¿Quién cuida el agua del Valle del Elqui? El rol clave de la Junta de Vigilancia del río Elqui

Desde la vigilancia del caudal y la administración de embalses hasta la educación hídrica y la articulación con la ciencia y el Estado, la Junta de Vigilancia del Río Elqui cumple un rol clave —aunque muchas veces invisible— en la gestión sustentable del agua en una cuenca marcada por la escasez y el cambio climático.
lunes 29 de diciembre de 2025

En una región marcada por la escasez hídrica y los efectos del cambio climático, el agua no se gestiona sola. Detrás de cada riego agrícola, de cada embalse operativo y de cada gota que llega a los distintos usuarios del Valle del Elqui y la conurbación La Serena- Coquimbo existe una labor técnica, permanente y muchas veces invisible: la que realiza la Junta de Vigilancia del Río Elqui y sus Afluentes (JVRE).

Con más de un siglo de historia en la Región de Coquimbo, la JVRE es una organización de usuarios de aguas cuya misión es administrar, distribuir y proteger las aguas del río Elqui y sus afluentes, asegurando que el recurso llegue de reparta de manera eficiente y transparente a: agricultores, comunidades rurales, sistemas de agua potable, usuarios urbanos y los ecosistemas asociados.

En una cuenca donde el agua es escasa y esencial, la Junta cumple un rol clave como espacio de coordinación, gestión técnica y diálogo territorial, articulando a distintos sectores bajo un mismo objetivo: la sostenibilidad hídrica del Elqui.

Vigilancia del río: cuidar el equilibrio de la cuenca

La JVRE mantiene un monitoreo permanente del caudal del río Elqui, de sus canales y de los puntos de entrega hacia los usuarios, conocidos como bocatomas. A través de sistemas modernos de telemetría y telecontrol, mezclado con un trabajo constante en terreno, supervisa el uso del recurso y resguarda su distribución conforme a los derechos de aprovechamiento vigentes.

Esta labor de vigilancia no se limita al control. Su propósito central es cuidar el equilibrio hídrico de toda la cuenca, anticipando escenarios críticos y asegurando que el sistema funcione incluso en períodos de alta demanda o baja disponibilidad.

El círculo virtuoso de la gestión del agua

Uno de los aspectos menos visibles —pero más relevantes— del trabajo de la Junta de Vigilancia es el círculo virtuoso que se activa cuando la gestión hídrica se realiza de manera eficiente y coordinada. Una mejor medición permite una distribución más precisa; una distribución precisa reduce pérdidas; menos pérdidas aumentan la disponibilidad; y una mayor disponibilidad fortalece la seguridad hídrica del territorio.

Este círculo virtuoso beneficia directamente a la agricultura, pero también al consumo humano, al cuidado de los embalses y a la convivencia entre los distintos usos del agua. En un escenario de escasez prolongada, gestionar bien no significa disponer de más agua, sino usar de mejor manera la que existe, con criterios técnicos, equidad y responsabilidad territorial.

Este enfoque se sustenta en un trabajo colaborativo amplio y permanente, que articula al mundo académico y científico —como el laboratorio PROMMRA de la Universidad de La Serena y la Universidad Católica del Norte— con centros de investigación como INIA y CEAZA. A ello se suma la coordinación con instituciones del Estado, entre ellas el Ministerio de Obras Públicas (MOP), la Comisión Nacional de Riego (CNR), INDAP, la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH) y la Dirección General de Aguas (DGA), junto a actores privados como el sector agrícola y la sanitaria Aguas del Valle.

Esta red de colaboración y acompañamiento refleja una convicción compartida: la sequía solo puede enfrentarse de manera efectiva con el compromiso y la cooperación de todos los sectores, desde la ciencia y la gestión pública hasta los usuarios y la comunidad.

 

Orientación y educación en derechos de agua

El marco legal chileno reconoce los derechos de aprovechamiento de aguas como un bien nacional de uso público. En este ámbito, la JVRE cumple además un rol educativo y orientador, apoyando a los usuarios que buscan regularizar, registrar o comprender sus derechos y obligaciones.

La Junta colabora activamente con instituciones públicas como la Dirección General de Aguas (DGA) y la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH), contribuyendo a la difusión normativa y al fortalecimiento de una gestión basada en la transparencia y la legalidad. Educar sobre los derechos de agua es también una forma de proteger el recurso desde la justicia y la equidad.

Cuidado de embalses estratégicos

La JVRE tiene bajo su administración directa dos de los embalses más relevantes del norte de Chile: La Laguna y Puclaro. Estas infraestructuras son fundamentales para la regulación del recurso hídrico, el abastecimiento agrícola y la seguridad hídrica de miles de usuarios del valle y la conurbación La Serena-Coquimbo. 

Desde la inspección de sus estructuras hasta el control de volúmenes y la coordinación con organismos técnicos como la DGA, la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH) y el Laboratoria Prommra, la Junta garantiza una gestión segura, moderna y sustentable de estas obras. Cuidar un embalse es, en definitiva, cuidar la vida que depende de él.

Educación hídrica y comunidad: “Cada Gota Cuenta”

Consciente de que la gestión técnica necesita ir de la mano de la conciencia ciudadana, la JVRE impulsa la campaña “Cada Gota Cuenta”, una iniciativa que busca acercar el trabajo de la Junta a la comunidad y fortalecer la educación hídrica en el territorio.

A través de una campaña digital, busca  que habitantes del Valle del Elqui y la conurbación La Serena-Coquimbo comprendan cómo funciona el ciclo del agua, de dónde proviene el recurso que utilizan a diario y cómo sus acciones cotidianas pueden marcar la diferencia. La educación hídrica se transforma así en el puente entre la gestión técnica y la responsabilidad ciudadana.

Una tarea silenciosa, pero esencial

En tiempos de sequía estructural y alta incertidumbre climática, la Junta de Vigilancia del Río Elqui cumple un rol estratégico para el presente y el futuro del valle y la conurbación La Serena-Coquimbo. Su trabajo, muchas veces invisible, es fundamental para que el agua siga siendo un factor de desarrollo, convivencia y vida en la cuenca.

Porque cuidar el agua no es solo cerrar la llave: también es fortalecer las instituciones que la gestionan. Y en la provincia del Elqui, cada gota cuenta, y cada usuario también.