con holgura.

Cabe señalar que su elección se dio en 2021, cuando aún la agitación política del estallido social marcaba la pauta, poniendo a los independientes en el centro de la política por primera vez en nuestra historia.

En el caso de Naranjo, no solo era independiente (con respaldo del Partido Ecologista Verde), sino que además desconocida para la población y con una campaña que ella misma destacó como más austera que las de sus contrincantes.

Sobre este fenómeno, el cientista político Luis Moncayo, indicó que “la llegada de la gobernadora regional es el resultado de un voto de castigo que la ciudadanía de la Región de Coquimbo explicitó en ese momento”, algo de lo que se declara en contra.

“Si la ciudadanía empieza a entender que el voto es un instrumento de castigo, estamos en el peor de los escenarios”, advirtió Moncayo, entendiendo que el voto es un instrumento democrático, a través del cual la soberanía popular “le da legitimidad a las personas que salen electas por mayoría”.

Un problema, dice, que no solo se ha visto con la gobernadora de Coquimbo, sino también con la conformación de los dos órganos derivados del proceso constituyente.

Sobre Naranjo, Moncayo analiza que durante el ejercicio de sus funciones el partido político que la respaldó “no se ha visto, ya sea porque ella se alejó o porque este le quitó el respaldo”. Cualquiera sea el caso, actualmente se ve una gobernadora sin respaldo de un partido, lo que también tiene complejidades para la población.

“A mi parecer, es malo, porque al no tener el respaldo de un partido, no hay un control social sobre el ejercicio de las funciones de la gobernadora, por lo tanto, la situación queda solo a su arbitrio”, indica.

En cuanto a esto, profundiza. “La probabilidad de errar en las decisiones es más alta cuando la autoridad no rinde cuentas a ningún partido político y no responde al control político”.

En ese sentido, indica que los independientes, como se ha demostrado, “no dan garantías de gobernabilidad” y califica a los partidos políticos como “necesarios e indispensables”, aunque sean objetos de críticas -fundadas- por parte de la ciudadanía.

 

¿QUÉ SUCEDERÁ CON NARANJO?

Recordemos que existe un proceso en su contra, pendiente de resolución y que podría terminar en una suspensión por tres meses. Los consejeros regionales, por su parte, pidieron su destitución al TRICEL, pero salvo diligencias, no ha habido mayores avances.

Eso sí, la gobernadora estaría decidida a ir por la reelección.

Según información recabada por El Día, mientras se escribe esta crónica, la autoridad viaja a Santiago, buscando nuevamente respaldo de un partido para postular a un segundo período al mando del gobierno regional de Coquimbo.