Fundación ayuda a padres en duelo

Renacer La Serena: un abrazo para sostener a quienes viven el dolor más profundo

Con el relevo de Paola Soza como nueva monitora desde 2026, la agrupación fundada hace casi tres décadas continúa su misión de acompañar, contener y compartir herramientas emocionales con familias que enfrentan la pérdida de un hijo, un duelo que no tiene nombre, pero sí un lugar donde encontrar comprensión.
martes 02 de diciembre de 2025

La muerte de un hijo es una herida que no se cierra nunca. Así lo saben las mamás y papás que han encontrado en la Fundación Renacer “Padres en Duelo” La Serena, un espacio de contención y acompañamiento, creado para transitar el dolor desde la compañía y la palabra compartida. Una labor que hoy vive un proceso de transición, luego de que Paola Soza asumiera como nueva monitora de la agrupación, tras más de dos décadas de entrega incansable de la histórica dirigenta Sonia Montero.

Renacer nació en 1993 en Santiago. Fue creada por la periodista Verónica Rocatagliata y fue fundada únicamente en la experiencia y empatía de padres que han vivido la pérdida inesperada de un hijo. En La Serena funciona desde 1995, y desde entonces ha acompañado a decenas de familias de la región.

“El propósito es apoyar en una etapa muy difícil”, afirma Paola Soza. “A veces ni los psicólogos logran dar contención a los padres. Y quién mejor que nosotras, que hemos pasado por este proceso. Entregamos herramientas para sobrellevar esta pérdida. El dolor es uno solo, pero cada persona lo vive distinto. Tenemos claro que uno muere con ese dolor, pero aprender a sobrellevarlo es lo importante”, añade.

HISTORIAS DE DUELO QUE TRANSFORMAN

Paola conoce este camino de forma íntima. Su hijo Diego murió hace un par de años en un accidente de motocicleta en Australia. No pudo viajar debido a que su pasaporte estaba vencido y debió despedirlo a través de una pantalla. “Fue devastador”, recuerda. “La fundación me sostuvo cuando no quería vivir. Me ayudó a volver y darme cuenta que tenía a mi familia, que siempre me apoyó, a mi hija, a mi marido. Me enseñaron a qué uno vive para honrar la memoria de nuestros hijos que han partido”, afirma.

Sonia Montero, actual monitora y que con 80 años continúa acompañando a los padres en duelo, también relata su experiencia. Su hijo Axel, enfermo desde su nacimiento, vivió 20 años pese a que los médicos solo le habían pronosticado 5. Cuando murió en 1999, ella volvió al trabajo de inmediato para no pensar. “La sociedad te dice que no hables, que no llores. Pero no hablar es peor. En Renacer encontré la fuerza para salir adelante y yo decidí devolver todo ese amor a la fundación siendo monitora”, relata con emoción.

HABLAR Y ROMPER EL SILENCIO DEL DUELO

Sonia Montero reconoce que no son profesionales de la salud mental, pero sí poseen algo igual de valioso.

“Somos psicólogos de la vida”, dice con fuerza. Explica que están siempre conectadas con la fundación nacional, desde donde reciben material elaborado por padres que también han atravesado este camino. Libros, volantes y recursos que permiten comprender cada etapa del duelo.

En las reuniones, se promueve la expresión emocional. “Logramos que los padres digan lo que en casa no han podido decir porque no quieren preocupar a otros hijos o porque les cuesta expresar sus sentimientos”, comenta Sonia. 

Es que en muchos hogares se evita hablar del hijo fallecido por temor a causar dolor, pero eso solo profundiza la pena. Por ellos,  también se preocupan por los efectos del duelo en la pareja, ya que no siempre ambos padres elaboran el dolor de la misma forma. Esto, sumado a la carga emocional, puede generar conflictos, incluso con los hijos. “Hay hermanos que sufren doble duelo: pierden a su hermano y ven sufrir a sus padres”, indica Paola, por lo que en Renacer también se realizan reuniones con hermanos y encuentros especiales para apoyar a toda la familia.

El entorno social tampoco siempre sabe cómo reaccionar. Muchas personas se alejan por no saber qué decir o cómo acompañar. “Hay mucha ignorancia sobre cómo abordar la pérdida de un hijo. Cuando muere un padre, quedas huérfano; cuando muere la pareja, quedas viudo. Pero cuando muere un hijo, no hay un nombre para ese dolor”, reflexiona Paola.

Ambas coinciden en que una de las frases más dolorosas que escuchan es cuando alguien intenta consolar con lugares comunes. “Te dicen que ‘tienes un angelito en el cielo’. Pero nadie quiere un angelito en el cielo  o evitan hablar del tema, pero mientras más hablemos, más se entiende este proceso. No hablar es solo esconder el polvo bajo la alfombra”, explica.

Paola señala que este acompañamiento desde padres que han vivido el mismo dolor, ha evitado situaciones extremas. “Hay madres que piensan en morir para reencontrarse con su hijo. La fundación ha salvado vidas, y por eso sentimos la necesidad de devolver lo que en su momento nos entregaron”.

Por eso, Renacer apuesta hoy por ampliar su difusión a través de redes sociales y medios locales, con la esperanza de que más madres y padres encuentren este espacio seguro.

UN FUTURO EN COMUNIDAD

La agrupación está en proceso de obtener personalidad jurídica para fortalecer su labor y apoyar a familias sin recursos. También buscan seguir fortaleciendo los grupos de Coquimbo, Ovalle, Vicuña y Andacollo, creados originalmente por Renacer La Serena.

Por ahora, se reúnen un sábado al mes en la casa de Sonia, ubicada en calle Adolfo Ibáñez 2960, en La Serena. Todas las madres y padres que necesiten apoyo pueden contactarlas por redes sociales “Renacer La Serena” o al teléfono 954010463.

Este sábado 13 de diciembre desde las 16:00 horas realizarán una actividad especial de cierre de año en avenida Los Perales 1360 para todos los que ya participan y para que se acerquen aquellos madres o padres que estén sobreviviendo a la pérdida de un hijo. 

Es que si bien, nadie quisiera que existiera esta fundación —porque nadie quiere perder un hijo—, Renacer La Serena existe para acompañar, escuchar y sostener. Para recordar que el dolor nunca desaparece, pero puede volverse más llevadero cuando se comparte.