uno de ellos es que el recinto fue un bosque en el pasado
Un bosque, asesinatos y artistas: Los mitos e historias que rodean a La Pampilla de Coquimbo
Diversos son los mitos que rodean a la fiesta de La Pampilla de Coquimbo.
Algunos de ellos tienen larga data, mientras que otros son más recientes, pero de igual forma captan el interés de las personas y se van repitiendo con el paso de los años.
De éstos, hemos elegidos los que más se comentan para saber qué de cierto y qué de mitos tienen, realmente. Veamos.
Uno de los más conocidos es el que da cuenta de por qué se celebra el 20 de septiembre, cuando en el resto del país ya todos han vuelto a sus actividades normales para esa fecha.
Según se cuenta - ya casi como una leyenda - es que la noticia de la instalación de la Primera Junta Nacional de Gobierno, el 18 de septiembre de 1810, fue conocida en la intendencia de Coquimbo dos días después de la fecha del acontecimiento, debido a que en esa época no existían los medios para comunicarse rápidamente como sucede hoy. Más bien era montado en un caballo u otro medio que demoraba bastante. Por lo anterior, para celebrar el suceso, los habitantes de Coquimbo se habrían congregado en el sector de “la pampilla” para festejar tal hito con cuecas, tonadas y chicha.
Sin embargo, existen antecedentes que dan cuenta que a fines del siglo XIX se realizaban carreras de caballos en el lugar durante los días 19 y 20 de septiembre. Según archivos fotográficos, la concurrencia en esa época en este lugar para Fiestas Patrias se hizo más frecuente en las primeras décadas del siglo XX.
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“LA PAMPILLA”: UN BOSQUE
Otro hecho que circula -principalmente entre las personas mayores- es que en tiempos antiguos el sector de “la pampilla” no era un recinto vacío y seco, sino que era un bosque, con grandes árboles hasta donde llegaban los residentes a pasear los fines de semana y a celebrar Fiestas Patrias. Esta historia, según el investigador coquimbano Raúl Pardo, tiene bastante asidero, puesto que señala que, a inicios de la década de 1940, el acceso de La Pampilla era una frondosa alameda, lo que está graficado en algunas escasas imágenes (ver foto principal) que existen y donde se puede apreciar a familias paseando.
EN EL ESCENARIO
Otra historia que a la fecha se esconde entre la verdad y la mentira, es que uno de los máximos artistas que habría pisado el escenario de La Pampilla en la década de 1990 y realizado un largo show es el ya desaparecido Juan Gabriel.
Pero la verdad es que, si bien, el municipio estuvo interesadísimo en que se presentara, el costo para que viniera él y sus cerca de 60 músicos lo hicieron imposible. Quien sí se presentó fue Raphael de España, quien estuvo 2 horas sin descanso sobre el escenario. Como anécdota solo dijo “hola” a la gente cuando subió y “buenas noches”, antes de abandonar el escenario.
LOS ASESINATOS
Otro de los mitos que no abandona a “la fiesta más grande de Chile” es que, al congregar a tantos miles de personas en los días de celebración, han sido numerosos los asesinatos ocurridos dentro del recinto, contándose a lo menos uno por año. Sin embargo, la seguridad impuesta en el recinto en las últimas décadas echa por tierra este comentario. Lo que sí es efectivo es que ocurrió un hecho terrible el 18 de septiembre de 1989, cuando fue asesinada la pequeña de 8 años, María Teresa Campusano a manos de un ciudadano peruano que hoy se encuentra fugado.
Posteriormente se desconocen crímenes de esta magnitud hasta el año 2009, cuando se encontraron miembros de dos pandillas que tenían rencillas anteriores y se enfrentaron. En medio de la pelea un menor de solo 16 años sacó un arma de fuego y disparó dándole muerte a Rodrick Jorquera.
300 MIL PERSONAS EN UN DÍA
Principalmente en la últimas dos décadas, tanto desde el municipio como de parte de los productores, afirman que hasta 300 mil personas llegan al recinto en un solo día. Esto ha sido generalmente puesto en duda, ya que los detractores indican que entre La Serena y Coquimbo hay cerca de 600 mil habitantes y que no podría estar la mitad de la población metida en ese recinto, por lo tanto, aseguran, es un mito.
Aunque en el municipio no tuvieron cómo demostrar estas afirmaciones, indicaron que el recinto mide más de 45 hectáreas, por lo que matemáticamente cabe la cantidad de personas que se dice, pensando que en un metro cuadrado entran 4 personas.