TRADICIÓN que se mantiene pese al paso del tiempo
Palpitando la tradición: Familias ya comienzan a ocupar sus terrenos en La Pampilla de Coquimbo
Por: Romina Onel
Septiembre se acerca a pasos agigantados y con ello se vienen las tradicionales festividades patrias.
Esta época del año es sinónimo de alegría, baile, campings, juegos y asados, todas actividades familiares típicas, por cierto, de La Pampilla de Coquimbo, la que ya figura con sus espacios delimitados, y ya ha comenzado a recibir a las primeras familias que gustan acampar en ese lugar durante la semana que dura esta festividad.
Al respecto, el coquimbano José Luis Pizarro relató a Diario El Día el significado que tiene para él y su familia el acampar en La Pampilla.
“Yo sigo la tradición de mis papás, de mi viejo que en paz descanse. Nosotros nos veníamos con las cosas en un carretón y nos instalábamos donde está la piedra del Club de Leones, antes de que cerraran”, relató.
Ahora, con su propia familia, agrega, “seguí con la tradición y venimos con amigos también. Mis hijos ya están grandes y Dios quiera que sigan la tradición si yo llego a faltar, porque como coquimbano, uno siempre va a querer que las tradiciones sigan”.
Sobre la actual edición de La Pampilla, Pizarro explica que “empezamos a venir en agosto, los días domingo a cuidar el terreno, y el 12 o 13 nos instalamos y nos quedamos hasta el 21 (de septiembre). Incluso salimos a trabajar desde acá”.
Al consultarle a su hijo, José, si es que seguirá con la tradición familiar, respondió que “esperemos que sí. A mi me gusta, así que creo que seguiré viniendo junto a mi hermana y vendremos con nuestros hijos, si es que llegamos a tenerlos”, afirmó.
“Lo más lindo de Coquimbo”
Otra tradicional campista de La Pampilla es María Moyano, quien comenzó a venir cuando su hija, hoy de 29 años, tenía 7 meses de vida.
“Unos amigos de mi esposo nos invitaron a acompañarlos y aunque al principio solo veníamos por el día, nos dijeron que nos quedáramos a acampar, que ellos nos cuidaban el ladito y ahí empezamos. Nos pusimos donde ahora está la carpa gigante, pero cuando hicieron los estacionamientos, nos instalamos en este lado (cerro sur) que nos consiguió otro amigo”, recordó la mujer.
Moyano sostuvo que “contando con la pandemia y la enfermedad de mi madre, hemos faltado sólo como tres veces en todos estos años. De hecho, empezamos una tradición familiar, porque cuando mi mamá aún estaba viva nos acompañaba y ahora vinimos para acá a tomar tecito con mi hermano, mi hermana y unas primas”.
Por su parte, su hermana, Marcela Moyano, expresó que “esta tradición es lo más lindo que tenemos en Coquimbo, porque incluso hemos recibido gente de España que dice que esto es muy lindo, porque es como tener una mini ciudad que dura una semana”.
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“Que vuelvan las ramadas”
En tanto, el coquimbano de 53 años, Juan Rojas, también se refirió a esta tradicional fiesta, asegurando que viene a La Pampilla “desde que estaba en la guatita de mi mamá”.
“Esta es una tradición familiar que viene de mis abuelos. Antiguamente nos colocábamos al frente, -sector canchas- pero cuando cerraron, nos vinimos para acá y ahora, en este sitio están mi hermana, mis sobrinos, mis hijos y mis nietos, y un poco más abajo se colocan mis tíos”, señaló.
Rojas también manifestó que “son tantos recuerdos, por eso, yo creo que esta es una tradición que yo creo que los coquimbanos entienden y que espero transmitir a mis hijos y nietos, los que no tengo ninguna duda que seguirán viniendo, porque les gusta”.
Siguiendo en esta línea, Rojas insistió en que “la tradición de acampar siempre estará, más ahora que hay más comodidades, porque yo me acuerdo que cuando era niño, nos alumbrábamos con una vela”.
Sin embargo, espera que el municipio regule más el comercio en el lugar, y que se retomaran “las carreras de caballo u otras cosas típicas. Que volvieran las ramadas y lugares donde se tocaba folclore, como en el Club de Huasos, La Querencia y el Coro de Claudia Reyes y las instancias más tradicionales, como las chicherías y juegos típicos que se han perdido”.

“No importa la tierra”
Por su parte, el coquimbano Freddy López, quien viene a acampar a La Pampilla desde que tiene uso de razón, afirmó que “esta una tradición familiar que empezó con mis papás hace muchos años y ahora yo vengo con mi señora, mis hijos, mi suegro, mis cuñados y toda la familia”.
Pese a esto, López reconoció que “dejamos de venir hace 5 años, por el fallecimiento de mi suegra, cosa que nos causó gran pena, pero ahora estamos retomando esta tradición, para seguirla con los más chiquititos de la familia”.
En ese sentido, manifestó que lo que más le gusta de retomar esta costumbre es compartir con su familia, recalcando que “los que somos pampilleros y coquimbanos no nos importa la tierra y lo bueno es que ahora andan todos los días recolectando la basura. También anda el camión del agua y el año pasado la seguridad fue muy buena, así que esperamos que este año sea igual”.