vuelve a asombrar este 2025

El delicado equilibrio que hace posible el Desierto Florido en Coquimbo y Atacama

El Desierto Florido, uno de los fenómenos naturales más sorprendentes del país, se manifiesta tras inviernos con lluvias abundantes y bajas temperaturas. La científica Alexandra Stoll, del Centro Científico CEAZA, explica cómo estas condiciones permiten que semillas y bulbos germinen, dando vida a un ecosistema único y frágil en las regiones de Coquimbo y Atacama.
FOTO: Ceaza
FOTO: Ceaza
martes 16 de septiembre de 2025

El fenómeno del Desierto Florido vuelve a asombrar este 2025 en distintos sectores de las regiones de Coquimbo y Atacama, ofreciendo un espectáculo natural único que atrae la atención de turistas, fotógrafos y científicos.

La Dra. Alexandra Stoll, líder del Laboratorio de Microbiología del Centro Científico CEAZA, explica que se trata de un proceso tanto simple como complejo desde el punto de vista biológico. “A grandes rasgos, se entiende como un fenómeno de la primavera, donde aparece una gran diversidad de flores en una zona desértica del país. Para que esto ocurra, deben darse dos condiciones: abundantes lluvias en el invierno y suficiente frío”, señala.

Estas condiciones permiten que las semillas y bulbos rompan su estado de dormancia y puedan germinar. Dentro de las especies que florecen a partir de semillas se encuentran la malva de campo, suspiro y pata de guanaco. En tanto, entre las plantas geófitas –que se reproducen desde bulbos– destacan las añañucas, cebollines, lirios de campo y la garra de león.

Según la especialista, desde hace algunas semanas ya es posible observar las primeras flores, que se distribuyen en cerros, quebradas y la costa. “En la zona costera es más fácil encontrar mayor diversidad en espacios más reducidos. En cambio, en el interior pueden llegar a formarse extensos mantos de kilómetros cuadrados con tonos rosados o blancos, dependiendo de las especies presentes”, detalla.

La científica advierte, sin embargo, que este espectáculo natural es parte de un ecosistema altamente sensible. “No es recomendable caminar entre las flores ni arrancarlas para llevar un ramo a casa, porque ninguna sobrevivirá más que un par de días en un florero. En cambio, en su hábitat natural pueden permanecer semanas, entregando alegría y asombro a muchas personas”, subraya Stoll.

De esta forma, el Desierto Florido se reafirma como un patrimonio natural que combina belleza, ciencia y fragilidad, invitando a la comunidad a disfrutarlo con respeto y responsabilidad.