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Histórico fotógrafo de la municipalidad de La Serena dice adiós: “Fue una enseñanza impagable”

Desde su puesto, cámara en mano, vivió diversos episodios históricos. Tras una larga carrera funcionaria dice que ya es tiempo de partir, de relajarse y disfrutar de la familia y de su nieto.
martes 15 de abril de 2025

Luego de una larga vida laboral de 36 años en el servicio público, el conocido e histórico fotógrafo de la municipalidad de La Serena, Hugo Zepeda Quiroga (68), tomó la decisión de dejar sus funciones y dar paso a las nuevas generaciones de profesionales, decisión que tomó, explica, por razones de salud y porque estimó que ya era tiempo de tener una vida no tan ajetreada.

En conversación con Diario El Día, el profesional recorrió su vida laboral desde que llegó a cumplir las funciones de portero en la entonces intendencia regional para, posteriormente, asumir como fotógrafo en la municipalidad de La Serena, al ser un fotógrafo de oficio que aprendió dicha labor al lado de profesionales como Mauricio Cáceres, Lautaro Carmona y Rubén Dubó. Con este último, de hecho, trabajó hasta la actualidad.

Según relata Hugo Zepeda - nacido y criado en Andacollo - desde pequeño ayudaba a su padre a hacer labores en la minería. Sin embargo, su destino diría otra cosa, ya que por razones de estudio fue enviado a La Serena, donde cursó enseñanza básica y media para, después, retornar a la ciudad minera. Posterior a eso fue llamado a hacer el servicio militar, tras lo cual, regresó a Andacollo. Sin embargo, su hermano,  que vivía en La Serena, lo trajo de vuelta a la ciudad de los campanarios.

Fue en esas circunstancias, en pleno régimen militar, que ingresa a trabajar a la entonces intendencia regional como portero.

Después de un tiempo sin embargo, fue trasladado a un lugar en que siempre quiso estar: la oficina de comunicaciones. “Empecé retirando los diarios y repartiéndolos en las diferentes oficinas para que todos tuvieran las informaciones de la prensa. A su vez, debía marcar informaciones de la región, de la intendencia, todo lo importante. Era un trabajo interno”, cuenta sobre sus inicios.

En la misma línea, Hugo Zepeda reseña que cuando todas esas labores funcionaban sin problemas le dieron la oportunidad de pasar al área de fotografía, “que era lo que yo quería. Cuando estaba en la intendencia lo que más quería era llegar a ese departamento, porque me llamaba mucho la atención el trabajo que hacían y todo su funcionamiento. Y ahí se me da la oportunidad de ser fotógrafo, es decir, aprender la fotografía. En ese tiempo conté con el apoyo de Mauricio Cáceres, Lautaro Carmona y Rubén Dubó, que era el equipo que había. Con el apoyo de ellos fui aprendiendo, especialmente de Mauricio Cáceres, hasta que aprendí a tomar fotos y a revelar, que fue una enseñanza impagable”, señala.

Luego de unos cinco años en la intendencia regional emigró a la municipalidad de La Serena, cuando el alcalde era Laury Baulemore, y en donde ya había aterrizado Rubén Dubó. “Como ya tenía la experiencia me llamaron y llegué a hacer el trabajo que había que desarrollar no más”, indica.

Tras ese arribo, nunca más dejaría  la municipalidad, pues al asumir Adriana Peñafiel como alcaldesa permaneció en sus funciones continuando con Raúl Saldívar, Roberto Jacob y ahora con Daniela Norambuena, periodo en que, sin embargo, tomó la decisión de retirarse por sentirse cansado y por algunos problemas de salud que lo han aquejado, ya que hace ocho años le detectaron un cáncer gástrico, debiendo ser operado.

Por estos días, asegura, comenzó a sentir que ya no se levantaba con el mismo ímpetu y el cuerpo le pesaba un poco. Por ello, cree que luego de tantos años de labores ha llegado el tiempo de disfrutar de la familia, especialmente de su nieto. “Me gusta mucho esto, me gusta mi trabajo, pero ya es tiempo”, dice.

Desde su puesto como fotógrafo al lado de distintos ediles le tocó ver desde la primera línea cómo se fue desarrollando la comuna y la región, cómo el turismo cambiaba la perspectiva de los chilenos hacia La Serena y, en ese andar, también vivió hechos que lo marcaron, como la venida del Papa Juan Pablo II en 1987. “Ese hecho me marca profundamente y lo otro, el eclipse. En este momento me recuerdo y me viene a la mente las palabras del profesor (José) Maza. Él dijo ‘a esta hora va a pasar esto, van a pasar minutos, segundos, las aves van a partir a acostarse, como que se les hará noche’ y todo eso sucedió. Yo estaba en el estadio para hacer la foto y se generó una brisa que él decía, se empezó a oscurecer y todas las gaviotas y aves se fueron a acostar y cuando sale el sol volvieron. Fue una experiencia linda”, rememora.

En esa línea también, recuerda como un momento duro en su vida laboral, el paso de lo análogo a lo digital. “Lo pasé muy mal con eso, hasta la lloré. Me llegaba a desvelar pensando cómo iba a superar eso que me estaban pidiendo, pasar de lo análogo a lo digital. Tenía pánico de apretar una tecla del computador y que se me borrara todo, era un mundo desconocido para mí, pero ahí me ayudaron las personas de informática. Todavía se lo agradezco, porque gracias a ellos pude despegar. Me enseñaron mucho, porque yo era un autodidacta que me formé en terreno”, subraya.

Consultado sobre el carácter de cada uno de los alcaldes y alcaldesas con los que le correspondió trabajar, parte describiendo a Laury Baulemore, como un futbolero e hincha apasionado, pero con un genio de aquellos. Y cuenta una infidencia. “Cuando La Serena perdía los días domingo, el día lunes ningún funcionario debía estar fuera de sus oficinas. Era así, y era exigente también. Se salía de sus casillas, pero era buena persona”, afirma. 

Referente a Adriana Peñafiel señala que se preocupaba mucho de lo turístico y que “ella nunca mandaba recados con jefes, sino te llamaba y decía ‘qué pasó con esto, por qué, cómo sucedió esto’ y arreglaba de inmediato. Raúl Saldívar también era de esas personas que te llamaba en el momento y arreglaba las cosas, y era más ligado a la parte de la cultura. Roberto Jacob, una excelente persona, con mucha llegada con la gente, era muy de piel, de abrazar, preocupado de la gente”, señala.