una trayectoria dedicada a su ciudad y a la región

Adriana Peñafiel reaparece tras complejo momento de salud: “Ha sido muy duro”

Al hacer un recorrido por su vida, la exalcaldesa recuerda cómo se propuso que su ciudad natal se convirtiera en el faro del turismo nacional. Rememora, además, sus años de estudio y su paso por el antiguo Instituto Pedagógico de Santiago, en el cual cursó la carrera de pedagogía en historia en un mundo políticamente convulsionado.
miércoles 03 de diciembre de 2025

La trayectoria de Adriana Peñafiel Villafañe la convierte en una figura clave en la política local y el desarrollo de La Serena.

Desde sus días de rebeldía escolar hasta convertirse en alcaldesa, Peñafiel redefinió el destino de la comuna para convertirla en la capital turística de la Región de Coquimbo.

Al recordar su infancia, Peñafiel destaca que esta etapa de su vida está teñida de una felicidad vibrante, centrada en el Colegio Inglés de La Serena, donde estudió desde kínder hasta el último año de Humanidades. Esta etapa no solo forjó un fuerte sentido de pertenencia, sino que también estableció amistades que perduran hasta hoy, como sus grandes amigas Lya Mac-Vicar, Patricia Hucke, y su compañero Fernando Madaleno.

“Esa es una etapa muy bonita, porque además de los recuerdos entretenidos del colegio están los recuerdos de las vacaciones, de las idas a la playa y después de los bailoteos. Por lo tanto, es una etapa que está muy relacionada con todo mi crecimiento hasta que me fui a estudiar a Santiago”, rememora.

A pesar de ser una alumna, como ella reconoce  “muy traviesa y desordenada” en el aula, mantuvo siempre buenas notas, atribuyendo su rendimiento a la facilidad para el estudio y a que ponía atención.

La osadía juvenil culminó incluso en una suspensión legendaria del colegio, luego que Peñafiel y sus compañeros decidieran celebrar el aniversario del establecimiento -que en esa época no se conmemoraba- encerrando a los profesores en su sala con un candado. La jugada, aunque le costó un castigo, fue el catalizador para que el colegio comenzara a celebrar su aniversario anualmente.

SUEÑOS Y PASTA DE LÍDER

En sus juegos infantiles, la futura autoridad ya mostraba inclinaciones por el liderazgo y la organización. Jugaba extensamente a ‘la escuela’ utilizando un escritorio, y ‘al almacén’ con mostrador y boletas. “Inventaba toda una escuela con escritorio y un almacén con mostrador”, cuenta sin saber en esa época que en su futuro profesional dictaría clases.

Un recuerdo particularmente nostálgico para ella es el de una calesa tirada por dos caballos, conocida como “la calesa de Don Blas”, que la pasaba a buscar a ella y a su amiga Jeann Cook, atravesando La Serena para llegar al colegio.

“Ese fue el primer medio de transporte del Colegio Inglés. Atravesábamos La Serena y llegábamos hasta calle Los Carrera, donde estaba ubicado (el colegio) en ese tiempo”, indica. 

FORMACIÓN UNIVERSITARIA

Tras graduarse de lo que hoy es la enseñanza media, para Adriana Peñafiel, el cambio fue drástico. De un curso de 12 compañeros en La Serena, se trasladó a Santiago para estudiar Historia en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile - conocido coloquialmente por los estudiantes como “el Piedragógico” -, formando parte de un curso de 180 estudiantes.

Su formación, no obstante, coincidió con un período de gran efervescencia en el país. El Pedagógico era una verdadera escuela política y Peñafiel, que ya tenía inclinaciones de liderazgo e interés por la historia y la lectura, se inició en el activismo universitario.

A diferencia de la mayoría de sus compañeros, que eran de izquierda, ella se incorporó a las filas de la oposición al gobierno de la Unidad Popular, fundando grupos en distintas facultades. Su actividad política fue intensa, marcada por marchas, debates y discusiones constantes, una experiencia que ella considera “clave e importantísima” para su futura transversalidad y desempeño público.

“En ese Pedagógico me formé y empecé también una parte importante, aunque ya tenía bastantes inclinaciones en materia de liderazgo e interés político. Por algo estudié historia, y ahí empecé los contactos y me inicié en la actividad política universitaria. El Pedagógico era una escuela política y de una ebullición muy grande en ese tiempo. Ahí me incorporo en distintas actividades y tuve liderazgos en una época política muy importante, como fue la previa y durante la Unidad Popular. Esa fue una etapa de formación y de activismo político también”, señala.

Recuerda que si bien era una escuela de mucha actividad política, al mismo tiempo había mucha conversación y discusión, “y eso fue, para mi formación y mi desempeño futuro, clave e importantísimo en mi vida”.

EL GOLPE DE ESTADO

El 11 de septiembre DE 1973 la encontró en La Serena, donde se había trasladado a descansar y a recuperar su salud tras un período de intensa actividad y desgaste en Santiago. 

Al regresar en 1974 a finalizar sus estudios, encontró un campus transformado, sin la agitación política anterior, lo que la obligó a dedicarse de lleno a terminar su carrera.

“Cuando llegué fue un cambio muy grande, porque estaba acostumbrada a estar en salas todas pintadas con la imagen del Che Guevara de muro a muro y de Fidel Castro, y el 74 estaba todo muy limpio, ni un grafiti”, recuerda. 

PRIMEROS PASOS PROFESIONALES

Durante su época de estudiante, comenzó a impartir clases en la Escuela de Artes y Oficios de la entonces Universidad Técnica del Estado, enseñando a instaladores sanitarios, electricistas e ingenieros de tránsito.

Su primer trabajo formal, antes de titularse, fue reemplazar a una amiga en el Santiago College, tiempo en que se tituló e hizo su práctica, manteniéndose cuatro años en el puesto. Su juventud - era solo un poco mayor que sus alumnas - la hizo una profesora “cercana” y muy querida, relación que perdura hasta hoy.

Su regreso a La Serena, en 1978, fue un golpe de suerte. En una comida, a la que asistió con una amiga, estaba allí la familia de Adela Rauchenbach y el entonces alcalde de La Serena, Eugenio Munizaga y su esposa María Gabriela Barrera, con quienes conversó ampliamente. Tiempo después la llamaron y le ofrecieron el cargo de secretaria municipal. 

A sus 28 años, Munizaga la invitó a trabajar en el municipio, pero con un atractivo adicional: hacerse cargo de las actividades culturales de la comuna. Al mes y medio, el alcalde Munizaga se fue de vacaciones y la dejó como subrogante, dándole una inmersión inmediata en la administración pública. En ese rol, impulsó la creación de la Feria del Libro de La Serena, una actividad cultural que se ha consolidado por 40 años y ha traído a la región a figuras como Ernesto Cardenal y Enrique Rojas, entre muchos otros literatos de primer nivel.

LA ALCALDESA

Su primera asunción como máxima jefa comunal ocurrió en 1989, durante el período de los alcaldes designados. Sus principales preocupaciones se enfocaron en dos áreas: mejorar la calidad de vida de los sectores periféricos y, fundamentalmente, reactivar la economía de la ciudad.

La Serena, como capital regional, tenía un carácter administrativo y educacional, pero carecía de una actividad económica sostenida, por lo que los jóvenes emigraban.

Convencida de que el patrimonio cultural, la condición de segunda ciudad más antigua del país y el desarrollo costero eran su mayor potencial, se dedicó a diseñar una estructura orgánica dentro del municipio: el Departamento de Desarrollo, precursor del área de Marketing y Turismo, para desarrollar y promover la imagen de la comuna.

Fundó la Cámara de Turismo Regional e hizo alianzas con la Universidad de La Serena y el sector privado. Consiguió acuerdos con medios de comunicación nacionales para proyectar actividades culturales de verano, como la feria del libro, festivales musicales, festivales de cine, o encuentros de artesanía, lo que culminó, en los años 90, en el acuerdo con el canal La Red para transmitir el verano desde el Castillo de Avenida del Mar.

 NUEVAS INVERSIONES 

El boom turístico atrajo inversión privada, y ella, paralelamente, gestionó el aumento de la inversión pública que incluyó la transformación de la carretera Panamericana, la construcción del aeropuerto y el cambio de fachadas, e impulsó el desarrollo de La Serena Golf bajo estrictas normas de zonificación para evitar el crecimiento espontáneo y desordenado en las zonas costeras, asegurando una estructura urbana para el crecimiento y el desarrollo de la ciudad a futuro.

LA DEMOCRACIA

En lo político, de ser una alcaldesa designada, con el retorno de la democracia enfrentó el desafío de las elecciones democráticas y, a pesar de ser de Renovación Nacional - partido de oposición a los gobiernos de la Concertación -, ganó tres elecciones por amplias mayorías, lo que destaca el reconocimiento ciudadano a su gestión.

Reconoce que fue “exigente” con los funcionarios, pues creía que su rol como líder era garantizar que se cumplieran los objetivos propuestos para la ciudad. No obstante, destaca que trabajó con un equipo de profesionales jóvenes y “muy comprometidos” con el desarrollo de La Serena.

Durante su alcaldía, fue primera vicepresidenta de la Asociación Chilena de Municipalidades, abogando por modificaciones a la Ley de Rentas y luchando por una mayor descentralización económica en el país.

COMPROMISO POLÍTICO

Adriana Peñafiel es una militante de larga data, siendo una de las fundadoras de Renovación Nacional en la región junto a otros políticos de fuste, como Eugenio Munizaga, Mario Bertolino, Andrés Peñafiel, Alberto Cooper y Jorge Moraga, entre otros. Era la época en que RN tenía diputado, senador y la alcaldesa de la capital regional.

Y aunque lamenta la pérdida de fuerza del partido en los últimos años y los resultados adversos en las elecciones, confía en la calidad humana y el talento de sus miembros para recuperar el liderazgo, destacando a figuras como la actual alcaldesa de La Serena, Daniela Norambuena. En estos últimos años, en tanto, ha enfrentado distintos cargos en representación de RN, siendo el último el de consejera regional tras obtener obtuvo la primera mayoría. Durante su estadía en el consejo, además, llegó a presidir el organismo.

Después de ello debió declinar su candidatura a parlamentaria tras resentirse su salud.

Al respecto, señala que esto fue un cambio radical en su vida. “De estar bien, a recibir un llamado y tener que someterme a un tratamiento. Todo esto a raíz de un melanoma por un lunar que tenía en la espalda”, precisa.

Por eso Peñafiel aprovecha de hacer un llamado al autocuidado, en especial, respecto a aquellos síntomas que podrían revelar algún problema de tipo oncológico.  “Atiéndanse cuanto antes, vayan y extirpen. Realmente uno no sospecha lo que puede suceder, y yo lo he vivido en carne propia. Ha sido muy duro. He estado grave en dos oportunidades, internada en la clínica de Santiago y después acá en La Serena”, explica, experiencias que, reconoce, le han cambiado la vida. 

Hoy se está recuperando y afirma que está mejor.

“Me doy cuenta de que la energía me está volviendo, lo cual es muy bueno”, dice, al tiempo que  agradece las infinitas muestras de cariño, de apoyo, de llamados y las oraciones hacia su persona. 

“Mi familia política, que es Renovación Nacional, organizó una misa para rezar por mi salud. Son todas esas cosas que en realidad son gestos de cariño, de apoyo que, por Dios, que son importantes”, subraya.