UNA OPORTUNIDAD PARA SALIR ADELANTE
De un ruco a un departamento con vista al mar: Vivienda Primero en Coquimbo
Por: Ximena Torres C.
Raúl Funes (57), conocido como “el viejo de los globos” por los hinchas de Coquimbo Unido, nos recibe con una sonrisa franca. Tres años atrás dormía en la Hospedería del Hogar de Cristo en el puerto; hoy nos abre la puerta de un moderno departamento frente al océano, en plena Avenida del Mar. Desde el balcón del piso 18, el atardecer sobre la bahía parece una postal imposible para alguien que vivió décadas en la calle.
Raúl comparte el lugar con Irenio Alarcón (51), un hombre serio que aún carga con la tristeza de haber perdido a su gran amor. Son tan opuestos como el sol y la sombra, pero el equipo social del Hogar de Cristo los eligió para ser compañeros. Forman parte del grupo de 20 hombres mayores de 50 años, con más de cinco viviendo en calle, quienes estrenaron el programa Vivienda Primero en la Región de Coquimbo, el que es financiado por el Ministerio de Desarrollo Social.
Seis casas y cuatro departamentos los albergan. Diecinueve pasaron por hospederías, rutas calle o programas de emergencia del Hogar de Cristo. Ahora tienen algo más que techo: una oportunidad real de reconstruir sus vidas.
“Esto no es un premio”
Raúl es risueño y sabe que su nueva vida despierta comentarios. “Algunos dirán ‘manso premio para esos torrantes’, pero esto no es un premio, es dignidad. Vivir aquí exige disciplina. Después de años en la calle, uno aprende a adaptarse y a no buscar problemas”, dice.
Él mismo tomó la decisión de dejar la droga y el alcohol. “Caí de un andamio, me quebré la columna y pensé que no tenía siete vidas. Desde entonces, cambié”. Hoy ahorra en un comité habitacional y sueña con tener casa propia. “Si lo logro, otro ocupará este lugar. Esto es para avanzar”.
Irenio también ha empezado de nuevo. Estudia Técnico en Rehabilitación en CEDUC y sueña con ayudar a otros que pasaron por lo mismo. “La muerte de mi pareja me destrozó, pero aquí siento que puedo volver a ser alguien”.
Vivienda Primero nació para romper con la lógica asistencialista: ofrece una vivienda estable antes que cualquier otra condición. No exige estar sobrio ni cumplir “méritos previos”. Su creador, el psicólogo estadounidense Sam Tsemberis, lo resume así: “La solución a la falta de vivienda es la vivienda. Los servicios son opcionales, la vivienda no”.
En Chile ya funciona en cinco regiones, y este año debutó en Coquimbo. “No es un parche, es una solución integral”, afirma Kevin Castillo, psicólogo a cargo del programa. “Aquí se les entrega hogar, acompañamiento y herramientas para reinsertarse socialmente”.
Batallar contra el prejuicio
Entre los beneficiados está Feliciano Rute (77), el mayor del grupo, quien se mudó con su gato Petaco desde la Hospedería Betania, que pronto cerrará sus puertas. “Ahora dormimos en cama y con llave en la puerta. Es mucho más que un sueño”, dice, mientras las trabajadoras sociales Natalia Rojas y Tamara Mancilla lo ayudan a coordinar una operación médica pendiente.
Otros, como Juan Contreras y Juan Díaz, ahora viven en departamentos en La Florida, mientras Alfonso Rojas y Jorge Núñez comparten una casa de dos pisos en un barrio tranquilo al interior de Coquimbo.
María Teresa Moreno, jefa territorial del Hogar de Cristo en Coquimbo, se transformó en corredora de propiedades improvisada. “Recorrí unas 60 casas. Con un arriendo máximo de 500 mil pesos, había que encontrar 10 viviendas para 20 arrendatarios muy especiales. Muchos dueños dudaban cuando sabían que eran exusuarios de hospederías. Pero explicábamos que el Hogar de Cristo paga puntualmente y cuida las propiedades. Eso convencía”, explica.
Kevin Castillo ha estado en todo: comprar muebles, instalar electrodomésticos, perforar muros y, sobre todo, acompañar emocionalmente a los beneficiados. “Nunca había armado un clóset ni conectado un refrigerador. Hoy lo hago, pero lo más importante es dar contención. Irenio estaba triste porque podría reprobar un ramo. Parte de nuestro trabajo es que no se rinda”, asegura.
Un camino hacia la dignidad
De los 20 beneficiados, 10 cuentan con ingresos estables: pensiones, subsidios o trabajos temporales. La mitad ya preguntaba en las hospederías cuándo llegaría Vivienda Primero a Coquimbo, región donde el Censo 2024 registró 893 personas en situación de calle.
“Es emocionante ver que esto funciona. No es caridad, es justicia social”, dice Kevin.
Raúl, el hincha de Coquimbo Unido, nos despide en el balcón mirando el mar. “Antes vivía tapado en sebo, cuidando mis pocas cosas para que no me las robaran. Hoy tengo paz. Esto no es lujo, es el punto de partida para soñar de nuevo”.