Desde el Casino hasta el Faro
Mejoras en la Avenida del Mar y Costanera apuntan a mayor accesibilidad e inclusión
Con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los residentes y visitantes de la zona costera de La Serena y Coquimbo, es que desde el mes de septiembre del pasado año se pusieron en marcha dos proyectos que buscan ensanchar y mejorar las veredas del lado oriente de la Avenida del Mar y de la Avenida Costanera para transformar el espacio público en un entorno más seguro, accesible y amable para todos los peatones.
Ambos proyectos corresponden a obras SERVIU, en los cuales se puso a cargo de su ejecución a dos empresas. Para la sección de La Serena, que va desde la Avenida Francisco de Aguirre hasta Canto del Agua, la encargada es Río Cristal, mientras que, en Coquimbo, que se extiende desde Canto del Agua hasta Peñuelas Norte, la obra la ejecuta la constructora Luis Vicente Pinto Leiva. Pero no solo eso, también hay una tercera parte, la empresa Proyecta Ltda, la cual tiene a su cargo el asesoramiento técnico a ambas obras y que cuenta además con un equipo de Gestión Social y Difusión.
Para cubrir la obra de Coquimbo, se contó con un financiamiento sectorial del MINVU de 21.713,585 UF, mientras que, para La Serena, la suma correspondió a 38.331,776 de la unidad y según detalla Peter Verasay, profesional residente de la empresa contratista a cargo de los trabajos en la Avenida del Mar, estos consisten “sobre todo en pavimentación de veredas, instalación de luminarias y también mobiliario, como basureros y bancas”.
El profesional también especifica que las labores comenzadas en octubre del año pasado tienen una extensión temporal de “360 días y finalizarán en septiembre de este 2026”. Y aprovecha de agregar que actualmente las obras se enfocan en “terminar los rectángulos de las luminarias que están en el tramo entre Cuatro Esquinas y Canto del Agua, porque todo eso ya está hormigonado, esa es nuestra meta inmediata y, si luego de eso nos dan los permisos, continuar con los trabajos en las esquinas” de ese tramo, afirma. Por otro lado, en la Avenida Costanera, se espera que las obras finalicen el próximo mes de mayo.
Nuevo horario estival
El verano no solo trae calor a las calles de la costanera, sino que también un masivo flujo de turistas que vienen a disfrutar de las arenas y las aguas de nuestras frescas playas. Por este aumento de caudal es que se consideraron cambios en las jornadas de las obras, para generar un menor impacto en el tránsito de los visitantes y residentes.
En cuanto a La Serena, los trabajos se realizan de lunes a viernes y “desde el 22 de diciembre comienzan a las 6:30 de la mañana, extendiéndose hasta las 14:30, esto va a ser hasta marzo, cuando retorne el horario original que es de 8:00am hasta las 17:00hrs”, menciona Fernanda Vargas, fiscalizadora técnica de obras (FTO).
Mientras que, respecto de Coquimbo, la profesional añade que “en estos momentos la obra se encuentra paralizada a solicitud del municipio -de Coquimbo-, considerando la temporada estival, los turistas y el tránsito, pero debería retomar en marzo”, asegura.
Pero su paralización no implica falta de trabajos, pues la fiscalizadora añade que “por la vereda oriente hay un porcentaje de avance en hormigonado y canalización subterránea, que se extiende desde la parte norte del Casino hasta lo que es el Complejo de departamentos Club Océano”.
La voz de los vecinos
No se trata solo de datos duros, después de todo, las obras tienen un propósito humano, de contribución social, por lo que se ha considerado la voz de los vecinos y se han tomado en cuenta sus observaciones a través de reuniones con algunos de sus representantes en el área de la Avenida del Mar.
“Hace tiempo estábamos esperando que vinieran a entregarnos espacios cómodos e inclusivos, así como con luminarias que puedan contribuir en mejorar la sensación de seguridad en el sector”, manifiesta María Antonieta Zúñiga, gerenta de la cooperativa Barrio del Mar.
También pone énfasis a la hora de hacer notar el “carácter inclusivo de la obra, porque tenemos muchos vecinos de la tercera edad y contar ahora mismo con adocretos sueltos y en mal estado, constituye un gran peligro”.
Por último, también agradece “tener coordinación con los distintos participantes del proyecto, porque ayuda a que exista un menor impacto negativo en la comunidad” y espera que sea algo que se mantenga en obras de aquí hacia el futuro.