Deja a su esposa y a dos hijos

Con profundo pesar, Illapel rinde homenaje a trabajador fallecido en mina El Teniente

El hecho ha provocado un profundo impacto y dolor entre sus familiares y amigos, quienes destacaron sus cualidades humanas. Sus restos fueron velados ayer en localidad de Las Cañas Dos donde era conocido por su afición al fútbol y a los caballos, ya que era un reconocido corralero.
domingo 03 de agosto de 2025

Durante todo el día de ayer fueron velados los restos de Paulo Marín Tapia, una de las víctimas del accidente  que ocurrió en la Mina El Teniente de Rancagua, quien era oriundo de la localidad de Las Cañas Dos en la comuna de Illapel.

Su deceso provocó un profundo impacto y dolor a su familia y amigos, luego que era ampliamente conocido y querido en esa localidad, por lo que fueron decenas las personas que se acercaron para acompañar a la familia.

Sus restos serán sepultados hoy en el Cementerio Parque del Choapa, luego de un responso que se oficiará en la medialuna del lugar. Además, el gobierno anunció que asistirá al funeral el ministro del Interior, Álvaro Elizalde.

De hecho, el Presidente Gabriel Boric, quien visitó el lugar del accidente ayer, envió un saludo especial a su familia, y sus condolencias “a la familia, amigos y compañeros de faena de Paulo Martín Tapia, trabajador de la empresa Salfa Montajes en el Proyecto Andecita de la División El Teniente de Codelco, quien como sabemos falleció tras el accidente en la mina y sus restos están ya en Illapel con su familias. Un abrazo gigante, firme para todos sus seres queridos”, señaló el Presidente Boric.

El Primer Mandatario dijo, además, que se reunió con los familiares de los otros mineros que aún se encontraban atrapados: Alex Araya Acevedo; Carlos Arancibia Valenzuela; Ian Miranda Ibaceta; Gonzalo Núñez Caroca y Moisés Pavez Armijo, aunque más tarde fue encontrado el cuerpo sin vida de uno de ellos.

UN HOMBRE EJEMPLAR

Tanto familiares como amigos, vecinos y el propio alcalde de Illapel, dieron cuenta de que Paulo Marín Tapia era un hombre ejemplar, sano y que desde sus primeros años destacó en el fútbol, en el cual dicen tenía una habilidad innata y de mucho talento. Pero también era conocido por participar en los rodeos, luego que era amante de los caballos y criador.

Uno de sus mejores amigos y vecino es Carlos Molina, quien dio cuenta de las grandes cualidades que rodearon siempre a este hombre. “Paulo era un hombre ejemplar, intachable, una persona muy correcta, muy humano y querendón de los niños”, señala y agrega que era un excelente y destacado futbolista, “era muy bueno, cualquier club profesional lo hubiese querido. También era amante de los caballos, le gustaba mucho el rodeo y también sembrar la tierra, así que imagínese como estamos y su familia, destrozados, si para mis hijos prácticamente era como el segundo papá, le decían el Papi Paulo”, señala.

Mas adelante Carlos Molina explica que las casas de ambas familias son contiguas, por lo que su domicilio lo utilizaron para recibir a la gente que fue a rendirle sus respetos y a saludar a sus familiares.

Referente al funeral, explicó que hoy será trasladado a la medialuna de la localidad donde junto al mundo de los corraleros se hará un responso y posteriormente, cerca de las dos de la tarde sus restos serán trasladados hasta el Cementerio Parque del Choapa. Se contará con la presencia del Ministro del Interior,  Álvaro Elizalde.

VIDA LABORAL

De acuerdo a lo informado por la familia de Paulo Marín, él es el noveno de  once hermanos. Su vida laboral la comenzó como pirquinero y más tarde se consolidó como minero, acumulando más de 20 años de experiencia en grandes faenas como Chuquicamata. 

Señalan que fue un trabajador ejemplar, siempre dispuesto a enseñar, ayudar y dar lo mejor de sí. “Su humildad, respeto y disposición lo hicieron querido por todos quienes compartieron con él”, señalaron y sumaron que tenía un  carácter
reservado, pero que quienes lograban entrar en su confianza encontraban en él un amigo incondicional, un compañero leal, cariñoso y siempre con un toque de picardía que iluminaba los momentos compartidos. Tenía una conexión especial con los niños, a quienes trataba con ternura y cercanía.

Su compañera de  vida fue Carolina, “Caro”, con quien compartió 30 años de amor y complicidad. Fue padre orgulloso de Nicolás (24) y Renato (21), a quienes guió con valores y pasión por el deporte. En 2020, se convirtió en abuelo, rol que abrazó con profunda alegría y emoción.

En su grupo familiar señalan que  despiden a un hombre íntegro, generoso, trabajador y profundamente humano, que su legado permanecerá vivo en cada uno: “en sus hijos, en sus