ante aumento de la violencia en las calles
¿Estás de acuerdo? Proponen suspender licencias a conductores por riñas en la vía pública
En el último tiempo, a través de redes sociales, se han multiplicado los registros de peleas entre conductores en las calles de la Región de Coquimbo. Lo que comienza como un roce, una colisión leve o una disputa por una mala maniobra, deriva rápidamente en confrontaciones verbales y físicas que preocupan a autoridades y ciudadanos.
“Iba saliendo del supermercado y miré para ambos lados, pero de la nada salió un tipo en moto y lo pasé a llevar. Se cayó, me bajé a ayudarlo, pero se me fue encima a golpes. Yo iba con mi hijo de seis años, quien se asustó mucho. Hasta hoy recuerda ese episodio”, relata Fernando Delgado, conductor serenense que optó por contenerse ante la agresión. “Las calles se han transformado en una guerra”, asegura.
Delgado sostiene que muchos conductores de vehículos “se creen dueños de las calles” y realizan acciones temerarias.
“No entiendo cómo un pequeño choque puede hacer que alguien baje con un bate a golpear al otro auto o al conductor. Entre colectiveros, micreros y deliverys están los más conflictivos”, señala.
RESPUESTA LEGISLATIVA
Frente al aumento de estos episodios, un grupo de senadores presentó un proyecto que modifica la Ley de Tránsito - ley 18.290 - para sancionar a quienes participen en riñas derivadas de siniestros viales.
La moción busca incorpora un artículo que establece la suspensión de la licencia de conducir entre seis meses y dos años para quienes causen daños materiales o lesiones en dicho contexto. En caso de reincidencia, la suspensión podría extenderse de dos a cinco años. La sanción sería aplicada sin perjuicio de las responsabilidades penales y civiles correspondientes.
En el texto se argumenta que, si bien estas conductas ya pueden ser perseguidas penalmente, es necesario una sanción administrativa directa que actúe como medida preventiva y de reproche.
El proyecto ya cumplió su primer trámite constitucional y fue derivado a la comisión de Transporte y Telecomunicaciones del Senado.
AUTOCONTROL Y RESPONSABILIDAD
Para el senador Sergio Gahona este proyecto apunta a un problema muy concreto que hoy es muy recurrente: conductores que, tras un siniestro vial o una discusión en la vía pública, escalan rápidamente a la violencia, provocando daños a terceros e incluso lesiones.
“La iniciativa busca cerrar un vacío práctico: hoy muchas de estas conductas quedan tratadas solo como un conflicto puntual o terminan sin una consecuencia inmediata y efectiva, pese a que generan inseguridad pública y un riesgo real para las personas. Por eso propone una sanción clara y disuasiva: suspender (o agravar por reincidencia) la licencia de conducir, además de las responsabilidades penales y civiles que correspondan”, señala el senador.
Gahona explicó que en el fondo, el mensaje es simple: manejar implica autocontrol y responsabilidad, y si alguien convierte la calle en un espacio de agresión, pierde el derecho a conducir por un tiempo, porque no cumple las condiciones mínimas para estar habilitado en el tránsito.
FACTORES DETRÁS DE LA VIOLENCIA VIAL
Para la psicóloga Karina González, uno de los detonantes de la violencia en las calles es el aumento del estrés, que reduce la tolerancia a la frustración. “Cuando un conductor cree que el otro lo afectó intencionalmente, es probable que reaccione agresivamente, aunque su interpretación sea errónea”, explica.
González también apunta al “error de atribución”: si el conductor percibe que la acción del otro fue accidental, su respuesta será menos violenta.
Por eso, la experta recomienda planificar los viajes con mayor tiempo para reducir la presión al volante, ya que puede encontrarse con algún inconveniente como tacos en la ruta.
SITUACIONES EXTREMAS
Por su parte, Rafael Delpiano, doctor en Transportes y académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de los Andes, ratifica que la violencia entre los conductores es, efectivamente, un problema.
“No nos damos cuenta, pero el auto nos somete a unas situaciones extremas, a unas velocidades a las que no estamos biológicamente preparados, y la misma bocina. Es un ruido que está pensado para que sea estresante, porque está pensado para pausarse en casos de emergencia. En fin, tiende a sacar lo peor de las personas, sobre todo, las situaciones de riesgo o las situaciones que nos asustan, que nos sacan de lo más controlable, de lo más predecible”, señala el doctor en Transportes.
Delpiano indica que esto hace que, naturalmente, algunas personas sean más propensas a conductas audaces y temerarias, y que otros, no necesariamente los mismos, sean también propensos a reaccionar mal. “A veces, el mismo desconocimiento de pormenores de la ley de tránsito o el no estar atento a las condiciones del tránsito hacen que uno y otro conductor, involucrado en una pelea, crean que tiene la razón. Da la impresión que ahora los ánimos están más crispados que hace quince años atrás, y la gente tiende a a pelear con más facilidad, peleas que, en algunos casos, resultan más violentas. Además, hoy día se ha hecho cada vez más común el portonazo, la encerrona, los delitos a mano armada, y entonces eso es algo que corre el riesgo de transmitirse también a las peleas en las calles”, señaló el académico.
Respecto a la propuesta de ley aquí mencionada, Rafael Delpiano indica que una ley puede ser un paso importante, pero no hay que caer en creer, como suele pasar en Chile, que la ley lo va a arreglar todo.
“Hay muchas leyes que la gente no conoce, no cumple, y lo que hace falta más de fondo es un cambio cultural, es fiscalización, es mayores estándares para la entrega de licencias de conducir. Esa sería la solución más de largo plazo”, subrayó el experto.