Baja natalidad explica el fenómeno
Matrícula escolar en la Región de Coquimbo desciende un 1,3% en 2025
El 2025 mantiene una tendencia que preocupa: la matrícula escolar en Chile registró una disminución del 2,3% en comparación con años anteriores. Según el Centro de Estudios del Ministerio de Educación, la matrícula de estudiantes chilenos ha disminuido de manera sostenida en los últimos cuatro años. Una baja que también se registra a nivel regional con una disminución del 1,3% en las matrículas en el sistema escolar.
Mientras que la proporción de estudiantes extranjeros sigue en aumento, alcanzando el 8,3% del total. De esta manera, la población estudiantil extranjera pasó de 192.335 en 2021 a 294.330 este año, con el 56% concentrada en el sector público.
LA RELACIÓN ENTRE BAJA NATALIDAD Y MATRÍCULA
Los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) indican que en 2024, Chile registró 135.529 nacimientos, frente a los 174.879 del 2023 y 190.131 en 2022. Esta cifra representa casi la mitad de los nacimientos registrados hace 30 años, en 1994, cuando se anotaron 273.764.
La disminución se refleja también a nivel regional; en la Región de Coquimbo, el año 2024 cerró con 5.421 nacimientos, continuando la tendencia a la baja observada desde 2019.
Si bien las cifras completas a nivel regional del informe realizado por el Centro de Estudios del Ministerio de Educación se darán a conocer oficialmente los próximos días, el Seremi de Educación, Nicolás Pérez señala que “la matrícula oficial 2025 del sistema escolar en Chile es de 3.541.790 estudiantes, lo que representa una baja de 1,1% respecto a 2024. En la Región de Coquimbo, la matrícula oficial de este año es de 171.870 estudiantes, un 1,3% menos que el año anterior”.
La autoridad detalla que esta baja de matrículas en el sistema escolar “que se registra en los últimos años se vincula con el cambio demográfico del país, debido a la caída en la tasa de natalidad. Hay que considerar que las proyecciones vigentes en este ámbito anticipan que en 15 años más, nuestra población de entre 0 a 18 años llegaría a reducirse en un 10%”.
Pérez es enfático en clarificar que esta reducción no implica un problema de acceso al sistema educativo: “En ningún caso la baja en las cifras de matrícula puede interpretarse como evidencia de una menor cobertura o problemas de acceso al sistema educativo. Al contrario, este año registramos la menor cifra de abandono de estudiantes del sistema escolar”.
Así, a nivel nacional, la tasa de desvinculación escolar o estudiantes que dejan el sistema pasó de 1,7% en 2022 (50.814 estudiantes) a 1,3% en 2024 (40.063 estudiantes). En Coquimbo, en 2024 la tasa de desvinculación fue de 1%, que equivale a 1.442 estudiantes. “Estos indicadores muestran que Chile mantiene niveles casi universales de escolarización en la educación obligatoria, y estas cifras dan cuenta de un sistema que avanza en inclusión y permanencia escolar”, añade el seremi de Educación Nicolás Pérez.
ESTRATEGIAS LOCALES FRENTE A LA CAÍDA DE MATRÍCULAS
Ante este escenario nacional, los servicios educativos locales implementan medidas para asegurar la permanencia escolar. El SLEP Puerto Cordillera si ben confirma que esta disminución de matrículas tiene relación con la baja en la natalidad y los cambios demográficos, destacó su trabajo en la región indicando que se desarrolla “una gestión activa y sostenida para mantener y fortalecer su matrícula en el territorio de las comunas de Andacollo y Coquimbo, implementando estrategias de revinculación de estudiantes, aulas de reingreso y diversos programas de apoyo educativo y socioemocional, que durante el último año beneficiaron a 577 estudiantes, con el objetivo de garantizar el acceso, la permanencia y la continuidad educativa en todos los niveles”.
Así, desde 2019 ha mantenido un crecimiento sostenido de matriculas, alcanzando una cifra cercana a los 14.500 estudiantes.
Puerto Cordillera resalta además la importancia de ofrecer una educación integral con la “implementación de planes educativos atractivos e integrales para niñas, niños y jóvenes, que incluyen talleres y actividades deportivas, científicas, medioambientales, tecnológicas y culturales, fortaleciendo los aprendizajes, la convivencia y el sentido de pertenencia en las comunidades escolares”.
Además realizan esfuerzos para consolidar una oferta educativa pertinente y de calidad en jardines infantiles y salas cuna, “promoviendo la articulación de programas para la primera infancia que aseguren trayectorias educativas continuas y significativas desde los primeros años”.
Los expertos advierten que la tendencia de baja natalidad y la consecuente disminución de matrículas podría redefinir la estructura del sistema escolar chileno en las próximas décadas, presionando a las instituciones a innovar y adaptarse para mantener la cobertura y calidad educativa.