Acusan falta de fiscalización

Contaminación lumínica amenaza los cielos de la Región Estrella

Astrofotógrafos y astrónomos de la Corporación Astronómica de la Región de Coquimbo advierten sobre el avance de la luz artificial que deteriora la calidad del cielo nocturno, comprometiendo observaciones científicas, biodiversidad y el desarrollo del astroturismo.
Cristian Silva
Cristian Silva
lunes 13 de octubre de 2025

Aunque la Región de Coquimbo es reconocida internacionalmente por sus cielos prístinos, un uso indiscriminado de luminarias y la falta de fiscalización estarían poniendo en riesgo un patrimonio científico, natural y económico único.  

Es que el cielo nocturno es un recurso que ha posicionado a Chile y la región como líder mundial de astronomía y, por ello, desde la Corporación Astronómica de la Región de Coquimbo, CARC, llaman a tomar medidas urgentes ante esta amenaza creciente y silenciosa que significa la contaminación lumínica.

Astrofotógrafos y astrónomos agrupados en la corporación han levantado la voz ante lo que consideran una crisis inminente. El uso masivo de luminarias inadecuadas, la expansión descontrolada de zonas urbanas-residenciales y la escasa fiscalización, estarían alterando de forma irreversible la calidad del cielo en los sectores más oscuros del país.

“Se borra con el codo lo que se escribe con la mano”, afirma Alejandro Navarro, presidente de la CARC y abogado de profesión. “Desde hace algunos años, la región, a través de sus autoridades de turno se han esforzado en proteger los cielos mediante la declaración Starlight o han adherido a iniciativas como la ODS18 y la certificación de observatorios turísticos. Sin embargo, ello no va en la línea con la planificación urbana, fiscalización y el creciente desarrollo  agro-residencial” que carecen totalmente de regulación en su iluminación.

UN ENEMIGO INVISIBLE QUE SE MULTIPLICA

Para los astrofotógrafos, la contaminación lumínica es mucho más que una molestia: es un factor que distorsiona o incluso invalida su trabajo. La dispersión de luz artificial en la atmósfera reduce el contraste necesario para capturar imágenes nítidas de objetos celestes como galaxias, nebulosas y estrellas poco luminosas.

Esto no solo afecta la estética de sus fotografías, sino que también interfiere en los análisis científicos. “Una hora de trabajo en cielos oscuros, equivale a 27 horas de trabajo en la ciudad, Además, se generan artefactos en las imágenes que pueden inducir a error en las investigaciones, explican desde la corporación.

A nivel logístico, los costos también aumentan. Los fotógrafos y astrónomos deben desplazarse cada vez más lejos de las zonas urbanas para encontrar lugares óptimos de observación. Esto implica mayores gastos en transporte, alojamiento, seguridad y planificación.

OBSERVATORIOS EN JAQUE

La situación no solo afecta a aficionados o académicos independientes. Observatorios de renombre como Cerro Tololo y Cerro Pachón, y más recientemente La Silla y Las Campanas, han comenzado a reportar interferencias en sus mediciones por fuentes de luz cercanas, indican desde la Corporación.

“La luz artificial ensucia el fondo de cielo, lo que reduce la relación señal-ruido que necesitan los astrónomos y astrofotógrafos para observar fenómenos astronómicos de interés como supernovas, exoplanetas o galaxias enanas”.
La problemática, agregan, también tiene un costo científico y económico: “Chile tiene los mejores cielos del mundo, los más oscuros”, lo que ha atraído la instalación de los observatorios más avanzados del planeta. Perder esa ventaja por falta de regulación sería imperdonable, indican

Pero además, los miembros de la Corporación Astronómica insisten en que la contaminación lumínica va más allá de lo astronómico. “La luz artificial nocturna altera los ciclos naturales de muchas especies. Animales se desorientan, no descansan bien, cambian sus hábitos de caza y reproducción, rompiendo el equilibrio natural”, añaden de la CARC

Los efectos también alcanzan a las personas. La exposición prolongada a luz artificial durante la noche puede provocar insomnio, depresión e incluso aumentar el riesgo de enfermedades graves. El problema se ha agudizado con la proliferación de canchas de pádel y luminarias publicitarias que no cumplen con normas técnicas. Son fuentes de luz blanca intensa que filtra directamente al cielo, en lugar de iluminar la calle, agrega el presidente de la CARC, Alejandro Navarro.

SOLUCIONES SIN APLICACIÓN

Si bien desde octubre del 2024 rige en el país una nueva norma lumínica que se aplica de manera paulatina, partiendo en Áreas de Protección Especial, como las Áreas Protegidas y Áreas Astronómicas para la CARC esta es muy marginal. La norma que busca combatir la contaminación de los cielos indica que se deben apagar las pantallas publicitarias y de recintos deportivos entre las 00:00 y las 07:00 y exige límites de intensidad lumínica y temperatura de color en alumbrados exteriores, tanto de calles, veredas como en industrias o recintos deportivos.

“La norma técnica existe, pero no se fiscaliza. Hay organismos que fiscalizan pero son particulares y claramente, carecen de los medios suficientes”, acusan desde la corporación.

A esta norma se suma una moción parlamentaria presentada por varios diputados, entre ellos Daniel Manouchehri que buscan preservar la calidad de la observación astronómica y combatir la contaminación lumínica. Para ello establece sanciones, definiciones y diversas acciones como otorgar facultades a los municipios con zonas prioritarias de observación de los suelos para incluir restricciones en planos reguladores o dictar ordenanzas para uso de luminarias, horarios, entre otros.

Más allá del diagnóstico, la CARC destaca que hay una gran oportunidad económica y educativa desaprovechada. “Se ha formado una economía alrededor del astroturismo, que es una práctica bastante básica pero muy enriquecedora, pero que no se ha visualizado el tremendo potencial científico-económico que puede explotarse en la zona, pues a nivel mundial, muchas son las prestigiosas casas de estudio que darían lo que fuera por tener un lugar de observación remota, y en Chile ese servicio puede darse, pero son muy pocos quienes se dedican a ello”, indican desde la coproración.

¿Qué es la corporación astronómica?

Inspirados por figuras como el astrónomo y profesor  José Maza o la joven divulgadora Teresa Paneque, la Corporación Astronómica de la Región de Coquimbo, busca acercar la astronomía a las personas, principalmente a comunidades escolares y universitarias. 

Hoy cuentan con 30 socios activos desde Atacama a Magallanes, entre ellos astrónomos, científicos, fotógrafos y profesionales de diversas áreas, muchos de ellos han recibido prestigiosos premios por su trabajo fotográfico como  el Astronomy Picture of the day de la NASA o Image of the Day de la red astronómica Astrobin.

Hoy su objetivo es mayor, presentando proyectos a Bienes Nacionales para la concesión de terrenos que permitan instalar su propio observatorio y posicionarse así, como  pioneros en el desarrollo científico y artístico. Pueden seguirlos en su Instagram @astroadictos_carc