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Radiografía a La Pampilla: Una fiesta de tradiciones que construyen la identidad porteña
La fiesta de la Pampilla es una tradición coquimbana, un sello identitario de la comuna puerto que mueve a miles de familias que ya en agosto comienzan a preparar sus terrenos para acampar en las laderas del recinto y vivir en esta ciudadela durante las celebraciones de Fiestas Patrias.
Decenas de carpas adornan con sus colores los cerros, mientras que banderas chilenas y de Coquimbo Unido flamean al viento en cada uno de los terrenos donde cada año las familias se instalan con más comodidades para descansar y celebrar.
Adriana Tabilo Aguirre es de la Parte Alta y hace 28 años se instala en los cerros con camas, equipamiento de cocina y la infaltable parrilla. Son más de 20 personas que comienzan a prepararse desde el mes de julio y los primeros días de agosto llegan a marcar el terreno.
“Es una tradición que traemos hace como 32 años. Desde pequeña venía a la Pampilla al aire libre y comenzamos con nuestros hijos y los nietos a venir cada año. Es importante para la familia porque el 15 de septiembre está de cumpleaños mi esposo, estamos de aniversario de matrimonio, entonces celebramos en masa. La Pampilla es un orgullo para mí, soy nacida y criada acá y esta tradición no me la va a quitar nadie”, expresó.
Dan Fredes y su esposa Macarena González siguen la tradición de sus tíos abuelos Manuel y Clara que por más de 55 años acampan en la Pampilla. Relata que este 2024 fue especial porque renovaron la carpa que usaron por más de 30 años.
“No puedo estar un septiembre, un dieciocho yo no perdono no estar acá. Me traen desde chico, de nacimiento y se me hizo una costumbre, una tradición que no la puedo dejar pasar. Uno se acomoda acá. Y esto se va traspasando por generación en generación, porque para mí Coquimbo es todo”, afirma.
Susana López de la Familia Ávila López de la Parte Alta, cuenta que hace más de 42 años que se instalan en la Pampilla con camas y petacas en el mismo lugar. “Mi mamá y mi papá nos traían cuando éramos chicos y nunca perdimos esta tradición. Acá uno comparte con la familia, llegan muchos que no son de acá y se relajan. Este año hemos estado bien, esto es bonito, disfrutar con los nietos, yo encontré todo muy bonito este año”, señala.
Leda Ardiles representa a las más de 30 personas de la familia Ardiles Bruna, que desde la Parte Alta llegan a instalarse en sus carpas en las laderas de la Pampilla y tal como los cientos de familias que se instalan en el recinto es una tradición heredada de sus padres. “A mi papá le encantaban las Fiestas Patrias y después del 21 de mayo ya empezaba a arreglar las cosas para venir a acampar acá”, indica.
Desde junio comienzan a comprar los víveres y en agosto marcan el terreno, que ocupan desde hace más de 20 años. “Esta tradición tiene que continuar, ellos deben seguir el legado, se sale de la rutina. Esta es la Fiesta más linda de Chile, yo no me iría a otro lado a pasar estas fiestas. El que no viene a la Pampilla alguna vez no es coquimbano”, señala Leda, quien destaca también que “este año la organización ha estado buenísima, excelente, el tema de las calles, la locomoción, el agua que ahora está cerca, excelente”.
SIN PERDER EL FOLCLORE
Sin duda uno de los espacios destacados este 2024 en el evento es el sector de la Pérgola Pampillera. En esta ocasión con un gran escenario en donde se realizaron juegos tradicionales y subieron variados grupos folclóricos que todas las tardes hacían bailar a decenas de parejas las mejores cuecas tradicionales, bravas y de puerto.
Jóvenes adultos y niños sacaban sus mejores pasos y movimientos de pañuelo demostrando que su majestad la cueca sigue viva y vigente.
Lorena Álvarez de Coquimbo llega todos los años a la Pampilla “ y nunca había visto un espacio tan grande y tan bonito para poder expresarse en el baile, en el canto, buscar nuestras raíces de chileno, encuentro que es lo mejor”.
Jorge es un joven cuyo baile favorito es la cueca, principalmente la cueca chora. Agradece que se den estas instancias, “de lujo, que le den este escenario es importante, es lo mejor que pueden hacer. Para mí la cueca es sentimiento más que nada, de expresarse, de bailar como uno lo sienta, es lo mejor que hay más allá de la estructuración, de la figura. De la inmensidad de cosas que da la cueca, el disfrute nunca va a ser comparable. Así que se mantenga este espacio y si pueden darle mayor visibilidad, mejor.”, concluyó.