Burocracia atenta contra salud de pacientes

Falta de financiamiento mantiene suspendidas las cirugías por Parkinson en la región

Los pacientes acusan que la burocracia mantiene bloqueada la liberación de fondos públicos mientras la lista de espera crece. En tanto, pacientes como Shirley Báez, quien tiene su operación aprobada, ven cómo sus cuerpos comienzan a dejar de responder.
martes 23 de diciembre de 2025

En la Región de Coquimbo, la esperanza de volver a caminar sin temblores o recuperar la autonomía básica se ha transformado en una angustiante espera. El programa de Estimulación Cerebral Profunda (DBS), una cirugía de alta complejidad que implanta electrodos en el cerebro para regular los síntomas de la enfermedad de Parkinson, se encuentra virtualmente suspendido debido a que no se han gestionado los recursos necesarios para su continuidad.

La iniciativa, cuya puesta en marcha en 2020 fue un hito para el sistema de salud regional, prometía operar a 16 personas por año en los hospitales de La Serena y Coquimbo. Sin embargo, la realidad actual es otra: el ritmo de intervenciones ha decaído drásticamente, al punto que en 2025 no se ha realizado ninguna cirugía de este tipo.

Un ejemplo de esta situación es la que está viviendo Shirley Báez, quien  está a punto de cumplir 52 años.

Si bien, siempre fue una mujer muy activa, su cuerpo ya no responde como antes. Diagnosticada hace más de una década con la enfermedad, lleva más de dos años con todos sus exámenes aprobados, encontrándose lista para ser operarada. Sin embargo, el llamado de ingreso a pabellón no llega.

“Yo quiero mejorar mi calidad de vida. Empecé con remedios a los 40 años y mi cuerpo ya no da más para fármacos. Aparte del Parkinson, se me declaró diabetes. Quiero tener un futuro con más posibilidades, poder aportar algo, porque estoy joven”, relató Shirley con angustia.

Y es que la progresión de la enfermedad es implacable y el miedo a la dependencia crece. “Va a llegar un momento en que no voy a poder mover mi cuerpo, no voy a poder valerme por mí misma”, lamentó. 

Por eso, su llamado es desgarrador: “que se apiaden un poquito de nosotros. Aunque uno quiera controlar el temblor con medicamentos, el cuerpo tiene un límite”.

CONTENCIÓN ANTE LA ESPERA 

Ante la suspensión de estas cirugías, la comunidad se ha organizado. 

En Vicuña, la sede de UPASOL (Unión de Padres y Amigos Solidarios) acoge a pacientes con el objetivo de intentar frenar su deterioro. 

María Cristina Chávez, coordinadora de proyectos de la entidad, explicó que “ya van más de dos años que ellos se acercaron. Nosotros felices de poder acogerlos para que tengan sus reuniones y terapias con kinesiólogos y terapeutas ocupacionales”.

Según cuenta, los pacientes sufren una enorme frustración al no poder operarse pues la efectividad de la cirugía está probada. 

Jaqueline Pinto, diagnosticada hace 12 años con Parkinson tuvo más suerte, pues alcanzó a operarse antes de que la falta de fondos interrumpiera la continuidad de las cirugías.

“Tuve la fortuna de estar dentro de la cirugía y me eligieron. Es un estimulador cerebral profundo que se coloca en el cerebro con electrodos, y mi vida cambió”, relató Jaqueline. “Me decían que era un 30% (de mejora), pero yo pienso que es un 70%. Con la cirugía se pasó todo. Hasta el cambio de vida. Todo se arregló”.

Sin embargo, hoy Jaqueline alza la voz por los 13 pacientes que aún están en lista de espera, aguardando una solución que en el sistema privado cuesta cerca de 60 millones de pesos. “Estoy con mis compañeros para ayudarlos, porque en las condiciones que están, yo también estuve en eso. Yo pienso que es cosa de plata y de más compromiso de las autoridades”, sentencia.

Y es que mientras no se destrabe el conflicto administrativo que impide el flujo de recursos, la “epidemia silenciosa” del Parkinson avanza, dejando a los pacientes atrapados entre la burocracia y la inmovilidad.

SERVICIO DE SALUD A LA ESPERA DE LA RENOVACIÓN DEL PROGRAMA 

Consultado por dicha situación, Ernesto Jorquera, director del Servicio de Salud Coquimbo, explicó que “durante este año — y de manera permanente — tenemos alrededor de 1.500 personas que están bajo control y atendidas a nivel primario. Esta es una enfermedad que tiene una incidencia aproximada que varía entre 10 y 20 personas por cada 100.000 habitantes, por lo tanto, cada año van apareciendo ese número de casos nuevos. Estas personas, dado que existen distintos niveles de gravedad, van siendo atendidas y controladas en la atención primaria. Un número que varía entre el 5 y el 6% de estas personas eventualmente podría ser intervenido quirúrgicamente, mediante la instalación de un dispositivo que permitiría regular el sistema neurológico para disminuir la carga de movimientos”, explicó.

Según Jorquera, “esta es una intervención descrita como compleja y, en general, no es una prestación muy común dentro de la red asistencial. De hecho, en la zona norte, en el hospital de Coquimbo, se ha realizado a propósito de un convenio de colaboración en el cual ha tenido un protagonismo importante el gobierno regional el cual, por una parte, ha colaborado en la compra de los equipamientos y, a su vez, ha dispuesto recursos para la disminución de listas de espera, los cuales se han utilizado en este tipo de intervenciones”.

En cuanto a la situación actual, Jorquera indicó que están a la espera de renovar este programa. “En este momento se encuentra en evaluación en el gobierno regional. Esperamos que en los próximos meses podamos comenzar nuevamente a abordarlo. Este programa abarca muchas más especialidades, por supuesto, pero esta intervención ocupaba un rol protagónico como una preocupación y ocupación relevante del gobierno regional”.

Jorquera reconoce que existe “mucha expectativa” respecto a esta intervención, pero recalca que se trata de una cirugía compleja y, por lo tanto, de alto costo. “Además, es necesario esperar cómo van evolucionando los pacientes en relación con dicha intervención”, remarcó.

Cabe indicar que Diario El Día intentó obtener la respectiva declaración del gobierno regional, pero al cierre de esta edición no se obtuvo una respuesta. 

¿QUÉ ES LA ENFERMEDAD DE PARKINSON? 

La enfermedad de Parkinson es un trastorno del movimiento del sistema nervioso - es decir, la red de células nerviosas que controla muchas partes del cuerpo, incluido el movimiento - el cual empeora con el tiempo. 

Los síntomas de la enfermedad aparecen lentamente. Primero podría ser un temblor apenas perceptible en una sola mano, o a veces en un pie o en la mandíbula, los cuales además, son una característica de la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, el trastorno también podría ocasionar rigidez, disminución del movimiento y problemas con el equilibrio, lo que aumenta el riesgo de sufrir caídas.

En las etapas iniciales de la enfermedad, es posible que el rostro tenga poca expresión, o no tenga ninguna. Es posible que los brazos no se balanceen cuando se camina. El habla puede volverse suave o incomprensible y los síntomas empeoran con el tiempo.

A pesar de que la enfermedad de Parkinson no tiene cura, los medicamentos podrían ayudar a paliar los síntomas. Es posible que, a veces, se recomiende realizar un procedimiento quirúrgico para ayudar a controlar partes del cerebro, lo cual, podria aliviar los síntomas.