binomios refuerzan la labor preventiva y el vínculo comunitario en la región
Aurum y Lenny, los nuevos guardianes caninos de Carabineros
Con un pelaje brillante y una mirada alerta, Aurum y Lenny se sumaron oficialmente a las filas de Carabineros de la Región de Coquimbo.
La primera, una Ovejero Alemán, y el segundo, un Pastor Belga Malinois, tienen apenas un año de edad y una misión clara: reforzar las labores de prevención y acercamiento con la comunidad. Su llegada no solo marca un hito institucional, sino también un avance para la seguridad en la zona, ya que, por primera vez, la ciudad de Coquimbo contará con un ejemplar canino operativo.
Los nuevos binomios estarán bajo la guía de dos funcionarios de vasta trayectoria: el sargento primero Rodrigo Berríos Valenzuela, de la Segunda Comisaría de Coquimbo, trabajará junto a Lenny, mientras que el sargento primero Roberto Brignardello Concha, de la Primera Comisaría de La Serena, será el encargado de Aurum. Ambos son compañeros de curso desde 2010 en la especialidad de guías caninos, con más de 15 años de experiencia en distintas ciudades del país.
“El perro en Carabineros tiene el mismo grado que su guía. Así que, en este caso, la Aurum también es sargento primero”, comenta entre risas, Brignardello, destacando el lazo de compañerismo que se forma entre el funcionario y su can.
El teniente coronel José Saavedra Carrasco, comisario de la Primera Comisaría de La Serena, subraya la relevancia de esta incorporación. “Es un tremendo apoyo para la prevención en la región, ya que por primera vez en Coquimbo tendremos un ejemplar canino. Esto nos permite una mayor cercanía con la comunidad. Los perros son muy respetados y generan confianza, lo que fortalece la sensación de seguridad entre los vecinos”, afirmó.
A diferencia de los canes del GOPE o del OS-7 — especializados en intervención o detección de drogas — Aurum y Lenny están adiestrados para labores preventivas de patrullaje y orden público, con presencia activa en los primeros y segundos turnos diarios.
Sin embargo, ambos están preparados para responder ante situaciones críticas. “Si se presenta una riña o un delito flagrante, el perro actúa por orden del guía o por instinto”, explica el sargento Berríos, quien destaca que el adiestramiento se centra en la obediencia y seguridad: “Son perros preventivos, entrenados para acompañar la labor diaria del carabinero en terreno”, explica.
El vínculo entre guía y can es clave. Los perros reciben instrucciones precisas —“sentado”, “echado”, “quieto”, “ataque”—, aunque el número y complejidad de las órdenes dependen del entrenamiento personalizado que cada guía desarrolla con su compañero. “Adiestrar a un perro requiere paciencia y control emocional. Es un proceso largo, donde la frustración puede aparecer, pero la constancia siempre da resultado”, reflexiona Brignardello.
El trabajo conjunto se sostiene en la confianza mutua. Por ello, los guías no cambian de ejemplar salvo casos excepcionales, y cuando son trasladados, lo hacen junto a su perro. Esa continuidad fortalece la eficacia del binomio y asegura que el can mantenga su estabilidad y foco durante los ocho o nueve años que suele extenderse su vida operativa.
La llegada de Aurum y Lenny es, además, una señal de modernización y fortalecimiento institucional, pero también un gesto de proximidad hacia la comunidad, especialmente en momentos donde la seguridad sigue siendo una preocupación central.