Fue apuñalada casi 100 veces
La historia de Camila Rojas, víctima del asesino de Alfalfares que dio su vida por proteger a su hija
El miércoles de la semana pasada, los habitantes del sector de Alfalfares, en La Serena, despertaron con la terrible noticia de que una joven madre y vecina del lugar, Camila Rojas Ayala (29), había sido brutalmente asesinada, tras ser apuñalada en 97 ocasiones en el rostro, cuello, tórax y cráneo.
El autor del dantesco crimen, identificado como Francisco Javier Novoa Ibaceta (40), es un vecino con el que ni ella ni su familia mantenían algún tipo de comunicación. En la audiencia de formalización, se reveló que el asesino ingresó de madrugada a su domicilio mientras ella, su pequeña hija de 5 años y su hermana de 9 dormían.
Sin duda se trata de uno de los homicidios más horrorosos de los últimos años en el país. Y es que Camila luchó hasta el final por proteger a su hija del inexplicable ataque que le quitó la vida. Gracias a su protección, pese a que la menor resultó herida con un arma blanca, hoy se encuentra en recuperación.
“A la menor de edad le propinó diversas heridas cortopunzantes en distintas partes del cuerpo, especialmente en la zona de la espalda, no logrando darle muerte por la defensa de su madre”, señaló el fiscal Carlos Vidal.
Cabe recordar que Novoa Ibaceta, quien confesó el crimen ante Carabineros y hoy está en prisión preventiva, mantiene antecedentes por hurto y un juicio oral fijado para el 29 de agosto por un delito de abuso sexual en el Tribunal Oral en lo Penal de Quillota.
Los familiares y amigos de Camila Rojas exigen las máximas penas para el despiadado asesino que le quitó la vida a la joven en presencia de dos menores de edad.
Leer también: La Serena: Casi 100 puñaladas acabaron con la vida de joven madre en Alfalfares
UNA MUJER ALEGRE
Hoy, en exclusiva, Diario El Día conversó con Roberta Fuentes, tía de Camila y quien se ha encargado de dar declaraciones en nombre de la familia en estos difíciles momentos. Más allá del horror que están viviendo, destaca la nobleza y humanidad de una mujer que entregó su vida por defender a su familia.
Según cuenta, la mayor preocupación de la joven oriunda de San Pedro de la Paz, Región del Biobío, eran su hija y su pareja, quien trabaja en la minería.
Afirma que era una muchacha de carácter alegre, amistosa, que le gustaba cocinar galletas, productos de repostería y con buen gusto para vestir.
Según Roberta, con quien se crió de pequeña por ser cercanas de edad, desde niña Camila fue de personalidad alegre e inquieta. “Siempre muy risueña, preocupada de sus amigos. Le gustaba salir. Salíamos con amigos, nos juntábamos a andar en bicicleta, hacíamos cosas de niñas, nos pintábamos las uñas. Pero ella era muy alegre y tenía una risa muy contagiosa”, rememora.
De carácter extrovertida y con mucha personalidad fue siempre querida.
En la medida que fue creciendo y entrando a su adolescencia, sus cercanos coinciden en que Camila “se mantuvo en la misma línea. Era una persona súper leal con sus amigos y con su familia también. Estaba preocupada de todo y siempre estaba para todos”, relatan.
Y aunque era parte de una familia de padres separados, Roberta Fuentes cuenta que “la Cami” nunca perdió su alegría y buscaba que tanto su madre como su padre fueran felices. Y aunque vivió con su papá, y ya a los 22 se fue a vivir con su madre, no estuvo largo tiempo con ella, ya que tomó la decisión de venirse con su pareja a vivir a La Serena por temas laborales. Posteriormente nació su hija.
“La Cami se fue de la casa como a los 22. Quizás por temas de más libertad, porque su papá era muy protector. No quería que le pasara nada, la protegía harto y a los 22, 23, igual uno quiere ser un poco más libre para hacer sus cosas. Yo creo que por eso se fue y ya buscó su rumbo porque había encontrado su pareja con la cual quería pasar su vida completa”, recuerda su tía.
Leer también: Familia y amigos de Camila Rojas exigen justicia tras brutal crimen a manos de vecino en La Serena
LA ESTUDIANTE
Según dice Roberta, como estudiante “Camila era una buena alumna, buena compañera, atenta con todos. Cursó su enseñanza básica en un colegio de San Pedro de La Paz y la enseñanza media en el Liceo de Niñas, donde se granjeó grandes amistades”.
Ya en esa época, además, comenzó a mostrar su buen gusto por la ropa. “Combinaba bien sus prendas y se veía siempre linda, ya que tenía un especial gusto por la moda”, recuerdan sus cercanos.
Por ser una persona muy querible sus amistades hoy están muy afectadas por lo ocurrido.
Lo propio pasa con sus viejos amigos del barrio donde vivía en San Pedro de La Paz, ya que “tenía muy buena llegada con todo el mundo, porque su personalidad era así, como para que le cayera bien a todos”, concluye su tía Roberta.