se reabre debate sobre protección del patrimonio
Patrimonio e historia en cenizas: capilla Santa Ana llevaba 7 años esperando por restauración
Un voraz incendio destruyó por completo la capilla Santa Ana, ubicada en la intersección de las calles Canadá con Gaspar Marín, en el sector de Las Compañías, en La Serena. La emergencia se registró cerca de las 13:40 horas de este lunes y movilizó a un amplio contingente del Cuerpo de Bomberos.
La escena fue impactante. Las llamas consumieron la totalidad de la estructura de madera del recinto religioso. Incluso, durante las labores de extinción, la estructura cedió, provocando el colapso de la cúpula ante la mirada de vecinos y equipos de emergencia que se encontraban en el lugar.
Hasta el sitio se trasladó un equipo de Diario El Día, justo en el momento en que bomberos trabajaba en el control de la emergencia. En los alrededores, vecinos y fieles se lamentaban de lo ocurrido y compartían un mismo sentimiento: no solo se destruyó un recinto religioso y de fe, sino también parte del patrimonio cultural e histórico del sector.
UN PATRIMONIO CON HISTORIA MÁS ALLÁ DE LO RELIGIOSO
El origen de la capilla Santa Ana se remonta al antiguo mineral El Tofo, emplazado en la comuna de La Higuera, y que funcionó entre 1870 y 1974, llegando a albergar a cerca de 5 mil personas en su período de mayor apogeo.
El campamento minero contaba con hospital, escuela, cine, teatro, pulperías, clubes sociales y deportivos, y la iglesia que fue construida por iniciativa de Ana Quackenbush, esposa de uno de los primeros gerentes del mineral. El templo fue finalizado en 1926 y prestó servicios religiosos hasta la última misa celebrada el 8 de diciembre de 1974, poco antes del cierre definitivo del yacimiento.
Tras el término de la actividad minera y por solicitud del entonces arzobispo de La Serena, monseñor Juan Francisco Fresno, la capilla fue desarmada, trasladada y rearmada en el sector de Las Compañías, integrándose a la jurisdicción de la parroquia San José de Juan Soldado. Desde entonces, se transformó en un punto de encuentro espiritual y comunitario, donde cada año se celebraba la fiesta de Santa Ana durante el mes de julio.
INCENDIOS REITERADOS Y DIFICULTADES DE RESGUARDO
Sin embargo, en los últimos años, hechos delictuales, la presencia de personas en situación de calle, acumulación de basura e incendios fueron deteriorando progresivamente el interior y la fachada del recinto.
Un ejemplo de ello ocurrió en 2019, cuando la capilla fue consumida completamente por el fuego. Aunque desde el exterior no se advertía la magnitud del siniestro, al ingresar quedaba al descubierto el daño total que dejó éste, el cual y destruyó los principales símbolos religiosos que se encontraban en su interior.
Este lunes, la escena se repitió, pero de manera aún más impactante. Las llamas se propagaron rápidamente, consumiendo tanto el interior como el exterior del recinto.
En el lugar, Diario El Día conversó con el padre Angelo Leita Torresani, expárroco de la capilla, quien lamentó la reiteración de estos hechos y recordó que el templo había sido incendiado en varias ocasiones. “Esta es la quinta vez que lo incendian por distintas razones. Ahora quedó totalmente destruido”, indicó.
Asimismo, reconoció las dificultades para resguardar el recinto debido a su ubicación y al uso indebido del entorno. “Era imposible mantenerla cerrada. La gente ingresaba, se alojaba y hacía de todo”, señaló.
De la misma forma, agregó que el emplazamiento de la capilla ha generado constantes complicaciones para su cuidado. “Lamentablemente está ubicada entre la calle Canadá y, al frente de la capilla, hay una feria. Nosotros lo hemos limpiado muchísimas veces, incluso con ayuda de la municipalidad y del arzobispado, y está igual. A la gente le falta educación y botan de todo: colchones, refrigeradores, reciclan metales, se pasan por encima”, manifestó.
Al respecto, explicó que el terreno pertenece a las Hermanas Dominicas y que existían gestiones pendientes para regularizar su situación jurídica y avanzar en una eventual reconstrucción. “Estábamos gestionándola jurídicamente para hacer el traspaso, pero ha habido algunos problemas jurídicos que necesitaban clarificarse y estamos en ese intertanto. Obviamente pensábamos y pensamos seguir reconstruyendo la capilla, pero tenemos problemas de recursos”, recalcó.
BOMBEROS Y PERITAJES EN DESARROLLO
Respecto a la emergencia de este lunes, el segundo comandante del Cuerpo de Bomberos de La Serena, Cristian Ceballos, informó que el siniestro fue controlado tras un rápido despliegue de recursos. En el lugar trabajaron ocho carros, con la participación de las siete compañías de Bomberos de La Serena y el apoyo de una compañía del Cuerpo de Bomberos de Coquimbo.
En cuanto a las causas, confirmó que se inició una investigac
ión interna y que LABOCAR de Carabineros también realiza peritajes para determinar el origen del incendio. En esa línea, el capitán Bruno Bastías, jefe de LABOCAR Coquimbo, señaló que personal especializado se encuentra levantando muestras y evidencia para su análisis de laboratorio.
LLAMADO A PROTEGER EL PATRIMONIO
Desde el municipio, la alcaldesa de La Serena, Daniela Norambuena, lamentó profundamente la destrucción del templo y subrayó su valor patrimonial y emocional para la comunidad.
“No se trata solo de una infraestructura, sino de un lugar cargado de memoria, de historia y de vivencias de muchas familias que fueron bautizadas, se casaron o encontraron aquí un punto de encuentro comunitario”, señaló, enfatizando que esta pérdida evidencia una deuda pendiente en materia de protección del patrimonio.
En ese sentido, recalcó la necesidad de un trabajo coordinado entre la Iglesia, el gobierno y las instituciones públicas, compromiso que —aseguró— el municipio está dispuesto a impulsar junto a la comunidad de Las Compañías.
Consultado sobre si existían proyectos de restauración tras el incendio ocurrido en 2019, el gobernador regional, Cristóbal Juliá, confirmó que no había iniciativas vigentes ni tampoco proyectos ingresados por la municipalidad de La Serena en los últimos años para su recuperación.
En ese contexto, la autoridad enfatizó la necesidad de fortalecer la protección del patrimonio regional y avanzar en mecanismos formales que permitan su resguardo. El gobernador explicó que, en el caso de la capilla Santa Ana, uno de los principales obstáculos para acceder a recursos públicos es la falta de una figura de protección oficial.
“Ésta no cuenta con protección ante el Consejo de Monumentos Nacionales, por lo que resulta clave que el propio arzobispado pueda avanzar en su declaratoria como monumento, en sus distintas escalas. Sin esa figura de protección, es muy complejo que el gobierno regional pueda concurrir con recursos para su recuperación”, advirtió.
“Hacemos un llamado al arzobispado a realizar las gestiones necesarias para salvaguardar el patrimonio religioso de la región, considerando experiencias lamentables como el incendio de la capilla Cristo Rey de Río Hurtado, que evidencian los riesgos de no contar con protección ni planes preventivos”, advirtió.